Incluye tu email para recibir información sobre nuestras actualizaciones
POSTALES | FOTOS
ARTÍCULOS - 2003
  Diciembre
Noviembre
Octubre
Septiembre
Agosto
Julio
Junio
Mayo
Abril
Marzo
Febrero
Enero
DIARIOS
  The New York Times
Sun-Sentinel
El Nuevo Herald
The Miami Herald
Los Angeles Times
La Vanguardia
Washigton Post
El Mundo
El Clarín
CNN
ArteMiami.com

BUSCADOR internet teatroenmiami.com
Teatro en España
Lo que queda en la memoria
Salvador Enríquez | Madrid

En una reciente encuesta de la revista “Teatro Madrid” se pegunta a algunos lectores lo siguiente: “¿Qué valoración general haces del año que acaba respecto a la actividad teatral en Madrid? Un actor contesta: “Mala, muy mala. El teatro en Madrid no está bien”; en cambio una socióloga contesta: “Muy positivo porque ha habido mucha variedad en forma y contenidos”. Como se ve las opiniones son radicalmente opuestas, aunque no se nos escapa que una respuesta viene de un profesional de las artes escénicas y otra de una espectadora. Uno, que desde primero de junio pasado ha visto más de cincuenta funciones, no tiene muy claro qué respondería: primero porque sería necesario comparar con algo, con alguna otra ciudad, segundo porque contestar tajantemente me parece arriesgado.

A veces las estadísticas dicen que ha aumentado el número de espectadores y de ingresos por taquilla, pero es necesario tener en cuenta que han aumentado los grandes espectáculos musicales que nada tiene que ver con el teatro “de puro texto”. Tengo mis gustos personales y, en consecuencia, no acudo a los musicales y sí al teatro “puro y duro”, en el mejor de los sentidos, tanto al más o menos convencional como al experimental, un teatro que me lleve a la reflexión y no al simple entretenimiento.

Y al cierre del año algo queda en la memoria. Quedan aquellas funciones que consiguieron que funcionara ese el misterioso mecanismo que rompe la cuarta pared, las que produjeron algún impacto en mi actitud de espectador. De algunas de ellas ya comenté algo en “Teatro en Miami” pero no se sustraigo a incluirla, aún a riego de repetirme, en esta revisión del año que termina.

Un ejemplo puede ser el “Julio César”, de William Shakespeare, con dirección y adaptación de Àlex Rigola, representada en el Teatro de La Abadía por la compañía del Teatre Lluire de Barcelona. Una versión que, respetando el texto shakesperiano, actualiza el conflicto entre el pueblo y el poder, la supuesta justificación del asesinato para alcanzar a libertad, todo ello motado con una escenografía blanca, sencilla, en la que contrasta la sangre de César, la danza moderna, y el vestuario negro de los personajes. Unos de esas funciones en las que al final uno quisiera poder abrazar a tos los intérpretes aunque se conforma con aplaudir con entusiasmo.

También queda en mi memoria un “Don Juan Tenorio”, de José Zorrilla, representado en el Teatro María Guerrero. Se han “interpretado” por medio de algunos documentos y fotos de hace cincuenta años la escenografía y los figurines que diseño Salvador Dalí en 1949 para el montaje que, en el mismo teatro, realizaron los directores Luis Escobar y Humberto Pérez de la Ossa. Sin duda una magnifica ocasión para conocer la visión que el pintor de catalán tuvo del burlador, de la muerte y del amor. Hoy, acostumbrados a arriesgadas escenografías, con nuevos materiales y técnicas, no es que nos asombre, pero si supone una curiosidad documental que merece conocerse.

Los teatros nacionales (dependientes de Ministerio de Cultura) se llevan la palma en cuanto a grandiosidad de los montajes y de los amplios repartos, sin duda porque cuentan con unos presupuestos y medios técnicos muy superiores a los de un teatro comercial, privado, o a las llamadas salas alternativas o del circuito “off”, sin que ello nos haga olvidar la valía y capacidad de quienes los llevan a cabo. Es el caso de “La celosa de sí misma”, de Tirso de Molina, en el Teatro Pavón, sede de a Compañía Nacional de Teatro Clásico por cierre temporal el Teatro de la Comedia, que resulta una deliciosa comedia excelentemente interpretada en sus principales papeles por Joaquín Notario y Pepa Padroche.

En el otro lado, tanto en espacio urbano como en línea artística, estuve en la sala La Nave de los Locos. Un pequeño local, alejado del circuito convencional de los teatros, donde tuve ocasión de ver/participar en “El secreto”.


“Julio César”, de William Shakespeare

“El secreto”

“Animales nocturnos” del español Juan Mayorga

“Don Juan Tenorio”, de José Zorrilla, representado en el Teatro María Guerrero

“La celosa de sí misma”, de Tirso de Molina, en el Teatro Pavón

“Nuestra cocina”, una versión de José Luis Alonso de Santos de la obra Arnold Wesker

Es una idea muy original en la qua una pareja de enamorados recibe a sus amigos (el público) el día que celebran la fecha de su primer encuentro. A partir de ahí entran en juego todos los sentidos: lo que se ve: sugerentes imágenes; lo que se escucha: música de acordeón en directo; los olores con los que los amigos los recibidos: planta aromáticas; el sabor de unos ricos tomates “a la Diablada” que se cocinan en escena y que se ofrecen al espectador-amigo, y el tacto en la relación directa con los actores. Más que una función de teatro es un homenaje a lo sensitivo, a lo lúdico, a la magia del encuentro; una invitación a participar en un acto de amor y amistad que concluye con una danza a la que es muy difícil sustraerse. Un acierto, en fin, de la joven chilena Lidia Rodríguez que ha dirigido el espectáculo.

Dentro de este panorama, se abren nuevas salas. Dos de ellas tuve ocasión de conocerlas: en la Sala Réplika se representó como segundo montaje de la compañía de la propia sala “Nuestra cocina”, una versión de José Luis Alonso de Santos de la obra Arnold Wesker titulada “La cocina”, con dieciséis personajes en el reparto muy bien dirigidos por Jaroslaw Bielski. La continua acción y el interés contemporáneo de su trama gustaron al respetable: conflictos laborales, el poder dentro del ámbito del trabajo, amores, tensiones diarias que el público agradece porque, sin duda, son asuntos que le conciernen. La otra sala abierta ha sido Guindalera y lo ha hecho con un texto del autor español Juan Mayorga, “Animales nocturnos”, que plantea el conflicto de un inmigrante sin papeles frente a un hombre oscuro que se aprovecha de la situación, conociendo la llamada Ley de Extranjería española, para llegar a hacerlo su esclavo.

Cuando llego a esta altura del comentario veo que se prolonga y, aunque me gustaría dar referencia de otras funciones, resulta más que imposible ante el riesgo de aburrir a los lectores. Valga este pretendido resumen, no exhaustivo, para dejar constancia de una parte de lo que se vio en Madrid en el año que termina y que quedó en mi memoria como funciones que aplaudí con entusiasmo.

senriquez@worldonline.es
Desde Madrid (España)
para Teatro en Miami www.teatroenmiami.com
Diciembre - 2003

www.teatroenmiami.com no es responsable por las opiniones expresadas. Cada autor u opinante es responsable por sus opiniones e ideas. Igualmente las informaciones relacionadas con espectáculos son enviadas a www.teatroenmiami.com y son los productores y promotores de dichos espectáculos los responsables de cambios, suspensiones o informaciones erroneas. Los materiales son propiedad intelectual © de sus fuentes originales y son utilizados aquí solo con fines educativos

Este website está diseñado para 800 x 600 | Internet Explorer +5.
Design by www.teatroenmiami.com © 2000-2004
TeatroenMiami.com
se actualiza semanalmente
Es un website educativo y sin fines de lucro
Miami, FL - USA