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Parece
Blanca, Habana-Miami
Entrevista a Alberto Sarraín
sobre el primer proyecto entre cubanos de ambas
orillas
por Ernesto García
El
Grupo cultural La Má Teodora inició
el martes 30 de Julio un viejo sueño;
un proyecto que para muchos todavía
parece irrealizable. Llegar a mostrar una
co-producción entre teatristas de
la Isla y del exilio unidos bajo un presupuesto
artístico: el Teatro.
Esta semana parten hacia la Habana los actores
que viven en Miami y se unirán al
director de todo este proyecto, Alberto
Sarraín quien por muchos años
ha traído a la escena de Miami obras
de escritores cubanos y en los últimos
años concentró su trabajo
en dramaturgos cubanos como Abilio Estévez
y Alberto Pedro Torrientes.
El pre-TEXTO esta vez es la obra de Abelardo
Estorino titulada "Parece Blanca"
que es un "juego dramatúrgico"
basado en la novela costumbrista cubana
Cecilia Valdes.
Antes de la partida de Sarraín hacia
la Habana, www.teatroenmiami.com le entrevistó
sobre este proyecto. |

El director Alberto Sarraín |
www.teatroenmiami.com
: ¿ Podrías relatarnos como
surge esta idea y qué beneficios en el
orden estético, social y hasta político
podría traer un proyecto así?
Alberto Sarraín: Este proyecto surge
en 1992 a partir de un artículo de Rine
Leal publicado en la Gaceta de Cuba que se llamaba
"Entender la totalidad del teatro cubano"
en el que exhortaba a las autoridades cubanas
a aceptar como una realidad la existencia de ese
otro teatro que se hacía fuera de las fronteras.
En el artículo Rine hablaba de mi trabajo
y de la proyección que le había
dado a la obra de Virgilio Piñera. Las
dificultades comenzaron en el mismo número
de La Gaceta en que Enrique Núñez
Rodríguez en una posición diametralmente
opuesta hablaba de mi puesta en escena de La verdadera
culpa de Juan Clemente Zenea de Abilio Estévez
como una puesta en escena tergiversada llena de
propaganda contrarrevolucionaria. Yo me encontraba
viviendo en ese momento en Venezuela en donde
estaban viviendo un enorme grupo de artistas cubanos
del llamado exilio de terciopelo. Allí
por primera vez pude convivir con ellos, conocerlos
y descubrir que ha pesar de los muchos años
de ausencia mutua, nuestra visión estética
del mundo tenía mucho más en común,
tanto que no podría relacionarme con ningún
otro grupo humano mejor que con ellos. Todas las
claves de nuestra cultura estaban allí,
desde el entendimiento de un simple chiste hasta
la culta referencia lezamiana. Por aquel grupo
comencé a conocer "el nuevo teatro
cubano". Ese teatro de temas no militantes,
humanista que habla de la vida del pueblo cubano.
Un teatro lleno de poesia, de imágenes,
rico en metáforas, pletórico de
cubanía, inundado de risas y llantos. Y
me enamoré. Me volví a enamorar
de mi pueblo, de mis poetas, de su teatro. Pienso
que ese encuentro capital le sucede a muchos artistas
con Shakespeare, o con Lorca o con Goldoni y ese
choque los convierte en especialistas, en devotos.
Cuando algunos dramaturgos del exilio hablan de
balance, de hacer cosas de aquí y de allá
yo no entiendo y es que nunca el arte ha sido
balanceado sino apasionado. No sé hasta
cuando viviré este romance porque sé
que algunos amores acaban, pero también
hay otros que duran toda la vida. Yo quisiera
que fuera para siempre, como un buen matrimonio.
En 1993 Osvaldo Dragún dirigía la
escuela Latinoamericana de Teatro en Machurrucuto
él y Rine concertaron el primer encuentro
entre teatristas de la isla y la diáspora.
Los primeros representantes que viajaríamos
a Cuba éramos Lillian Manzor (en aquel
momento en trabajaba en una universidad de California
y nunca nos habíamos visto), Pedro Monge
que ya había dado su primer viaje a Cuba
y había venido lleno de proyectos y yo.
La idea no logró cuajar porque no encontró
apoyo oficial y aunque la escuela de Machurrucuto
debería haber tenido la autonomía
para realizar el evento independiente de las autoridades
cubanas, el trámite migratorio no fue aprobado
por Cuba. Yo estaba un poco al margen porque estando
en Caracas era muy difícil para mí
cualquier trámite. Lillian y sobre todo
Pedro que se reunió varias veces con los
diplomáticos cubanos de la Naciones Unidas
hicieron todo el esfuerzo. Pedro no volvió
nunca a Cuba. Lillian pudo llegar como académica
el encuentro fue pobre, pero permitió un
primer reconocimiento de ambos lados, Lillian
fue nuestra embajadora. Yo creo que el elemento
más importante de este encuentro es desde
luego cultural. !Nada más que cultural!
Estamos hablando de un pueblo escindido con una
diáspora inmensa, con todas y cada una
de las familias cubanas tocadas por la ausencia
de un otro. Entonces la cultura es un buen comienzo,
porque estamos comenzando por el espíritu
mismo del pueblo cubano. Sí se trata de
encuentro, de sanar heridas, de tender puentes.
Para aquellos que se empeñan en la división
lorquiana de "aquí hay dos bandos",
tengo malas noticias. La historia de la humanidad
está llena de historias de pueblos divididos,
por guerras mundiales, imperios, genocidios y
todas y cada una de ellas han tenido de manera
natural un final feliz. Quiero que mi trabajo
esté con "los que aman y construyen".
"Los que odian y destruyen" ya han tenido
muchos años para saciar sus odios. Yo quiero
construir y amar a mi pueblo y crear un espacio
donde estemos todos.
www.teatroenmiami.com : El proyecto inicial
Parece Blanca, era traer actores de Cuba durante
unos meses a Miami y ensayar durante ese tiempo
para estrenar la obra en nuestra ciudad, regresando
luego en septiembre a la Habana y presentarla
en la sala Covarrubias del Teatro Nacional. Según
entiendo el proyecto varió, y ahora irán
algunos artistas de Miami a ensayar a la Habana.
¿Qué sucedió?
Alberto Sarraín: Uno de los mayores
escollos que tiene la reconciliación es
precisamente la burocracia (de ambos lados) creada
para salvaguardar el status quo, o sea la separación.
Aunque las visas fueron aprobadas por el Departamento
de Estado, inmigración pidió que
para que los actores cubanos pudieran hacer la
obra, trabajar, aunque sin percibir salario, tenían
que llenar un documento que se llama I-129, ese
documento tiene un valor de $70 cada uno, pero
su tramitación demora entre cuatro a cinco
meses. Existe una manera expedited de hacerlo,
pero el valor aumenta de $70 a $1,000. Ni muerto
pago $4,000 para que los burócratas de
inmigración le pongan un cuño a
un papel. Además de que no contamos con
el dinero, el poco que hay es para vestuario,
escenografía, maquillaje. Así que
le planteamos a la gente de Cuba de invertir el
proceso, aplicar por los I-129 regulares y esperar
los cuatro meses haciendo la obra. Cuba acepto
recibirnos y ya tenemos listo todo para comenzar
a ensayar el próximo día primero.
www.teatroenmiami.com: ¿ Podremos
asistir al estreno de esta obra en Miami?
Alberto Sarraín: Seguro, el proyecto
no tendría sentido si no se hiciera aquí.
No hay reencuentro si los cubanos de aquí
no pueden ver a sus artistas en la escena. Esperamos
que para finales de octubre la obra se estrene
en La Magaña y después gire por
NY y Washington con perspectiva de hacerlo en
la costa oeste y Puerto Rico.
www.teatroenmiami.com: Podría interpretarse
que Alberto Sarraín esta buscando un espacio
en la historia del Teatro Cubano de la Isla, luego
que ya tiene un nombre reconocido en Miami. Desde
lo personal: ¿Cuáles son los resortes
individuales de Sarraín, para emprender
un proyecto de esta índole?
Alberto Sarraín: Los espacios en
la historia no se buscan se encuentran. Y generalmente
son las generaciones posteriores las que deciden
quienes estarán en la historia y a quienes
habrá que olvidar. En realidad soy tremendamente
egoista y me encanta darme gustos. El compromiso
es fundamentalmente conmigo. Soy un militante
de Alberto Sarraín, me apasionan ciertas
cosas y cumplo con ellas es la única manera
de divertirme, de encontrarle un sentido a la
vida, aunque no sea nada divertido y por el contrario
haya que parir con dolor los proyectos. Para mí
la nación cubana bajo una misma cultura,
arropados en Virgilio, Lezama, Los Van Van y Willy
Chirino, independiente de cómo la gente
piense, aceptando que somos una nación
mestiza, donde todos los credos y razas se fundan
en un verdadero crisol con todos y para el bien
de todos.
agosto
2002
Teatro en Miami
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