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Pugna, Discordia y Victoria de la dramaturgia cubana.
Ernesto Garcia

Durante muchos años la dramaturgia cubana de la Isla era admirada secretamente por muchos y representada por pocos en Miami.

Hace unas semanas nos llega la noticia por el principal diario en Español de Miami que “Santa Cecilia” no participaría en la edición de este año del Festival Internacional de Teatro y que Vivian Acosta, la actriz para la cual Abilio Estévez (autor de “El Enano en la botella”, “La Noche”) escribiera este monólogo y que lo lleva representando por muchos años ya, no podría participar con esta pieza en el Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami, los derechos de esta obra habían sido dados a Max Ferra (New York), director y productor de una versión musical del famoso Monólogo de Abilio, que re-titularon “Havana under the sea” (La Habana bajo el mar).

Esta versión musical en Inglés presentada en New York por Intar, con la actuación de la contralto puertorriqueña Doreen Montalvo y el acompañamiento al piano de Meme Solís fue negociada por Miguel Ferro, productor de Venevisión Internacional para presentarla en Miami interpretada por la también puertorriqueña Marisol Calero ( protagonista de "El último de los amantes ardientes" que estrenará Teatro Abanico) . Igualmente, según nos revela El Nuevo Herald, Venevisión Internacional pensaba contratar a Ferra para dirigir otra versión de otro autor cubano de la isla, Alberto Pedro (“Manteca”, “Delirio Habanero”), la obra original “Mar Nuestro”, rebautizada en esta versión como “Fe, Esperanza y Caridad”.

Max Ferra, quien asegura tener documentos que prueban la compra de los derechos de ambas obras cubanas se trasladaría a Miami para dirigirlas y presentarlas bajo la producción de Venevisión durante este año. Esta obra estaba siendo negociada por Lili Rentería, productora de Abanico Productions con vistas de un próximo estreno en Miami protagonizada por Dolores Pedro, hermana del autor.

Lo que no queda totalmente resuelto es la frase del dramaturgo Alberto Pedro, cuando destacó al Nuevo Herald “La exclusividad de la versión la tiene Max, pero no la tiene sobre la obra”. Esta frase se puede interpretar muy libremente pues parece indicar que Intar tiene los derechos sobre la versión, pero que el autor podría continuar negociando la obra original. Y quien sabe si quizás en muy corto tiempo podríamos estar disfrutando de dos propuestas de una misma obra con dos títulos, dos elencos y seguramente dos visiones escénicas diferentes: “Fe, Esperanza y Caridad” por Venevisión Internacional y “Mar Nuestro” por Abanico Productions. Claro que es sencilla especulación y por qué no, si nos ponemos a pensar en grande, terminaría por darle a Miami un tanto más de vuelo teatral.

Cuando leí esta noticia lo primero que saltó a mi mente fue la idea: “Las cosas están cambiando en Miami” y no es mi objetivo opinar hacia donde podría ser este cambio, pero durante los últimos ocho años en que he seguido el teatro local; el nombre de un autor que viva en la Isla es (¿o era?) automáticamente motivo de riña y diferencias entre distintos sectores del exilio cubano. Hoy en día aparecen discrepancias en el orden “legal” y no como en el pasado a causa de las ideologías.

Me entusiasmó la idea de contactar al director Alberto Sarraín y proponerle que hiciera una valoración sobre este punto ya que él fue victima hace apenas un año de cancelaciones por presiones de índole político y por otra parte durante las últimas décadas ha dedicado su esfuerzo a exponer la nueva dramaturgia cubana entre ellos los autores que hoy están en disputa.

“En estos días he pensado mucho con relación a todo esto, la primera reflexión es de alegría, de haber hecho lo que yo pienso que debe hacer un artista: abrir caminos. Pero a la misma vez he pensado mucho en todas las miserias que empañan el arte: el miedo, la censura, la envidia, el oportunismo. Todas ellas fueron parte de esta historia. En 1989 cuando propuse dirigir “La verdadera culpa de Juan Clemente Zenea” de Abilio Estévez, premio José Antonio Ramos de la UNEAC, un panel informal de hombres probos seleccionados por la producción tuvo que dar su bendición para poderla llevar a escena. En el 1995 cuando estrenamos “Santa Cecilia”, tuvimos amenazas de todo tipo, miedos de todos tipos, de aquellos que aunque creían en la obra, no querían desagradar al poder. Lo mismo paso con “La Noche”, con “Manteca”, con “Delirio Habanero”, con “Alto Riesgo”. Se nos cancelaron contratos, funciones, dineros.

He recibido y todavía recibo agresiones de aquellos que "exigen" que no se pongan las obras de los dramaturgos que viven en Cuba, sino las de ellos que representan al exilio. Como si el arte o el gusto tuviera que ver con deberes o cuotas. Mi trabajo ha tenido esta maravillosa contribución a la cultura cubana, 14 años después de la presentación de “La verdadera Culpa de Juan Clemente Zenea” y 8 después del exitoso estreno de “Santa Cecilia” y la primera invitación a su autor residente en Cuba al estreno de su obra, tres productores debaten los derechos para reponerla en Miami y otros tres discuten y llegan a un acuerdo por poner a Alberto Pedro.

Se esta cumpliendo un sueño, la cultura cubana es una no importa en que lado de las múltiples orillas de la geografía cultural cubana se produzca, lo que importa es la calidad y la real esencia de lo cubano, aunque se escriba o se produzca en inglés. Ahí están los trabajos de Jorge Ignacio Cortiñas y Nilo Cruz, dos jóvenes tremendamente talentosos, entre otros muchos, que representan una necesidad real de comunicarse con lo que ellos son, sin agendas ocultas, sin posiciones oportunistas para agradar a ciertos sectores. Ellos pueden tener cualquier posición en el amplio espectro del pensamiento cubano, no importa lo que quieran decir, el resultado de sus obras es genuino, porque tienen talento y son artistas por encima de cualquier militancia.”

Antes de terminar este artículo, me asombro cuando leo que en Los Angeles se presenta “Mar Nuestro” de Alberto Pedro, que corrobora este análisis de que se abren ventanas en Estados Unidos por las cuales los curiosos suelen buscar, encontrar y redescubrir la dramaturgia cubana.

Buscando ampliar y profundizar en nuestro análisis preguntamos al Productor Miguel Ferro cual era su visión sobre estos tópicos.

" En principio, no creo en el teatro como manifestación panfletaria de posturas políticas ni sociales. Abandone mi carrera en el mundo de la finanzas que era totalmente rentable, para dedicarme a mi pasión por el teatro y por ello le tengo un respeto absoluto a mi nueva profesión, que trato de trasladar a la audiencia que me acompaña en cada función de mis Espectáculos. Por lo tanto, te ratifico que hago teatro “comercial” como el único propósito de disfrutar el proceso y entretener a un público en su propio idioma. Me alejo de todo aquello que pretenda crear una polémica o un conflicto, que en principio empañan el arranque del proyecto.

Soy un firme creyente que el talento no tiene nacionalidad. Cuando me gusta una obra, cuando disfruto la lectura de un espectáculo, lo último que veo es la nacionalidad del autor, porque el talento trasciende fronteras. En el caso de las dos obras que citas, son parte de un convenio que he firmado con el INTAR, (International Arts Relations, inc) organización con sede en New York, dirigida por el Sr. Max Ferra, cuyo objetivo es promover los nuevos talentos hispanos en los Estados Unidos. Es un convenio de cooperación entre las dos empresas, de intercambio de Espectáculos entre New York y Miami. El INTAR es una organización muy seria, con muchos anos de fundada y con un currículo incuestionable en el mundo del teatro internacional. El problema sobre los derechos de los Espectáculos, no es otra cosa, que problemas operativos que siempre se presentan y que no es otra cosa que signos de madures dentro de la dramaturgia latinoamericana.

Tenemos muy malas costumbres de presentar Espectáculos sin tener atendida la legalidad de los derechos, o los asumimos como propios por una palabra comprometedora del autor, o una relación de parentesco. Ahora los términos han cambiado, e insisto, como signo de madurez dentro del mundo del teatro hispano y en protección de los dramaturgos latinoamericanos. Los problemas se van a resolver, porque por encima de las diferencias, existe el convencimiento de presentar el espectáculo. LO IMPORTANTE ES QUE SUCEDA, de la mano de quien sea, pero que se presenten, y que el publico tenga la opción de disfrutarlo. Soy testigo de los documentos que posee el INTAR que lo hacen tenedor legalmente de los derechos, si existe otro, es cuestión de aclarar y listo. Es también un signo para los autores que los tiempos están cambiando en beneficio de la seriedad y la proyección del teatro hispano. Todos debemos colaborar, pero por encima, el espectáculo se tiene que presentar. Para concretar, estamos en presencia de un signo de madurez dentro de la producción de teatro en Miami y pienso que es motivo de celebración en protección de todos aquellos que hacemos del teatro, nuestra forma de vida.

No se si la mentalidad de Miami esta cambiando..... mi objetivo es entretener y cuando programo mi teatro, busco la variedad. Ahora tengo una comedia ligera (CONFESIONES DE MUJERES DE 30) posteriormente estrenaremos un musical (LA REINA, LA LUPE), acto seguido vamos a estrenar una comedia de Rubén Geller, producida por el grupo de mis estudiantes que hicieron el curso en la Universidad de Miami, que se llama (3 MUJERES DESNUDAS y EL) posteriormente estrenaremos una comedia-drama (FE, ESPERANZA y CARIDAD), estoy negociando con un grupo español para traer un drama bien intenso que prefiero no revelar hasta tanto no se concrete la negociación y finalmente al final del ano, estreno HAVANA EN EL FONDO DEL MAR, que es un musical unipersonal, basada en la historia de SANTA CECILIA, protagonizado por Marisol Calero. Como vez hay variedad, y eso es lo importante para el público que frecuenta mis producciones.

Somos una ciudad de raíces hidropónicas, hemos sido arrancados de nuestros países y nos encontramos todos con la raíces en el aire, el teatro es el abono perfecto para sembrarlas y conseguir un solo territorio para todos."

La antigua discusión ideológica cede al tema técnico-legal, que merece análisis aparte y mientras algunos descubren a los autores cubanos de la Isla, otra dramaturgia joven, cubano-americana (en Inglés), recibe premios y reconocimientos. El Tema cubano y el Teatro siguen ganando espacios.

Abril 2003

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