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Historietas
y Teatro | El
teatro, por sus características propias es receptor de muchísimas
manifestaciones artísticas: poesía, literatura, música, artes
plásticas, arquitectura, diseños; en fin, hay pocas que escapen
a la apropiación del teatro y a dimensionalidad que adquieren en este proceso
de interrelación. "Las viñetas humorísticas",
son en profundidad como un "story book" de una puesta en escena. En
una historieta (comics), hay personajes, diálogos, intenciones y un relato.
No es de extrañar entonces que muchos personajes, sobre todos aquellos
que ganaron la atención popular y se hicieron estrellas del entretenimiento
dominical, saltaran a la televisión o al cine. Ejemplos sobran: Charlie
Brown, Mafalda, Superman o el mismo Pato Donald. Román Gubern define
la historieta como "un conjunto de viñetas, organizadas en una estructurada
secuencia narrativa; o también, un medio expresivo perteneciente a la familia
de los medios nacidos de la integración del lenguaje icónico y del
lenguaje literario". En Cuba, en la década del 60 apareció
un personaje llamado Sabino el cual Samuel Feijoo describió como
"Cargado de problemas, enigmas más o menos solubles, sugerencias,
ironías benévolas y perplejidades sin hiel, Sabino es personaje
único en la gráfica mundial, por sus rasgos y por su acción
interior". Este personaje de "historieta" era en sí
mismo un actor solitario, un amante del monólogo ya que muchas veces sin
palabras encerraba toda una historia que se relataba en tres o cuatro "cuadros".
Sabino parece en ocasiones tan sencillo que nos confunde y tan profundo
otras, que nos humilla. Su autor me contaba una vez: "Yo le puse el nombre
de Sabino porque intentaba hacer mención a su sabiduría,
pero al mismo tiempo consideraba que no hay cosa que nos acerque más a
la total ignorancia que la propia sabiduría. Pero esto es un secreto. No
hay que decirlo. No quisiera a mi pobre Sabino otorgarle títulos
de pedantería cuando, además él, es inocente." Y
es que este personaje, creado por Rafael Fornés resumía en sí
mismo un vuelco cualitativo al arte del humor gráfico cubano. Sabino
parece descontextualizarse de la realidad cubana de los 60, hombre de nariz aguileña,
sombrero chato, traje sombrío y lazo negro; pero no es sólo su físico
lo que le aleja de otros personajes contemporaneos, es también el mónologo
interno y la pericia histriónica que como "un mimo francés",
le convierte en un ser solitario con tantas preguntas y pocas respuestas.
Recomendamos hoy "Entrevistando a Fornés",entrevista exclusiva
para Teatro en Miami. Ernesto
García (Mayo 6-2002) | |
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¿Cómo
nació en usted la vocación por el dibujo? En
los comienzo de la década de los años treinta, había un dibujante,
Mario Kuchilán que en el diario "El País" ilustraba algún
suceso del día, de la página roja. Yo, considerando algo maravilloso
poder reproducir un hecho para que lo pudiesen ver todos, sentí unos deseos
enormes de poder hacerlo y me dediqué a practicar el dibujo en mi casa. ¿Considera
que su "José Dolores" renovó, de algún modo, los
códigos de la historieta? Cuando
yo inicié la publicación de mi "José Dolores" en
el año treinta y seis, aunque ya era un aficionado lector de las tiras
cómicas norteamericanas, no pensé que mi creación pudiera
ser incluida dentro de este género. No la consideré como una obra
de ficción sino, más bien, como la reproducción, con humor,
del ambiente de nuestros barrios marginales. Para mantener la frecuencia de mi
producción, tenía que idear los hechos, pero nunca considerando
que estos tuvieran algo en común con las tiras de muñequitos importadas. ¿Por
qué cuando deja de hacer las historietas de "José Dolores"
se sumerge en un silencio que le aparta de la creación? Yo
no dejé de hacer las historietas de "José Dolores" por
propia voluntad. Estas salían en un suplemento sabatino del periódico
"Avance" llamado "La Revista Rosa", pero en el año
1939 al dueño y director del periódico se le ocurrió agregarle
al diario lo que llamó "El sobre de la Sorpresa". De un día
para otro, la redacción y pasillos del periódico se llenaron de
mesas con muchachas pegando unos sobres cerrados en las primeras páginas
de todos los diarios y decían que en ellos venían cantidad de premios
diferentes. En la calle, la gente paraba a los vendedores del diario para comprarles
diez, veinte ejemplares, arrancaban el sobre y botaban los diarios. Yo y los que
colaborábamos en la Revista Rosa quedamos cesantes. Ya, "José
Dolores" no era necesario. Hábleme
de sus premios en el Concurso "Juan Gualberto Gómez" En
el decenio de los años cincuenta Yo había abandonado la narrativa
gráfica, mi primera vocación. Comencé a trabajar en el diario
"Información" retocando fotos, y colaborando en la revista "Carteles"
como ilustrador. Varias de estas ilustraciones fueron enviadas a concurso y dos
de ellas, en dos ocasiones, obtuvieron el premio periodístico "Juan
Gualberto Gómez". Hay
algo referente a un encuentro entre usted, Wifredo Lam, y Gastón Baquero,
¿puede contárnoslo? A
Gastón Baquero lo conocía, pues él tenía una columna
en el periódico "Información" donde yo trabajaba antes
de que Baquero pasara a dirigir el "Diario de la Marina", el periódico
más antiguo, prestigioso y conservador de Cuba. Para uno de aquellos salones
de humoristas que por aquellos años se hacían, yo hice y presenté
una caricatura personal de Gastón Baquero. Gastón, por aquellos
días, estaba de viaje por Europa, pero regresó a Cuba un día
antes de que cerrara el salón. Alguien le dijo que en el Salón había
expuesta la caricatura que yo le había hecho y él fue a verla. Al
día siguiente, estando en mi periódico, recibí una llamada
de Baquero. Me dijo que se había visto, que mi caricatura, más que
caricatura era un retrato expresionista. Le había gustado y deseaba adquirirla.
Nos citamos para vernos y almorzar. Al día siguiente me recogió
en mi casa. Fuimos a un restaurante llamado (me parece) "El Centro Vasco".
Allí me impresionó la deferencia con que el personal de servicio
distinguía a Gastón Baquero. Hablamos de su viaje por Europa. Recuerdo
que él me dijo que Holanda era el lugar donde había visto los niños
más lindos y los adultos más feos del planeta. Al terminar de
almorzar me dijo que tenía una cita con Wifredo Lam, que iría a
casa del pintor, que si yo quería acompañarlo. Por conversaciones
con los pintores Roberto Diago y José Ygnacio Bermúdez, sabía
de lo celoso que era Lam de no mostrar sus cuadros a otros pintores para que ninguno
pudiera imitarle. De modo que pensé que debía ser muy interesante
poder ver lo que Wifredo Lam estaba haciendo, así que le dije a Gastón
que lo acompañaría con mucho gusto. Al llegar a la casa de Lam,
Gastón nos presentó .Yo dije mi nombre: Rafael Fornés. Lam,
me preguntó: ¿Es pintor? Yo le contesté que no. Él
se quedó pensativo y después me hizo una segunda pregunta: ¿No
fue usted el que hacía a "José Dolores"? Me quedé
sorprendido. Hacía más de diez años que mi "José
Dolores" había dejado de salir publicado, además de que tengo
entendido que en los años en que "José Dolores" se publicó
(1936-1939) Lam no estaba en Cuba, sino en Europa, en España. En la misma
reunión que ese día tuvimos en casa de Lam, éste también
habló de su cautela para que en Francia, Picasso, no fuera a ver lo que
él estaba haciendo y le copiara. Allí Gastón adquirió
dos lienzos de Lam. De regreso, Gastón Baquero me llevó en su auto
hasta la casa y en el camino se me quejó del alto precio que Lam le había
puesto a los lienzos que le había vendido. Me dijo que en el "Diario
de la Marina" él le había publica todos artículos dedicados
al pintor y que estos también tenían un precio y que él no
le había cobrado nada. Al llegar a mi casa, desde el auto,Gastón
Baquero me extendió la mano en señal de despedida. En el interior
de su mano noté algo. Eran cien dólares. A la caricatura de Gastón,
su retrato expresionista, les busqué un marco y se la envié a su
periódico "El Diario de la Marina". Usted
conoció a Miguelito Valdés, e incluso lo utilizó como personaje
en una de las tiras de "José Dolores". A
finales de 1936 cuando yo comencé a hacer en el periódico "Avance"
mis páginas de "José Dolores" protagonizada por negros
que formaban parte de nuestro medio marginal y popular, ya yo había estado
yendo los domingos a bañarme a la playa La Concha. Allí tocaba en
las matinés la Orquesta Casino de la Playa con su cantante Miguelito Valdés.
En septiembre del año 37, al cumplirse un año de haber publicado
cada sábado regularmente mis "José Dolores", hice una
página central doble para "La Revista Rosa de Avance" donde aparecían,
celebrando, todos los personajes que yo había creado durante el año,
y en la cabecera de una gran mesa, las figuras de Miguelito Valdés y la
mía. Mi padre, que era un fiel seguidor de aquellas páginas que
hacía, escribió una especie de poema "pop" sobre "José
Dolores". Yo, que por aquel entonces ya no iba los domingos a "La Concha",
en cambio, oía diariamente, al medio día, por la radio, la voz de
Miguelito, ya que a esa hora él tenía con la Orquesta Casino de
la Playa, una transmisión de quince minutos por C.M.Q. Cogí el poema
de mi padre y me fui a la calle 25 entre 6 y 8, en el Vedado, donde C.M.Q. tenía
su centro de transmisión. Allí me presenté a Miguelito con
la petición de que él le pusiera música y creara un número
dedicado a mi "José Dolores". Él fue muy cordial, me llevó
en su auto de regreso y me invitó a un café que estaba a una cuadra
de mi casa en la calle Amistad. Me dijo que sí, que le pondría música
a aquella letra, pero nunca lo hizo. Yo continué oyéndolo cada día
por la radio y escuchaba que él, a cada rato, en la parte de los montunos,
daba un grito de ¡José Dolores! Cuando fui a ver a Miguelito tenía
19 años; él tenía un año más que yo, pero a
mí me pareció que era mayor. Es verdad que yo siempre fui menudo
y delgado y él era más alto y corpulento. En esa época ya
él tenía que cuidarse para no engordar. ¿Que
le sugirió la creación de la historieta "Sabino?" ¿Por
qué se inició en una línea de trabajo tan distante de la
de "José Dolores?" En
ese tiempo en el que yo retocaba las fotos en "Información" e
ilustraba para "Carteles", me nació mi primer hijo. Sentí
que iba a tener necesidad de aumentar mis ingresos y pedí un espacio para
colocar una tira cómica en "Información", donde salían
otras historietas hechas en Cuba. Este me fue concedido e inicié la publicación
de mi personaje "Sabino". Al principio con la simple intención
de hacer un chiste sencillo, similar a los de las otras tiras gráficas
que se publicaban en el diario, pero rápidamente comprendí que al
lector se le podía decir algo más. Entonces el subdirector de "Información"
me llamó a su oficina y me dijo: "Fornés, usted está
queriendo decirle cosas a los lectores de "Información". No les
diga nada. Los lectores de "Información" son imbéciles".
Yo renuncié a seguir publicando mi historieta. Cuando tenía 19 años
podía pensar que había mucho de gracioso en la conducta de los personajes
de los barrios marginales, e hice a "José Dolores". Ya a los
40, había descubierto que también podía haber mucho de gracia
en la conducta formal del hombre, e hice a "Sabino". A
partir de 1960 (después del triunfo de la Revolución) dirigiste
el suplemento humorístico "El Pitirre". ¿Qué significó
este suplemento para ti y qué significa para la historieta del humorismo
gráfico cubano desde tu punto de vista? En los
años previos al triunfo de la Revolución el semanario humorístico
cubano fue "Zig-Zag", y sus caricaturas y dibujos tenían las
mismas cualidades que podrían encontrarse en el teatro bufo. A veces podía
disfrutar mirando esas caricaturas y dibujos, pero nunca me dediqué a cultivar
una línea de trabajo así. Prefería un humor de más
calidad e intenté que "El Pitirre" fuera eso. Lo que "El
Pitirre" pudo o pueda significar para el humor gráfico cubano no lo
sé. En
el año 61 se creo el semanario "Palante", integrado principalmente
por dibujantes que no habían tenido cabida en "El Pitirre". ¿Por
qué determinó usted que "El Pitirre" tuviera una nómina
cerrada. ¿Eso no provocó desavenencias con los dibujantes veteranos
de "Zig-Zag" primero y con el joven grupo de "Palante" después? "Palante"
fue un semanario humorístico. Fue el sucesor de "Zig-Zag" que
había desaparecido entonces. "El Pitirre" siempre fue un suplemento
de un diario. El hecho de que el carácter general y el tipo de humor que
se publicara en "Palante" fuese más parecido al que se usara
en "Zig-Zag" pudo dar lugar a cierto antagonismo entre "Palante"
y "El Pitirre". Tu pregunta, ahora, me hace ver que en ella hay un concepto
erróneo: "El Pitirre" nunca fue una publicación con una
nómina cerrada. Todo lo contrario, fue muy abierta. Prueba de ello es que
desde su fundación salió con una serie de dibujantes totalmente
desconocidos. ¿Qué
determinó la desaparición del suplemento "El Pitirre"
? ¿A su juicio qué connotación tuvo este hecho para el humorismo
gráfico en Cuba? Los
factores que determinaron la desaparición de "El Pitirre". No
los sé. Creo que hayan sido los mismos que determinaron la supresión
de las tiras del "Sabino" mío y el "Salomón"
de Chago años después en el periódico "Revolución".
Siempre que hay un cambio, una innovación viene esta acompañada
de cierta incertidumbre para el receptor. Algunas tiras tal vez no fueron comprendidas
y esto hizo suponer a alguien que si él no lo comprendía, era porque
estábamos tratando de decir algo que en aquellos años no se podía
decir en Cuba. ¿Por
qué dejaste de crear en tu momento de mayor plenitud como dibujante?
En mi
vida, lo que he creado, siempre ha respondido a algo funcional. A "José
Dolores" lo hice mientras salió publicado en "La Revista Rosa",
a "El Pitirre" lo dirigí con pasión mientras fue publicado.
A mi tira "Sabino" también. Cuando no tuve el vehículo
para expresarme, me limité a hacer los trabajos que me aseguraran el sustento,
y por lo demás, a asumir una actitud contemplativa. Algunos
dibujantes que trabajaron bajo su dirección lo juzgan (aunque con respeto
y admiración) de totalitarista y tirano a la hora de hacer valer sus ideas
y criterios estéticos. ¿Considera este su mayor defecto? Para
mí es muy desagradable haber dejado esa impresión en alguno de mis
artistas colaboradores. El problema es que yo tenía que ser exigente si
quería lograr que "El Pitirre" fuera un suplemento humorístico
que tuviese una gran resonancia en la historia de nuestro humor. No obstante,
no recuerdo haber tenido confrontaciones con mis colaboradores. Al contrario,
siempre sentí muy alta estima y tuve un concepto de muy alta valoración
de la producción de todos ellos. Usted
ha cumplido 81 años. Puede hacer una amplia valoración de las diferentes
etapas de su vida. ¿Si volviera a vivirlas, qué cambiaría? Nada
todas las etapas las he pasado bastante bien. ¿Qué
planes futuros tiene? Ninguno,
como no sea decir adiós, y acostarme a dormir. ©
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