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Mirta Medina
en `Diosas de papel'
OLGA CONNOR
Especial/El Nuevo Herald
Casi causa un
accidente de tráfico el miércoles:
una ''vedette'' vestida de plumas y gasas, lentejuelas
y vuelos rizados por metros y metros, en tacones
plateados, subida en una grúa que la
coloca delicadamente sobre la marquesina de
un niteclub.
Es la mejor propaganda para
la comedia musical que está a punto de
representarse este fin de semana en el Miami-Dade
County Auditorium, Diosas de papel, del cantante,
compositor y director de la obra Pedrito Román,
producida por la Compañía Alba.
De paso, se anuncia un nuevo
niteclub, que abrirá muy pronto en La
Pequeña Habana, La Casa de la Medina.
Tras la imagen de la que hace de ''vedette''
en la obra, Mirta Medina, que es también
la propietaria de este establecimiento en construcción,
se ve un gran anuncio con su foto, tomada por
el mismo fotógrafo, Roberto Koltún,
que ahora la está enfocando desde la
grúa donde también se ha encaramado.
Todo esto es una gran producción, en
la esquina de la calle primera del |
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Southwest y la Avenida 22, en torno
a Mirta Medina, la artista que le dio la idea a Román
de escribir una comedia musical de un teatro dentro
del teatro.
''Ella hizo el papel de una italiana
en Sueño tropical [la obra que él produjo
anteriormente] y me enamoré de su trabajo'',
dice Román de la Medina. 'Me inspiró
a escribir la historia de Diosas de papel, que es
sobre aquellos `pollos' de la semana de la revista
Bohemia de Cuba, jóvenes fotografiadas en trajes
de baño de dos piezas, o en bikinis, en poses
provocativas, antecedentes de las chicas de Playboy
de hoy en día. Los hombres recortaban la foto
y las pegaban a las paredes, al estilo de los soldados
de la Segunda Guerra Mundial, como si fueran diosas
de papel. Era la época de los años 40
y 50 cuando estaban de moda las vedettes. En Estados
Unidos, Betty Grable, en Cuba, Ninón Sevilla,
Blanquita Amaro, María Antonieta Pons y Rosita
Fornés que triunfaron en el cine internacional.
Y no se debe olvidar a las puertorriqueñas
Mapi Cortés e Iris Chacón''.
Todo eso le sirve a Román para
armar un musical que es todo original, incluyendo
los textos dramáticos y la letra y música
de las canciones, con arreglos del director musical
de la obra, Alfredo Munar. La trama es la típica
historia del cabaret. Un viejo empresario, interpretado
por el veterano primer actor cubano que apareció
más recientemente en la Historia de Arturo
Sandoval en HBO, Ramón González Cuevas,
se casa con una jovencita a la que convierte en gran
estrella del cabaret, ''Reina'', que representa la
Medina. Al cabo de los años ésta no
tiene mayor amigo que su peluquero y ayudante personal,
Cocó Chante, el rol de Jesús Brañas,
quien se ha destacado recientemente en varias zarzuelas
de Pro Arte Grateli, como Rosa la China y Doña
Francisquita. Cansada de una vida sin matices románticos
y dominada por su marido, Reina se encuentra a Gabriel,
nada menos que Agustín Acosta, sin darse cuenta
de que es el novio de su hija Sandra (Rossana Parodi).
''Ese es su gran error'', dice Brañas, ``enfrentarse
a su hija por el amor de un hombre''.
''Aquí tienes a las diosas
de papel'', dice Acosta, al entrar al local donde
ensayan, ''yo no soy más que las tijeras''.
Lo extraño es ver en este papel de comediante,
amante de dos mujeres, a quien hace de comentarista
político serio en los programas de WQBA, y
que ha sido programador, disc jockey y ejecutivo.
Aunque no ha estudiado música, tiene timbre
de barítono, canta de oído, y hará
su debut como cantante en esta obra. ''Hice como unas
cinco obras para el Miami-Dade Community College,
teatro experimental; luego hice el papel de Jesús
en La Pasión, en la Iglesia de San Juan Bosco,
pero el tiempo en la radio no me permite más
para este hobby'', explica Acosta, quien bromea con
las artistas, mientras frasea una canción de
la protagonista: ''Así me siento yo, como una
ola que es llevada por el viento...''. ''Se las sabe
todas'', dice Parodi asombrada. La muchacha que actúa
como ''la hija'' en la obra ha estado en el grupo
de Madelín Ravelo y Jesús Rafael, y
está a punto de graduarse del New World School
of the Arts, donde ha hecho The Mystery of Edwin Drood
y City of Angels.
''Brañas hace el papel del
payaso de la obra, pero también tiene un aspecto
trágico que se descubre al final'', aclara
Román. ''Mi personaje tiene un secreto, lo
que convierte al payaso en un ser humano'', añade
Brañas. 'Me van a hacer una transformación
física increíble, con peluca, maquillaje,
accesorios y ropa para que no se sepa que soy yo,
es mucho más que el `negrito' de Rosa la china''.
Medina dice que ella siempre quiso
ser como Liza Minnelli, la ideal protagonista del
musical Cabaret. Se aprendió todo el repertorio
de la Minnelli, en inglés, incluso Quiet Love,
una de sus favoritas. En Cuba, miles de personas asistían
a los conciertos de Mirta Medina, al igual que a los
de la Minnelli en Estados Unidos. Pero Medina dice
que su fuerte es el teatro musical, que estudió
en La Habana con Alfonso Arau, a quien recuerda con
admiración. ''No existía una escuela
universitaria para dar un título cuando yo
estudié, y se creó esta escuela de Arau,
donde se estudiaba pantomima, canto, baile, solfeo,
teoría, teatro''. La artista pudo poner en
práctica sus estudios al interpretar con gran
éxito Irma la dulce, la Opera de los tres centavos,
My Fair Lady y Hello Dolly. Aquí tendrá
oportunidad de lucirse como cantante con nueve solos
y participando en otros cinco números de los
27 que tiene la obra. Piensa en una canción
que le gusta mucho: Dudas, y en la primera, de estilo
muy pegajoso: Reina de la Rumba. ''Los textos ya te
van diciendo la historia de la obra, son como diálogos
con contenido dramático''. Román añade
que hay toda clase de música, conga, bolero,
tango y jazz, y muchas canciones al estilo de Broadway.
Varios números serán
cantados por el cuarteto vocal de Meme Solís
y bailados por el New Century Ballet, todo bajo la
producción de Ernesto de Otero y el patrocinio
de Alberto Díaz Fagundo.
Fuente:
El Nuevo Herald
Abril
2003
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