Incluye tu email para recibir información sobre nuestras actualizaciones
POSTALES | FOTOS
ARTÍCULOS - 2003
  Diciembre
Noviembre
Octubre
Septiembre
Agosto
Julio
Junio
Mayo
Abril
Marzo
Febrero
Enero
DIARIOS
  The New York Times
Sun-Sentinel
El Nuevo Herald
The Miami Herald
Los Angeles Times
La Vanguardia
Washigton Post
El Mundo
El Clarín
CNN
ArteMiami.com

BUSCADOR internet teatroenmiami.com
El costumbrismo viaja de regreso
AMADO DEL PINO

Recuerdo que andábamos por el Festival de Teatro Camagüey 2000 cuando llegó la excelente noticia. Julio Cid, poco conocido hasta entonces como dramaturgo, pero muy respetado y querido como profesor o guionista, acababa de ganar el Premio Tirso de Molina, para muchos el más importante concurso de habla hispana para textos teatrales. Cabaiguán-La Habana-Madrid, la obra afortunada que puede verse todo agosto en la sala Hubert de Blanck, retoma el reflejo de las costumbres, se apoya en el habla popular y —como advierte el autor en las notas al programa— pone sobre el tapete, entre broma y broma, asuntos muy serios de nuestra contemporaneidad.

Estamos ante una comedia realista muy detallada en cuanto al manejo de las situaciones. Cid dialoga con fluidez y no se limita en el decir de los personajes. La abundancia del verbo no desemboca en fastidio o aburrimiento por la vitalidad de los personajes y la eficacia del argumento. La puesta en escena de María Elena Soteras respetó esa vocación extensa y, al parecer, confió en que el público agradecería las más de dos horas de representación con tal de reír, mientras espera por el sorpresivo final. En la función a la que asistí los espectadores aceptaron de buena gana la ya inusual duración, pero el espectáculo hubiese ganado en solidez con una síntesis de las transiciones, demasiado cercanas al tiempo real. También hubiese agradecido cierta poda o mayor teatralización de los monólogos-confesiones de los personajes, interesantes en las ideas que exponen, pero con una fuerte vocación descriptiva.

El ámbito escénico, firmado por Oscar Bringas y la propia directora, asume sin temor una reproducción naturalista. La escenografía está resuelta con equilibrio y buen gusto, aunque se hace redundante en los letreros. La formidable banda sonora de Adrián Torres se acerca a convertirse en un melancólico personaje, pero también puede ser sintetizada. Soteras logra gracia y naturalidad en el diseño del movimiento escénico, aunque deberá pensar si es pertinente en todos los casos el reiterado uso del giratorio de la Hubert de Blanck.

Míriam Learra con su oficio y singular gracia es la principal defensora del ritmo de la puesta. A lo largo de la temporada, la virtuosa Míriam deberá ganar en seguridad al decir sus numerosos parlamentos. Pedro Regueiferos nos hace recordar su larga carrera y sus incursiones en la comedia musical. Pedro resulta simpático y fluido, sabe sorprender con el diálogo o el gesto que rompe el equilibrio. Sin embargo, desaprovecha los momentos dramáticos, el contraste casi tragicómico que propone Cid. Como actriz, Soteras (la incansable Chiquitina) sostiene la dinámica de su rol y entabla un frenético duelo con Míriam. Deberá trabajar más la vida interior de su personaje en los momentos en que permanece en silencio.

Mención aparte merece Pancho García. El consagrado actor asume ahora un papel pequeño, aunque decisivo. Entra y sale de la caricatura, juega con la situación, le da a la comedia un tono juguetón que debió explotarse más a lo largo de la puesta.

Defiendo el derecho y hasta la necesidad de que se asuma el costumbrismo como variante. En cada regreso del género se suceden las salas repletas y los debates de la crítica. Ambas cosas son saludables para nuestra escena. Este comentarista sueña con largas temporadas y espectáculos populares que se defiendan, cada vez más, con la solidez y la coherencia.

Agosto - 2003

www.teatroenmiami.com no es responsable por las opiniones expresadas. Cada autor u opinante es responsable por sus opiniones e ideas. Igualmente las informaciones relacionadas con espectáculos son enviadas a www.teatroenmiami.com y son los productores y promotores de dichos espectáculos los responsables de cambios, suspensiones o informaciones erroneas. Los materiales son propiedad intelectual © de sus fuentes originales y son utilizados aquí solo con fines educativos

Este website está diseñado para 800 x 600 | Internet Explorer +5.
Design by www.teatroenmiami.com © 2000-2004
TeatroenMiami.com
se actualiza semanalmente
Es un website educativo y sin fines de lucro
Miami, FL - USA