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Jan
Fabre
por Liz PERALES
“Soy un genio que cree en conciliar disciplinas”
A
sus 44 años, Jan Fabre es un controvertido
creador que despierta tanta admiración como
rechazo. Su trabajo no se circunscribe a la escena,
sus pinturas, esculturas e instalaciones multimedia
son muy apreciadas; también escribe e incluso
tiene su propia revista, ‘Janus’. Es autor
de un universo tan peculiar como fácilmente
reconocible, habitado por animales, especialmente
escarabajos, y cuerpos humanos que destilan sus propios
fluidos. Un mundo que el público español
podrá descubrir, del 17 al 19 de octubre, en
el teatro Liceo de Salamanca, donde estrena Loros
y cobayas, un espectáculo de diez actores y
bailarines en el que indaga sobre el valor del alma
de los animales y de los hombres. |
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De
origen belga, Jan Fabre es uno de los creadores escénicos
europeos de más impacto de los últimos tiempos,
aunque hace un par de años todavía se la adscribía
a la vanguardia más radical. En nuestro país
ha actuado un par de veces, en Madrid y Sitges. Ahora, el
consorcio Salamanca 2002 ha coproducido Loros y cobayas, un
espectáculo que sitúa la acción en un
laboratorio donde el hombre busca su sensorialidad perdida
a través de los animales. Cuenta con compañía
propia, Troubleyn, afincada en Antwerp (Bélgica), donde
reside.
–¿Qué
ideas inspiraron Loros y Cobayas?
–Fueron un par de ideas iniciales que tuve durante
el working process de mi segunda pieza de teatro, en 1982.
Tuve que enseñar a decir a dos loros la frase “esto
es teatro tal y como se espera ser visto”, además
del año y mi nombre. Yo repetía estas frases
todos los días durante tres meses y al final ellos
solo decían: “esto es teatro”, así
que me sentí más loro que ellos. El loro es
el símbolo de la repetición y resulta un comentador
irónico. Una segunda fuente de inspiración
fue Wetskamer (Lawchamber), una instalación que ideé
en 1978. Era una habitación llena de jarras de vidrio
que contenían muñecas, animales e insectos,
según mi propia sistema de clasificación basado
en las relaciones entre biología, sociología
y entomología. Una tercera fuente fue Konrad Lorenz,
uno de los primeros etiólogos que iniciaron las investigaciones
sobre la conducta de los animales y sus rituales comparándolas
con la de los humanos. Una de las preguntas principales
durante el working process fue la de preguntarme quién
era una cobaya. ¿Son los animales cobayas de los
humanos o son los humanos cobayas de los animales?
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Ver,
oler y sentir
–Entonces, ¿qué vamos a ver en este
espectáculo?
–No tanto al hombre como un animal enfermo sino
a la enfermedad como herramienta para profundizar entre
las relaciones entre animales y humanos. Se verá,
olerá y sentirá un inteligente y vital
reparto de diez actores y bailarines que investigan
sobre la ceremonia de los instintos y el circo de las
emociones. ¿Domesticó el hombre salvaje
al loro o fue el loro salvaje quién domesticó
al hombre? |
Se verán animales enormes de peluche, como el oso Franklin
Rooselvelt intentando encubrir las reacciones en torno a la
pasión del hombre por la caza del oso. Juguetes, osos
de peluche, se convierten en vendas para las heridas que los
adultos han provocado.
–Los
animales inspiran su trabajo, especialmente los escarabajos.
¿Por qué los encuentra tan fascinantes? ¿Son
los animales más humanos que los hombres?
–Las personas son hermosos animales y los animales
son hermosas personas. A veces parece como si cada animal
escondiera un ser humano que se está riendo como
nosotros. Todo mi trabajo, tanto mis instalaciones y pinturas
como mi teatro está inspirado por la metamorfosis.
Las transiciones, el estar constantemente en un estado de
cambio. Insectos y escarabajos representan los ordenadores
más antiguos del mundo, son pequeños y hermosos
monstruos llenos de información. Insectos y particularmente
escarabajos son en muchas culturas el puente entre la vida
y la muerte. La muerte no como un campo de energía
negativa, sino positiva.
–¿Cómo
despertó su interés por la entomología?
–Como cada chaval quitándole las patas a una
araña y viendo cómo andaba primero con siete
patas, luego con seis, cinco, etcétera. Asombrándome
y maravillándome con el mecanismo de la vida. Cuando
era estudiante de la Escuela Real de Artes Visuales de Antwerp
el estudio del arte flamenco clásico provocó
mi interés por el valor simbólico de los insectos.
En el mismo periodo descubrí el trabajo del entomólogo
francés Jean Henri Fabre, quien me descubrió
la poesía en la naturaleza, en la literatura y en
el arte.
El
cuerpo como laboratorio
–Su otro gran foco de interés es el cuerpo
humano, que ha centrado su trabajo en los últimos
20 años. ¿En qué sentido han cambiado
sus ideas sobre el cuerpo en este tiempo?
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–Entiendo el cuerpo como un laboratorio, a veces mecánico,
otras mental, otras químico. El cuerpo es un extraño
instrumento, me levanto con él, ando con él,
y me voy a la cama con él.
Por
estas razones este extraño instrumento plantea un
montón de preguntas e indagaciones. En los últimos
veinte años, tanto en mi arte como en el teatro,
he investigado el aspecto físico, erótico
y espiritual del cuerpo en sus diferentes maneras. En Loros
y cobayas intento indagar en el aspecto animista del cuerpo:
dar al alma del animal y del hombre el mismo valor, y desde
un único punto de vista moral.
–¿Cómo
define su trabajo: arte, performance, teatro, danza? ¿Cuáles
son sus ideas sobre el arte?
–En primer lugar, me considero un siervo de la belleza.
Una idea siempre exige el soporte adecuado. A veces, una
idea exige un texto nuevo, otras una escultura. Segundo,
soy un genio que cree en la “conciliación”
(él emplea el término ‘consilience’).
La “conciliación” se da cuando coinciden
cosas procedente de diferentes disciplinas basadas en la
experiencia, los hechos o la teoría. Usando el concepto
de “conciliación” se encuentran nuevas
interpretaciones y se gana en conocimiento. El arte es como
una mariposa, muy vulnerable, y por esta razón siempre
hay que defenderlo y hacer un esfuerzo para darle el espacio
y el tiempo adecuado. Creo en el arte pero sobre todo en
la belleza. La belleza es el color de la libertad, la belleza
es generosa, nunca cínica.
–Hace
dos años estrenó en Aviñón Je
suis sang, en el que la sangre era la protagonista. El pasado
año representó Sanguis/Mantis, en la que utilizaba
su propia sangre. ¿Qué influencia tiene de
los accionistas vieneses, como Nitsch o Muelh? Emplear el
cuerpo como herramienta artística ¿no tiene
un límite?
–Conozco el trabajo de los accionistas vieneses muy
bien pero ellos no han influenciado mi trabajo. La influencia
más destacada viene de las pinturas de los flamencos
primitivos. Por ejemplo, los retratos y crucifixiones de
Cristo. En la Historia del Arte encontramos los mejores
y más grandes ejemplos del body art. La sangre en
estas pinturas es tan poderosas que siento como si se metiera
bajo mi piel. Y por supuesto que la sangre es uno de los
líquidos corporales más importantes. Es una
de las razones por las que dibujo y escribo con mi propia
sangre. En Loros y cobayas los líquidos corporales
son un importante elemento de la performance.
–Usted
ha trabajado con coreógrafos como Forsythe, escritores
como John Berger, con los filósofos alemanes Dietmar
Kamper y Peter Sloterdijk o el artista ruso Ilya Kabakov
¿de qué dependen sus colaboraciones?
–Del respeto, la amistad y la “conciliación”.
–Y
ahora, ¿que prepara?
–Durante los últimos meses he estado poniendo
al día Loros y cobayas. En las últimas tres
semanas he estado trabajando por la noche en la exposición
que me hace el Museo de Arte Contemporáneo de Gante.
Su título es Enjoy to give assistance to life (Disfruta
para darle seguridad a la vida). Se trata de un selección
de películas y dibujos realizados en los últimos
20 años, del periodo que va de 1978 al 2002.
Tomado
de El Cultural
Octubre 2002
Teatro en Miami
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