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Se cierra el telón
Olga Connor
El miércoles pasado llegó
a su final en el Centro Cultural Español,
con tristeza para muchos, la serie Cuba detrás
del telón. La organizó y protagonizó
el dramaturgo y novelista cubano Matías
Montes Huidobro, con conferencias sobre el teatro
cubano de la República (1902-1958) y
lecturas dramatizadas por actores que donaron
su tiempo.
Las últimas dos semanas, Montes Huidobro
las dedicó a crear el entorno de dos
obras: Drama en un acto, de Flora Díaz
Parrado, que leyeron Eliana Iviricú,
Orlando Varona y Germán Barrios, y Falsa
alarma, de Virgilio Piñera, que montó
Sandra García y leyeron Ramón
González Cueva, Déxter Cápiro
y García.
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El conferencista informó que muchos textos
dramáticos cubanos se han perdido, especialmente
de las décadas de 1940 y 1950, porque el período
revolucionario no quiso preservar el patrimonio cultural
de esa época. Habló de la obra de Luis
Alejandro Baralt, que fue director del Teatro Universitario,
de agrupaciones teatrales, como Prometeo, creado en
1948, y de la creación de la Academia de Artes
Dramáticas en La Habana. Luego destacó,
entre muchos autores dramáticos, a Carlos Felipe
y Virgilio Piñera. Especialmente habló
de El chino, de Felipe, que introduce el caos en la
escena, y de Electra Garrigó, de Piñera,
obra cumbre de ese teatro, que, según algunos,
dijo, anticipa subconscientemente, con el personaje
de Electra, al del gobernante Fidel Castro en la escena
nacional. Estudió a varios autores de los 50,
entre ellos, Antón Arrufat y Eduardo Manet,
y habló de su propia obra, que tuvo mucho éxito
a principios de la década de 1960.
Las obras fueron más que leídas, dramatizadas,
lo que dio pie al comentario de que esto se podría
hacer más a menudo, sin los costos de grandes
montajes. En especial se lució Falsa alarma,
una obra deliciosamente absurda de fines de la década
de 1940, originalmente puesta en La Habana en 1957
por alguien presente esa noche, Julio Matas, que también
había interpretado el personaje del asesino,
y ahora llevó a escena Cápiro intensamente,
apoyado por la agilidad mental y expresiva de García
y González Cueva.
Fuente:
El Nuevo Herald
Diciembre
- 2003
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