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HONRAN A
CELIA EN CUBA
Norma Niurka
Al conocerse la noticia del fallecimiento
de Celia Cruz en Nueva York, la semana pasada, el
Teatro Mío ensayaba Delirio Habanero, cuya
reposición celebraría el 15. aniversario
del grupo el próximo domingo, en el Museo de
Bellas Artes, de La Habana.
El dramaturgo Alberto Pedro y su esposa,
la directora Miriam Lezcano, fundadores de la compañía,
y sus integrantes, decidieron dedicar la puesta en
escena a La Guarachera de Cuba, aún cuando
ésta fue censurada en la isla desde que se
marchó en 1960.
Delirio Habanero, de Alberto Pedro,
ha sido presentada por años en Cuba y en festivales
internacionales, y en Miami fue estrenada en 1997
por el Grupo La Má Teodora, dirigida por Alberto
Sarraín.
Sus personajes, El Bárbaro
(Beny Moré), La Reina (Celia Cruz) y Varilla,
el desaparecido camarero de La Bodeguita del Medio,
se encuentran en un fantasmagórico club clausurado
en la década de 1960 y evocan la vida nocturna
de épocas pasadas en una exaltación
de la música cubana. En la pieza se interpretan
a capella las canciones que popularizaron ambos artistas.
El personaje de La Reina ``regresó del exilio
clandestinamente entrando por un punto de la costa
norte cuyo nombre no quiere revelar''.
''En un momento de la obra, el personaje
de Celia grita con rabia: ¡Odio la política!
A mí me pasa lo mismo'', confiesa el escritor
que tenía siete años cuando la cantante
abandonó la isla.
A quienes estamos familiarizados con
la obra de Alberto Pedro no nos sorprende su postura
ya que su temática (Weekend en Bahía,
Manteca, Delirio Habanero) enfatiza el conflicto de
la separación del pueblo cubano y tiende puentes
con el exilio.
Ahora, me asegura el autor, dedicarán
la obra a Celia Cruz, ``porque está realmente
más viva que nunca, por encima de cualquier
consideración política''.
''Este es nuestro homenaje, lo que
sentimos; si otras personas o grupo de personas no
sienten lo mismo, es asunto de ellos'', recalca.
Mucha gente del pueblo y artistas
de la isla sienten lo mismo por la gran cantante,
aunque la prensa oficialista haya informado su deceso
con una breve nota que destacaba su calidad de exiliada
con vituperios y omitía su importancia artística.
Uno de los músicos más
populares de Cuba, Isaac Delgado, quien conoció
a Celia en sus giras por Europa, no tuvo reparos en
declarar a la prensa extranjera que la noticia de
su muerte lo había consternado, y, en su nombre
y el de su orquesta, hizo llegar sus condolencias
a los familiares de la artista. (Delgado popularizó
en Cuba La vida es un carnaval, del argentino Víctor
Daniel, después de que Celia lo hiciera en
el exilio).
El reconocido pianista de la isla
Chucho Valdés declaro que había llorado
al conocer la noticia de la muerte de Celia, quien
fue muy amiga de su padre, el pianista exiliado en
Europa, Bebo Valdés. Chucho la describió
como ``la sonera más grande que ha dado Cuba''.
En la dedicatoria de Delirio Habanero,
su autor escribió hace años: ``A Celia
Cruz, que un día volverá a cantar en
La Habana; a Beny Moré, por ser un muerto vivo--''.
Aunque Celia no volverá a cantar
allí, su presencia será perceptible
dondequiera que se convoque su música y su
nombre. Esta vez será el domingo en el Museo
de Bellas Artes de La Habana.
Fuente:
El Nuevo Herald
Agosto - 2003
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