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El Alcázar
de Sevilla muestra la importancia capital de la fiesta
y el teatro en el mundo de los Austria
CLAUDIA MORENO
La muestra es un compendio de 241
piezas entre obras de arte y objetos relacionados
con las celebraciones públicas, las fiestas
y el teatro durante el siglo XVII
El ambiente barroco del Alcázar
de Sevilla sirve de fondo ideal para la exposición
«Teatro y fiesta del Siglo de Oro en tierras
europeas de los Austrias», una muestra que organiza
la Sociedad Estatal para la Acción Cultural
Exterior, y que da fe de la calidad estética
del teatro y de la grandeza de los actos festivos
del siglo XVII.
La exposición recrea una época
en la que la dramaturgia y la teatralidad festiva
florecieron con especial finura. Un tiempo en el que
la vida cotidiana de los pueblos que dominaba la dinastía
de los Austria vivía el placer por la gestualidad,
por el disfraz que implican las fiestas -y en especial,
los carnavales- y por el artificio. Un siglo en el
que el teatro, a pesar de que seguía ligado
a la vivencia de la fiesta, se constituyó como
arte independiente.
Para dar una idea clara de lo que
fue este universo de teatralidad, el comisario de
la exposición, José María Díez
Borque, recopiló una variedad de piezas que
abarca óleos, grabados, maquetas, planos, manuscritos
y vestidos; entre otros objetos que pertenecen a más
de 80 instituciones públicas y privadas de
varios países. Un compendio que da testimonio
de la importancia de la fiesta y de la representación
teatral en la vida cortesana y popular del Siglo de
Oro.
La muestra está dividida en
dos grandes capítulos: «La fiesta»
y «El teatro». El primero, es una mirada
detallada desde todos los ángulos que suponen
la lúdica y la celebración. Desde la
importancia popular que tuvo hasta en sus más
nimios detalles la vida de la Familia Real, pasando
por los carnavales y por las celebraciones litúrgicas.
En este apartado se pueden ver, entre
otras piezas, óleos que muestran cómo
las fiestas cortesanas eran otra forma de demostración
del poder, grabados que presentan aspectos importantes
de las celebraciones, como los cortejos y las procesiones,
ediciones de las poesías que acompañaban
las fiestas; y planos y grabados que testifican el
antes y el después de la apariencia de las
ciudades, que durante las celebraciones se decoraban
con arquitecturas efímeras como los arcos.
En esta parte de la exposición
no podía faltar lo que, en palabras del profesor
Díez Borque, es «la aportación
española a la cultura universal»: los
autos sacramentales. Representaciones que nacieron
durante la Contrarreforma para reforzar el sacramento
de la Eucaristía y que en el Siglo de Oro,
cuando los monarcas comenzaron a participar de ellas,
se cargaron de etiqueta y de escenas teatrales como
las tarascas que representaban el pecado.
El otro gran capítulo de la
exposición es el teatro, un arte que aún
conservaba una estrecha relación con las fiestas,
pero que comenzó a labrarse su propio camino,
en parte gracias a la labor de los grandes dramaturgos
de la época, como Calderón de la Barca,
Tirso de Molina y Lope de Vega.
La exhibición recoge retratos
de los dramaturgos y actores, vestuarios, pinturas,
grabados y mapas que muestran el decorado y los aparatos
escénicos de los teatros, maquetas de los teatros
y coliseos de España e Italia, primeras ediciones
de obras dramáticas, traducciones y joyas,
como los autógrafos de Pedro Calderón
de la Barca.
«Fiesta y Teatro del Siglo de
Oro en las tierras europeas de los Austrias»
presenta todos los ángulos posibles de una
época fastuosa en la que Europa «vive
un momento de verdadera comunidad», como afirma
José María Díez Borque, para
referirse al intercambio cultural que se dio entre
España, Polonia, Austria, Italia, Portugal,
Francia, Inglaterra, Bélgica, Holanda y Alemania.
Países que prestaron toda clase de piezas que,
en conjunto, permiten hacer el recorrido por un aspecto
poco estudiado del Siglo de Oro.
La exposición permanecerá
en el Alcázar hasta el 22 de junio y luego
viajará al Castillo Real de Varsovia.
Fuente:
ABC.es
Abril 2003
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