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Encuentro imaginario con
Pessoa
Miguel Torres dirige Sr. Pirandello, le llaman
por teléfono de Tabucchi
Itzíar DE FRANCISCO
La madrileña sala Lagrada
vuelve a abrirse al público a partir del
6 de diciembre, después de medio año
de inactividad. Y lo hace con Sr. Pirandello,
le llaman por teléfono, un texto onírico
firmado por Antonio Tabucchi en el que propone
un encuentro imaginario entre el dramaturgo italiano
y Pessoa. El montaje está dirigido por
Miguel Torres.
Con tres años de vida, la sala Lagrada
ha ido labrándose, a paso lento pero seguro,
un lugar entre las salas alternativas de Madrid.
Con el regusto en la memoria por ese ciclo dedicado
a Ionesco en el que llevaron a escena La lección,
Las sillas y El rey se muere, el espacio vuelve
a abrir sus puertas, después de seis meses
de reformas. |
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Productores de muchos de los espectáculos
que programan, además de escuela de actores,
Lagrada incide para su regreso en esa línea
de programación de textos de calidad en el
que han tenido cabida autores como Boris Vian, Enzo
Cormann y Samuel Beckett. Ahora es el italiano Antonio
Tabucchi el nombre que se suma a esta lista de autores
nada complacientes para el espectador pasivo y con
el que la sala hace su reentrée en el circuito
off madrileño. Miguel Torres, uno de los fundadores
de la sala, se pone al frente de este trabajo que
dirige e interpreta junto a Delfín Rodríguez,
Silvia Grimal, Julia Quintana, Abraham Hernández
y Alberto Panadero. “Un amigo me contagió
su fascinación por Pessoa, y un día
descubrí esta obra de teatro en la que se abordaba
su figura desde un punto de partida muy interesante”,
dice Torres.
Si hay algo que puede hacer el teatro es convertir
en realidad cualquier encuentro imaginario. Al menos
sobre un escenario. Por eso, a pesar de que no existen
datos que hagan pensar que existió un encuentro
real entre Pirandello y Fernando Pessoa, Antonio Tabucchi
ha atrapado a estos dos artistas entre la pluma y
el papel.
En 1931 Pirandello visitó Lisboa, donde permaneció
varios días para asistir al estreno de su obra
Sueño, o quizá no. Este es el sustrato
real a partir del cual Tabucchi ha hecho volar su
imaginación. El resultado es Sr. Pirandello,
le llaman por teléfono, una obra compleja con
la melancolía del fado como telón de
fondo.
El texto juega con el desdoblamiento, y hace de la
esquizofrenia un punto en común con la creatividad
del arte. “Las grandes tormentas son aquellas
que transcurren dentro de nuestra cabeza”, dice
el protagonista de la obra.
El arte de la esquizofrenia
Para Miguel Torres esta obra es “un hermoso
estudio lleno de poesía sobre el arte del actor.
¿Dónde termina el actor y empieza el
personaje?El trabajo del intérprete es un ser
y no ser, algo que le sucedía también
a Pessoa, que se perdía y desdoblaba en sus
heterónimos”.
La obra transcurre en una amplia habitación
con suelo damado y ventanas con rejas. En este manicomio,
un actor-personaje-loco se pregunta por su identidad.
“Aquí estoy, soy Pessoa, o eso me han
dicho que sea, digamos que soy un actor y he venido
para divertiros, o bien, si os gusta más, soy
Pessoa que finge ser un actor que esa noche interpreta
a Fernando Pessoa”, comienza el texto. A la
voz del protagonista se le sumará, a medida
que avanza la obra, un coro de locos. Torres se enfrenta
a la difícil tarea de protagonizar y dirigir
este texto onírico y simbolista de difícil
digestión para la razón. La obra permanecerá
en cartel hasta finales de enero, cuando sea sustituida
por El balcón de Genet, dentro de la programación
del festival Escena Contemporánea. La sala
también acoge estos días la exposición
fotográfica “De la madurez a la putrefacción”
de Jorge Tabanera Redondo.
Escritor nacido en Vecchiano en 1943, la vida
de Antonio Tabucchi cambió durante un viaje
en tren, cuando leyó la obra Tabacaria, de
Fernando Pessoa. Se fue a estudiar a Lisboa y se hizo
adoptar por la patria lusa, que ha influido en toda
su obra. Tabucchi acostumbra a escribir sus novelas
en las tórridas tardes de julio en Lisboa,
donde vive la mitad del año. Su obra más
conocida es Sostiene Pereira, aunque en su producción
también destacan La cabeza perdida de Damasceno
Monteiro, Piazza d’Italia y la obra de teatro
Sr. Pirandello le llaman por teléfono.
Fuente:
El Cultural
Diciembre - 2003
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