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"Los
clásicos tienen muchas lecturas"
Fernanda Longo
El reconocido director de espectáculos
infantiles pone en escena, mañana en el Teatro
Colón, una nueva versión de Hänsel
y Gretel.
Con la bruja no se jode", le
dijo Hugo Midón a uno de los niños del
coro durante un ensayo de Hänsel y Gretel, que
le estaba tirando de la pollera a la cantante lírica
que compone a la más mala del cuento de hadas
de todos los tiempos. "Los chicos se fascinan
con el mal", reflexiona el prestigioso director
de teatro infantil —que actualmente tiene en
cartel dos obras, Huesito Caracú, que va por
su tercera temporada, y El grito sagrado, para adultos—
y recuerda cuando en 1993 hizo El gato con botas,
con Favio Posca, y el público infantil enloquecía
con ese gato "trepador, intrigante, ambicioso,
tan representativo del menemismo".
Midón estrena mañana,
en la Sala Principal del Teatro Colón, la ópera
Hänsel y Gretel, de Engelbert Humperdinck.
Es la segunda vez que hacés
una puesta en el Colón. ¿Cómo
fue que te convocaron?
Hace como 15 años había
hecho Socorro, socorro, los globolinks. Esta vez,
me convocaron los directivos del Colón porque
están buscando darle más teatralidad
a la puesta en escena de las óperas en general,
y en particular tratándose de un género
destinado a los chicos. Esa cosa un tanto estática
y frontal del cantante lírico iba un poco a
contramano de la necesidad que tienen los chicos de
ver un espectáculo donde se privilegie la acción.
¿Cómo es una ópera
para chicos?
En principio, yo no hago teatro para
niños, hago obras "para todo público",
porque a los niños los acompañan los
adultos. Una ópera para chicos es muy parecida
al teatro, con personajes, acción dramática,
una historia... pero contada a través del canto
como expresión. El género musical, el
canto lírico, tiene una estructura determinada
que hay que respetar.
¿Creés que puede tener
vigencia hoy un relato popular clásico como
Hänsel y Gretel?
Los cuentos clásicos tienen
muchas lecturas posibles. Son relatos que por algo
han perdurado tantos años, de un dramatismo
y una profundidad que otros textos no tienen. Hänsel
y Gretel es de una crueldad y una brutalidad tremendas.
Para mí es una historia sobre el hambre. El
hambre es lo que lleva a la madre a la desesperación
de mandar a sus hijos al bosque a buscar alimentos,
porque ellos jugando han tirado una jarra de leche
que era lo único que tenían. Es como
una madre hoy mandaría a sus chicos a pedir
en el tren, o a pedir en la calle. Ese bosque y esa
bruja, esos terrores que tienen que enfrentar los
chicos, son hoy los peligros de la calle. Hay millones
de niños literalmente perdidos en el mundo,
dejados a la buena de Dios.
¿Qué condicionamientos
te impone hacer una obra en el Teatro Colón?
Hay una adecuación necesaria
a este medio tan particular, a los cantantes líricos.
Son distintos a los actores en su ductilidad, les
cuesta el tema corporal, porque sacar la voz requiere
un esfuerzo importante, toda la energía está
concentrada en las cuerdas vocales. Ellos dependen
de la batuta, lo están mirando todo el tiempo,
el actor de comedia musical no lo hace, porque trabajamos
sin músicos en vivo. No se pueden agitar mucho,
no pueden cantar para atrás, o de costado,
porque les quita caudal a la voz. La puesta deba tener
en cuenta todas esas cosas. Y descargar las acciones
en distintos personajes, para romper con la quietud.
Pero es gente con mucha experiencia, en cuanto uno
trata de acercarlos a la "verdad" de lo
teatral, que las situaciones tienen que "ocurrir"
en el escenario, responden muy bien.
¿Tuviste que modificar mucho
el texto original?
Yyyy... yo meto mano. Trato de que
todo lo que deja la obra como mensaje me pertenezca.
Por ejemplo, hubo que cambiar una cosa conceptual
del final, donde todos agradecían la ayuda
de Dios para que los chicos hubieran salido adelante.
A mí me parecía mejor poner el acento
en la solidaridad de los chicos, en su forma de afrontar
la situación, con picardía, con inteligencia.
Gracias a eso salieron adelante. Si recibieron o no
la ayuda de Dios, no lo sé. Es ya una cuestión
de creencias.
¿Cómo conviven un espectáculo
como éste, con shows como los de Panam y Caramelito?
Es una convivencia forzosa, como con
tantas cosas deplorables que uno ve todos los días.
Hay un esquema de programa infantil con la conductora
simpática y joven, juegos y cartitas, chabacano,
sin vuelo poético, improvisado, que ha existido
siempre, y se afirma cada vez más en la TV.
Y lo otro, las obras de teatro con alguna aspiración,
tampoco se resuelven mucho por lo artístico,
porque si lo artístico no se convierte en algo
comercial, naufraga, no hay quien lo sostenga. Yo
siempre aposté a lo artístico, y asumí
que es un camino riesgoso, no es para ganar plata.
Fuente:
Clarin.com
Agosto - 2003
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