Incluye tu email para recibir información sobre nuestras actualizaciones
POSTALES | FOTOS
ARTÍCULOS - 2003
  Diciembre
Noviembre
Octubre
Septiembre
Agosto
Julio
Junio
Mayo
Abril
Marzo
Febrero
Enero
DIARIOS
  The New York Times
Sun-Sentinel
El Nuevo Herald
The Miami Herald
Los Angeles Times
La Vanguardia
Washigton Post
El Mundo
El Clarín
CNN
ArteMiami.com

BUSCADOR internet teatroenmiami.com
Víctor Varela- El teatro en serio
por JOSE ANTONIO EVORA

Un dramaturgo que pone en escena las ideas

El director teatral Víctor Varela no cree en el genio abandonado a la contemplación de sí mismo. El genio verdadero, dice, es obsesivo con su trabajo. El talento es una energía sin forma ni contenido que sólo adquiere fibra cuando está sometida a una disciplina. En el caso específico del actor, afirma, el talento ocupa un lugar insignificante en relación con el grado de entrega necesario para consumarlo.

''No se nace actor'', asegura en su libro El árbol del pan. ``Me propongo eliminar de raíz la aureola mística que envuelve este oficio, contribuyendo ampliamente al subjetivismo y la superstición. El dominio de cualquier arte se basa en principios simples y objetivos que nos llevan gradualmente al encuentro con el misterio de lo desconocido, donde está lo que no puede ser expresado con palabras y sí por medio de la imagen poética, de la paradoja, del símbolo''.

Foto PEDRO PORTAL
En 1985, Varela fundó en su casa de La Habana un grupo que dos años después llamó Teatro Obstáculo. Fue el estreno en 1988 de la obra La cuarta pared, escrita y dirigida por él, lo primero que hizo que su trabajo fuera calificado de conmoción en las artes escénicas de la isla y, luego, de aporte al teatro contemporáneo.

Desde entonces, con la complicidad de Bárbara María Barrientos, una de las actrices fundadoras del grupo, ha dado pruebas de una perseverancia casi religiosa en su empeño de hacer teatro a la manera en que él cree que debe hacerse. Hoy Varela y Barrientos viven en Miami, donde crearon una academia teatral con cursos para adultos y niños en la segunda planta del edificio de 180 NE 39 St., en el Design District, y cuya matrícula está abierta en www.teatrobstaculo.com , o llamando al teléfono (305) 710 4569.

El nombre del grupo partió de algo que solía pedirles a sus actores: ante cualquier obstáculo, resuélvanlo creativamente. Era lo mismo que había hecho él en 1982 cuando se vio en El Yarey --un remoto paraje montañoso del Oriente cubano-- al graduarse de maestro en la Escuela Nacional de Instructores de Teatro: aprovechar aquella especie de destierro de su Habana natal para estudiar, aprender e impartir todo lo que no le habían enseñado en la escuela. Fue también lo que hizo para fundar el grupo y atraer público a las funciones de La cuarta pared, a razón de ocho personas por noche, en una de esas raras apuestas que tienen tanto de audacia como de éxito.

La premisa de Teatro Obstáculo ha sido representar un texto imposible de representar. ¿Cómo? Varela cree que, en cuanto algo se describe como imposible en tu campo de acción, ya te está dando un intersticio de posibilidad, porque lo verdaderamente imposible ni siquiera es posible imaginarlo. ''De hecho, el primer texto imposible de representar era lo que estábamos viviendo en Cuba'', dice. ``Ahí fue donde surgió la idea de escribir un texto imposible de representar''.

¿Quién no ha oído decir alguna vez que Miami es una plaza difícil para el teatro? Varela, quien vivió casi cinco años en Buenos Aires y ha presentado sus montajes en Francia, México, Brasil, Japón, Chile e Italia --donde compartió el Premio Pirandello con el aclamado Eugenio Barba-- también lo ha escuchado, pero lo interesante es oír lo que él dice al respecto.

''No es sólo aquí: he visto que eso mismo ocurre en países de tradición teatral'', asegura. ``El teatro es el último dinosaurio. Los que hacemos teatro debemos pensar con mucha responsabilidad de qué manera vamos a atraer a los pocos espectadores que no se han dejado arrastrar completamente por el cine, la televisión y las computadoras.

``Cuando el autor, el actor y el director trabajan exclusivamente en función de lo que el espectador quiere terminan dándole algo muy limitado, porque el espectador confía en ti y lo que quiere en realidad es que tú cumplas tu misión; que sepas qué puede ser lo mejor para él y te esfuerces por dárselo. Si a ti se te rompe el auto y se lo llevas al mecánico, tú no le explicas cómo quieres que te lo arregle: tú esperas que él sepa cómo hacerlo y que haga lo mejor. En el teatro sucede igual. No puedes reducir tu trabajo a divertir al público: hay que inspirarlo''.

¿Y cómo se distingue un teatro capaz de inspirar al espectador de otro que no lo inspire?

''Es difícil responder, porque yo puedo hablar sólo por mí, aunque creo que eso es lo que tiene que hacer todo artista'', contesta. ``Para mí el entretenimiento es el goce estético. Lo bello es lo bello, y funciona de manera inmediata; no hay que intelectualizarlo. Si uno ve algo bello e interesante sale contento, arriba, con deseos de no se qué, pero inspirado. Con tanto estrés por el exceso de trabajo, es cada vez más difícil hablar de lo sublime, así que una pequeña inspiración de vez en cuando no viene mal, sobre todo si después esa inspiración repercute amablemente en la vida cotidiana de la gente.

''Lo que no inspira es la cosa fácil; todo lo que no apele a la capacidad de asombro del espectador'', subraya Varela. ``Cuando el público se confronta con lo conocido quizás se divierta, pero todo ocurre dentro de un margen probable, sin que el pensamiento se mueva hacia zonas insospechadas. En la rutina diaria el hombre se ausenta demasiado de sí mismo, y establece una relación cada vez menor con lo que no sea práctico o funcional, que es lo que es la obra de arte. Así, de tanto darle lo que le gusta, el espectador entra en crisis, porque se queda atrás con respecto a la obra de arte. Su idea de lo conocido es tan elemental, tan pobre, que el artista no está dispuesto a trabajar para él y se aísla cada vez más. Hubo épocas en que el espectador estuvo más cerca de la necesidad del artista; podía entenderlo mejor''.

A la pregunta de qué podría ejemplificar esa especie de demanda atrofiada, menciona los reality shows de la televisión.

''El éxito de esos programas me recuerda el circo romano, que según la historia del arte clásico fue lo que acabó con el teatro según lo entendían los griegos'', responde. ``Se acabó la ficción: ya no hay que ser actor. Hay que ser un personaje real en una situación real; el hombre contra el león''.

A pesar de todo, no cree que la obra de arte, el teatro en este caso, pueda tener una función educativa.

''Si dijéramos que la función de la obra de arte es educar a la gente nos equivocaríamos'', manifiesta Varela. ``La idea es que si el espectador tiene tiempo de sentarse a ver una obra de teatro --es decir, si encuentra tiempo `para hacer algo inútil'-- vive una experiencia estética, lo cual significa que sus sentidos se deleitaron, y que esa noche dormirá mejor, porque va a llegar a su casa recuperado espiritualmente. Así, la experiencia estética ensancha el concepto de lo que puede serle útil''.

Por eso, insiste, hay que darle al espectador lo que no conoce. De lo contrario, se prolongará la crisis no sólo del teatro, sino de todos los lenguajes.

''Hace tiempo venimos repitiéndonos, y creo que es consecuencia de la manera como estamos enfrentando la creación'', asevera. ``Hoy más que nunca el artista piensa en mercadear su obra antes que en ser auténtico, y es eso lo que está produciendo una crisis. El artista tiene que pensar en la verdad, en la esencia, en si realmente encontró el medio apropiado para expresar lo que quería expresar. Hay que estudiar cómo van evolucionando la moral, las ciencias, la política, y a partir de ahí crear un fenómeno estético que toque las fibras sensibles del público restaurando su asombro. No es posible conseguir eso con los clichés, porque el propio espectador se da cuenta''.

¿No será que la inspiración está más del lado de las ciencias aplicadas, produciendo todas esas maravillas de la técnica digital, por ejemplo?

``¿Y por qué la inspiración tiene que estar de un solo lado?''.

Agosto 2002

Teatro en Miami
www.teatroenmiami.com no es responsable por las opiniones expresadas. Cada autor u opinante es responsable por sus opiniones e ideas. Igualmente las informaciones relacionadas con espectáculos son enviadas a www.teatroenmiami.com y son los productores y promotores de dichos espectáculos los responsables de cambios, suspensiones o informaciones erroneas. Los materiales son propiedad intelectual © de sus fuentes originales y son utilizados aquí solo con fines educativos

Este website está diseñado para 800 x 600 | Internet Explorer +5.
Design by www.teatroenmiami.com © 2000-2004
TeatroenMiami.com
se actualiza semanalmente
Es un website educativo y sin fines de lucro
Miami, FL - USA