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'Alta Sociedad' se queda
en baja
NORMA NIURKA
Especial/El Nuevo Herald
Esperábamos ver el nacimiento de un autor,
de nombre Alaín Martínez, con la obra
Alta sociedad; y el nombre de la actriz Ana Viña
en el elenco de seis actores era un buen augurio.
Sin embargo, la noche del sábado en el Roxy
Performing Arts Center no sólo fue decepcionante
sino desesperante.
Alta sociedad es un libreto poco imaginativo sobre
unos sirvientes que suplantan a los dueños
de la casa con el objetivo de hacerse ricos mediante
la unión de la mucama con un supuesto millonario.
Dicho así y bien hecho, podría ser divertido.
Sin embargo, los diálogos que pretenden hacer
reír son trillados y anodinos; y la dirección,
también de Martínez, se limita a poner
en hilera, en primer plano, a los actores que conversan
de frente al público.
Como si esto fuera poco, a la obra le han incorporado
música (¿será el comienzo de
una moda?). Cancioncitas que conforman una mezcolanza
arbitraria de ritmos y que son ¡dobladas con
pista! Los actores, además, bailotean una supuesta
coreografía. Cualquier parecido con un musical
será una coincidencia.
Da pena ver a una actriz seria como Ana Viña
en este pobre remedo de comedia. El autor-director
se adjudica un papel como actor, pero ni él
mismo parece entender de qué se trata el personaje.
Después del intermedio, la segunda parte mejora
la noche gracias a Lydia Valdez y Enrique Albis, que,
en los papeles de madre controladora e hijo tímido,
tienen asimilado el tono del género y resultan
graciosos.
Pero ni con eso se salva este montaje disparatado
que tal vez sirva, recortado y adaptado, como libreto
de televisión. Alta sociedad se queda en baja.
De seguir haciendo teatro, Martínez debería
reconsiderar un aspecto importante: el respeto al
público que paga su entrada por ver un espectáculo.
En cuanto a esta puesta en escena, solamente es de
agradecer que la gerencia del Roxy abrió el
telón para los seis espectadores que acudieron
al teatro el sábado a las nueve de la noche.
'Alta Sociedad' se presenta sábados, a
las 9 p.m.; y domingos, a las 5 p.m., en el Roxy Performing
Arts Center, 1645 SW 107 Ave. Tel. (305) 226-0030.
Fuente:
El Nuevo Herald
Diciembre - 2003
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