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TEATRO ESCAMBRAY: MEMORIA Y PRESENTE (I)
Omar Valiño | La Habana
Fotos cortesía de Teatro Escambray*

Se cumplen treinta y cinco años de la fundación del Grupo Teatro Escambray, una de las experiencias más importantes de la tradición teatral cubana. Como indica su nombre, me ocuparé en esta serie del pasado y la actualidad del emblemático colectivo. Para comenzar propongo las palabras que como «Liminar», encabezan las páginas de la edición corregida y ampliada de mi libro La aventura del Escambray. Notas sobre teatro y sociedad, de próxima aparición.

Hace cinco años, en ocasión del aniversario treinta de Teatro Escambray, fui comisionado por la Asociación Hermanos Saíz para entregar al grupo, como obsequio, dos obras de arte. Firmadas por José Ángel Toirac y José Ramón González, estas obras plasmaban, tal vez sin imaginarlo con exactitud sus autores, las esencias del momento atravesado entonces por el colectivo.

El pequeño lienzo de Toirac recrea esa foto ya clásica donde se ve a Fidel Castro conversando con los integrantes del Escambray histórico y se distingue a Graziella Pogolotti, Sergio Corrieri y Nicolás Chaos, el entonces máximo dirigente del Partido Comunista de Cuba (PCC) en el Regional Escambray. El testimonio guardado por la cámara es visto por Toirac a través de trazos y tonos que, de manera un tanto impresionista aquellos y un tanto expresionista estos, desdibujan los rostros, mas no las actitudes. Al parecer, la pintura invita a un reconocimiento, aunque también «distancia» gracias al tratamiento de la imagen mediante otro material.

Por su parte, González coloca encima de su rústico banco de cerámica —tan parecido a módulos usados por el propio grupo o por sus espectadores—, un embrión, una criatura fetal que ¿descansa? frente a un revólver. Una parábola, desde esta perspectiva, sobre la tradición, los nuevos creadores y el peso de la historia.

Ambas intentan, siguiendo mi proposición, una revalorización del pasado. Sin embargo, no presuponen un abandono de la herencia y, al mismo tiempo, sitúan las coordenadas presentes de esta. El desafío queda, pues, planteado hacia el porvenir.

Este libro, imaginado en aquel momento como ahora aparece, se reconoce en aquellas metáforas, o mejor, en la actitud que de ellas se desprende. Brinda, en la forma que le es posible a la crítica, una lectura, nunca totalitaria ni cerrada, de la trayectoria del Escambray hasta las puertas mismas de sus treinta y cinco años de labor. Al ensayo contenido en la primera edición del libro homónimo, ahora corregido en términos de estilo, se suman textos de diferente naturaleza a través de los cuales, de manera fragmentaria pero sostenida, he proseguido mis indagaciones sobre el Escambray, básicamente desde el punto de vista inscrito en aquel ensayo inicial. Escritos a lo largo de los diez años transcurridos desde la publicación de la edición príncipe, pocos acontecimientos artísticos y sus respectivos contextos no han tenido reflejo y análisis en ellos. Finalmente, reúno como apéndices cuatro notas aparecidas en torno a la primera edición de La aventura... Ajeno por completo a la pedantería del autobombo, me interesó darlas a conocer porque, más allá de señalar valores o limitaciones de mi trabajo, sus autores lo toman como pretexto para alumbrar y desarrollar contradicciones y virtudes del espacio ganado por el Escambray y su legado a la tradición teatral cubana. Es decir que, de hecho, aportan nuevos y útiles elementos complementarios.


La vitrina, de Albio Paz

Ramona, de Roberto Orihuela

El paraíso recobrado, de Albio Paz

Sergio Corrieri, director-fundador del Grupo Teatro Escambray

Espectadores del Escambray

Escena en Angola

En su totalidad persiguen, mis ideas y las de otros, más que enjuiciar, activar un siempre beneficioso diálogo interno del Escambray acerca de su derrotero hasta hoy, en particular sobre su presente. Ofrecer, pues, el testimonio de la crítica, ahora inocultable participante, como sencillo instrumento de trabajo.

Este es, según entiendo, el más útil homenaje a los treinta y cinco años del grupo que me enseñó a ver el teatro.

* Estas fotos, inéditas hasta hoy, fueron tomadas en los años fundacionales del colectivo por algunos de sus miembros. Este año formaron parte de una exposición sobre el grupo, como parte de un programa mayor sobre los años 70 cubanos, proyecto organizado por la Fundación Ludwig de Cuba. En papel aparecerán en breve en la sección Entretelones de la última entrega de la revista Tablas correspondiente a 2003.

LaJiribilla.cu
Diciembre - 2003

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