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'El escogido', una comedia
sin gracia
Especial/El Nuevo Herald
NORMA NIURKA
| Neil Simon es uno
de los dramaturgos más populares de Estados
Unidos, un escritor con oficio que, indudablemente,
ha impregnado de ingenio sus famosas comedias.
En medio de su prolífica obra encontramos
una pieza poco conocida, Gods Favorite (El favorito
de Dios), que no es siquiera mediocre sino decididamente
mala. |
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Estrenada en Nueva York en 1974, pasó sin
pena ni gloria y quedó relegada a la oscuridad
como ejemplo de una etapa estéril del autor.
Podría culparse a la temática: resulta
difícil hacer comedia con la versión
de un relato bíblico como el Libro de Job.
Pero la deficiencia del texto, las contradicciones
de los personajes y la falta de gracia en los diálogos
revelan que se trata de una pifia del autor.
En su intento por demostrar la validez del poder
de la fe, Simon crea un personaje que se niega a renegar
de Dios aún en medio de terribles castigos.
Sitúa a su Job moderno como empresario opulento,
en su fastuosa mansión, rodeado de seres queridos,
y lo hace confrontar a Dios y al Diablo, sufrir grandes
tormentos y salir triunfante gracias a su inquebrantable
fe.
La directora de teatro María Julia Casanova
ha adaptado esta obra, quitando personajes y haciendo
cambios en otros, la ha titulado El escogido, y la
compañía Teatro Estudio la ha montado
en el Distinction Art Center.
Tal vez con la intención de hacer la pieza
menos cargante se han añadido canciones interpretadas
en vivo por los actores, con micrófono y pistas.
Estos cumplen bien con ese cometido, sólo que
al anunciarse como comedia musical se le otorga a
la presentación un matiz demasiado pretencioso
no justificado con el producto final.
El decorado es válido como biblioteca de la
mansión, con antigüedades y tapices, pero
el vestuario no puede ser más incongruente
para una familia que vive en la opulencia; la iluminación
es caótica y los actores se atropellan en el
reducido espacio del escenario.
Por otra parte, la trama se desarrolla en el invierno
neoyorquino y los personajes salen de la casa totalmente
desabrigados, aún cuando aluden al frío
que hace afuera.
Zaida Castellanos, que también asume la dirección
de la obra, interpreta a la esposa avariciosa e insensible
que vive abrazada a su cofre de joyas. Es una buena
actriz que tiene que lidiar con un personaje poco
consecuente: al principio es histérica y enajenada
de la realidad; después, sin explicación
alguna, es una mujer normal y hasta abnegada.
Este es un fallo de Simon como autor, pero el de
Casanova es más inconcebible: en el original
existen unos mellizos, varón y hembra, que
no son muy listos. En su versión se hace que
el hermano, aparentemente, tenga un padecimiento que
le hace pronunciar defectuosamente y torcer las manos
sin poder controlarlas. Esto es innecesario y no sirve
ningún propósito teatral. Afortunadamente,
en este papel, Sergio Pinto realiza una actuación
coherente. Doménica Brazzi se esfuerza por
infundir gracia al papel de la hermana; y Tony Acevedo,
como otro hermano borracho e indolente, no logra hacernos
creer su borrachera.
El peso de la obra cae sobre Luis Celeiro, que interpreta
con seriedad al buen hombre que está a prueba.
Su emoción es verdadera y su paulatina decadencia
es veraz en el contexto de una comedia, aunque dice
todo su texto a voces.
Jordi Pons, que interpreta al moderno enviado de
Dios, saca provecho de su papel al máximo.
Es como una tromba que entra y sale, hace dos personajes,
canta y se mueve con seguridad en el escenario. También
es el autor de las letras que usa con música
de canciones conocidas.
El escogido cuenta con un buen elenco de profesionales
desperdiciados en una comedia sin gracia que bien
pudiera poner a dormir al público de aburrimiento
si no fuera por lo agobiante de la puesta en escena.
'El escogido' se presenta viernes y sábados,
a las 8 p.m.; domingos, a las 3:30 p.m., en Distinction
Art Center, 3119 Coral Way. Reservas: (305) 445-7758.
Fuente:
El Nuevo Herald
Diciembre - 2003
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