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Nuestra Señora de las
Nubes
Hugo Salcedo*
Por segunda ocasión el Festival Internacional
de Teatro Latino de los Ángeles, ha dado el
banderazo de salida para ofrecer una enriquecida programación
que comprende la visita de compañías
procedentes de diversos países de América,
principalmente.
Este Festival –en palabras de Jorge Folgueira,
su presidente-, aspira a ser un espacio para la reflexión,
el disfrute y el enriquecimiento cultural; así
como un vehículo para el diálogo entre
diferentes maneras de hacer y comprender el teatro
contemporáneo.
Basta hacer mención del montaje inaugural
el pasado 7 de noviembre, para constatar el cumplimiento
de las metas propuestas por sus organizadores: la
obra “Nuestra Señora de las Nubes”
del prestigioso grupo ecuatoriano Malayerba, es la
que en esta ocasión abre la festividad teatral
en California, al otro lado de la frontera mexicana.
En la historia escenificada, son dos las líneas
de construcción dramática que bien se
explotan. Por un lado, la revisión de la genealogía
de todo un pueblo en suerte de su revisión
fundacional; esto es, la historia de Nuestra Señora
de las Nubes, el asentamiento latinoamericano que
da título al espectáculo. Y por otro,
la noción y la vivencia del exilio político
y cultural.
Ambas rutas expositivas se entrelazan de continuo
y permiten el desdoblamiento de una gama de personajes
que apuntan las notables cualidades de los actores.
Con aparente simpleza, la obra oscila entre la reflexión
dura acerca de la violencia política que conduce
al exilio inevitable, y la parodia de comportamientos
costumbristas que alcanzan la risa y el aplauso unánime
por parte de los espectadores.
Se demuestra en este montaje la capacidad del autor
– actor – director (Arístides Vargas)
que obtiene buen partido en la confección de
cada uno de los cuadros que componen la pieza construida
a partir del humor con que se viven las cosas cotidianas,
la poesía y la tragedia de todos los días.
Pero esta anécdota deja filtrar su parte gruesa
y profunda: el imperio de los opresores que pretenden
aplastar al que se rebela. Los recuerdos de un pasado
triste y perverso. La sombra de la milicia y la censura.
La inocencia burlada. La tiranía y el desorden.
La resolución escénica se basa en el
continuo uso de elementos mínimos que los personajes
van extrayendo de sus propias maletas de viaje. En
ellas caben no solamente elementos de utilería,
sino pasajes de esperanza y lucha, hay hueco para
la imaginería popular, la tradición
literaria hispanoamericana del realismo mágico,
la memoria y las vivencias de aquellos años
en la tierra natal de la que ahora han sido expulsados.
En todo momento, el movimiento entre la reflexión
de cortes filosóficos y la inclinación
hacia el testimonio oral es continuo. Ambos se presentan
bajo la mirada de esta nueva modalidad de hacer teatro
político y comprometido con las acuciantes
situaciones de actualidad. Los actores entremezclan
sus capacidades en un viaje de ida y vuelta a través
del tiempo y el espacio. Saben aprovechar las pausas,
las miradas, los acompasados desplazamientos que recuerdan
que lo fundamental en el teatro es el actor y su inabarcable
imaginación.
“Nuestra Señora de las Nubes”
es una obra disfrutable y reflexiva. Es clara muestra
de las ilimitadas posibilidades de la factoría
escénica, que demuestra el indudable prestigio
internacional de Malayerba, a casi un cuarto de siglo
de su existencia.
“Nuestra Señora de las Nubes”
autor y dir. Arístides Vargas, Grupo Malayerba
(Ecuador), con Arístides Vargas y María
del Rosario Francés, International Latino Theatre
Festival of Los Ángeles, Segunda edición
2003, Los Ángeles Theatre Center, del 7 al
16 de noviembre de 2003.
*El autor es profesor
en la UABC
Diciembre
- 2003
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