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Lecciones sobre matrimonio
Itzíar DE FRANCISCO
Mara Recatero estrena el 27 de noviembre Celos
del aire de José López Rubio
Con Celos del aire, Mara Recatero y Gustavo Pérez
Puig dicen adiós al teatro Español de
Madrid. Y lo hacen con un homenaje al dramaturgo José
López Rubio, un hombre de teatro del que ahora
se cumplen cien años de su nacimiento.
“He hecho todo lo que se puede hacer con una
pluma en la mano”, reflexionó José
López Rubio (Motril, 1913-Madrid, 1996) al
final de sus días. Periodista, autor teatral,
guionista para la Metro Golden Mayer en Hollywood,
director, actor, miembro de la Real Academia Española,
López Rubio engrandeció la escena española
del pasado siglo, aunque el tiempo y la memoria no
han rendido justicia a su contribución al teatro.
El 13 de diciembre se celebra el centenario de su
nacimiento, unos fastos que pasarían casi desapercibidos
si no fuera por el homenaje que Gustavo Pérez
Puig y Mara Recatero le van a rendir en el Teatro
Español, coliseo que López Rubio dirigió
en 1964, junto a Sainz de Robles y Luis Fernando de
Igoa. “Pensamos que era necesario recuperar
su memoria y que lo hiciéramos con esta obra
–dice Mara Recatero–, que es muy divertida
y creemos que puede permanecer un tiempo en cartel
después de nuestra salida del Español”.
Con esta obra Gustavo Pérez Puig, recientemente
galardonado con el Premio Nacional de Teatro, se despide
de este emblemático teatro que ha dirigido
durante 14 años.
Autor “renovado”
A López Rubio sus fulgurantes diálogos
le dieron para más de 30 comedias, cerca de
50 versiones –de Molière y Lope de Vega,
entre otras– más de 40 guiones para cine
y televisión, la novela Roque Six, unos Cuentos
inverosímiles y varios poemarios. Formó
parte de la “otra generación del 27”
–como la denominó en su discurso de entrada
en la Academia–, esa Generación de los
Renovados formada por Jardiel Poncela, Edgar Neville,
Mihura y Antonio de Lara “Tono”.
Celos del aire y La otra orilla fueron las últimas
obras que se repusieron antes de su muerte. La primera,
dirigida por Ramón Ballesteros y protagonizada
por Rosa Valenty y Juan Meseguer en 1990, y la segunda,
dirigida por Juanjo Menéndez y también
protagonizada por Valenty en 1995. Ahora, la recuperada
Celos del aire vuelve a engrandecer la comedia, género
diluido actualmente en monólogos de formato
yanqui y productos seudotelevisivos. “Retomamos
este montaje porque es una de sus mejores obras. Es
una pena que los productores se hayan olvidado de
este autor y los jóvenes ni siquiera lo conozcan”,
dice Recatero.
Estrenada en el Teatro Español en 1950, fue
dirigida por Cayetano Luca de Tena, amigo del autor,
que le animó a terminar la obra. En aquel entonces
Guillermo Marín, Adela Cardone y José
Capilla configuraban el cartel. Hoy Juan Ribó,
Ana María Vidal, Jesús Guzmán
y Paula Sebastián, entre otros, salen a escena
para recordar los tiempos brillantes de la “comedia
de la felicidad”. El propio Gustavo Pérez
Puig realizó una versión de Celos del
aire para el mítico programa Estudio 1.
El texto –que obtuvo el Premio Fastenrath de
la Real Academia Española– es un juguete
escénico, un alarde de fina escritura, diálogos
brillantes y un auténtico tratado sobre el
amor y “derivados”: celos, infidelidades,
mentiras, etc.
Juego de confusiones
La representación como realidad y la realidad
teatralizada es otro de los juegos que propone el
autor, que fue un acérrimo defensor del teatro.
(“Tu vas poco al teatro, ¿verdad? No
me extraña. Desde que hay cine, al teatro no
van más que las personas inteligentes”,
dice uno de los personajes de Celos del aire). Para
Recatero, “la obra es un compendio sobre el
matrimonio que nos ilustra acerca de la vida marital
con lecciones brillantes”. La directora pone
así punto y aparte a una larga etapa profesional
ligada al Español. “Me voy a tomar unos
meses de descanso antes de comenzar un proyecto en
cine y en televisión”, comenta. Recatero
no se ha pronunciado sobre la nueva directiva del
Español ni el aumento de presupuesto del que
dispondrá, aunque reconoce su desacuerdo con
“la subida del precio de las entradas”.
Fuente:
El Cultural
Diciembre - 2003
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