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Estreno de una obra sobre
la guerra en la Barcelona de 1936
SANTIAGO FONDEVILA - BARCELONA
Boris Rotenstein dirige un texto
escrito por Claude Mercadié, periodista y ex
corresponsal francés en la guerra de Indochina,
en el Nou Tantarantana
Un ex corresponsal de guerra francés en Indochina
la escribió, Claude Mercadié, y un gran
director ruso afincado en Barcelona, Boris Rotenstein
(“La mort i la donzella”, “La cantatriu
calva”, “L'amant”...) la estrena
en el Nou Tantarantana en traducción catalana
y castellana de Lluís-Anton Baulenas, ya que
se trata de un texto bilingüe. “Juliol
del 36 Barcelona” transcurre un tiempo después
del alzamiento nacional, cuando la guerra civil española
no es todavía un magma que se extiende por
la piel de toro. Una mujer, madre, en su buhardilla
mira por la ventana. La guerra parece lejos, pero
poco a poco puede entrar en su casa y obligarle a
tomar partido. “No nos damos cuenta de lo que
vivimos y a dónde podemos llegar”, observa
Rotenstein en un clara alusión a la guerra
de Iraq. Y lo ejemplifica con un texto: “La
guerra lejana/ lejana por el lugar o por el tiempo/
la tuvimos aquí, pero hace ya muchos años/
La tenemos ahora, pero no es aquí/ pero no
existen guerras lejanas porque la guerra no es sólo
cañones disparando uno contra otro/ la guerra
es también, según las palabras de Dostoievsky,
cuando la bondad y la maldad luchan una contra la
otra y el campo de batalla es el corazón humano”.
“No es una reflexión histórica”
–señala el director–, sino “una
reflexión sobre lo que pasa ahora, aunque esté
situada en la Barcelona de 1936”. La obra habla
del pueblo, “de la gente sencilla que tiene
una ideología, aunque no la pregone, y de cómo
tiene que enfrentarse a unos agitadores que les quieren
convertir en seguidores”. Dramáticamente
“tiene mucho de comedia de situación”,
con entradas y salidas y cambios constantes de personajes.
Con todo, el personaje central es el de la mujer y
madre, María, una viuda conservadora y católica
(Muntsa Alcañiz) que oculta en su casa al padre
Santiago (Jordi Figueras), perseguido por las tropas
republicanas. María tiene una hija, Quinita
(Miriam Escurriola), militante de la FAI. Al piso
llegarán el comunista Carles (Sergi Calleja)
y al anarquista Miquel (Aleix Rengel Meca)
“Juliol del 36 Barcelona”, subtitulada
“La trampa” (“la guerra siempre
lo es”), es una obra, indica Rotenstein, que
“comienza en el realismo para ir girando poco
a poco hacia lo simbólico”. Ni el autor
ni el director han pretendido una fidelidad histórica,
ni hacer una radiografía exacta. “Yo
he utilizado un microscopio para dirigir a los actores
y un telescopio para mirar a los personajes desde
el ahora, desde el 2003”, finaliza el dirctor,
que en su anterior obra, “Bent”, miró
al Berlín de 1939 y que en la próxima
lo hará sobre la Galilea de 1933.
Fuente
- La Vanguardia
Diciembre - 2003
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