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Una fotografía desenfocada
JOAN-ANTON BENACH
| Algo ha cambiado en los últimos
treinta años para que un director proponga
sin ningún apuro que “Les amargues
llàgrimes de Petra von Kant” no se
vean incubadas en una desolada intimidad, en una
dolorosa contención, en el ensimismamiento
estupefacto y trágico de la mujer que ha
perdido el gran amor de su vida. Manel Dueso,
profesional con grandes aciertos en su haber,
piensa que el personaje ideado por Fassbinder
(1945-1982) puede ser una mujer extrovertida,
locuaz, sarcástica, a ratos cínica,
a ratos grotesca y, desde luego, nada recatada
en el desespero que conocerá cuando su
joven y amada pupila la abandone para volver junto
a su marido. |
LES
AMARGUES LLÀGRIMES DE PETRA VON KANT
Autor: Rainer Werner Fassbinder
Traducción: Jaume Melendres
Director: Manel Dueso
Intérpretes: Anna Güell, Mercè
Anglès, Lluïsa Castell, Ester Bové,
Mar Ulldemolins, Àngels Moll
Lugar y fecha: Sala Muntaner (12/XII/2003) |
La de Petra von Kant es una historia de amores lésbicos.
Días atrás Manel Dueso declaraba a este
diario que le molestaba dicha precisión, puesto
que a nadie se le ocurre formular otra igual ante
una historia de amores heterosexuales. Al director
le molesta lo que, desde luego, entraña en
muchos casos una sutil y enfermiza señal discriminatoria.
Sin embargo, Dueso debe tener en cuenta que “Les
amargues llàgrimes....” ¿por
qué no “Les llàgrimes amargues...”,
como se dice en la solvente traducción de Jaume
Melendres? fueron derramadas sobre el papel antes
de 1971, fecha en la que tuvo lugar su estreno teatral.
El cinematográfico sería en 1972. Y,
sin duda, más de tres decenios atrás
la presentación de unas relaciones homosexuales
no podía tener la naturalidad y franqueza con
las que, hoy en día, y a pesar de las prevenciones
sociales persistentes, suelen abordarse. Fassbinder
entraba en un terreno singularmente problemático
y eso es lo que, precisamente, dotaba a la historia
de una considerable altura dramática.
Homosexualidad silenciada
En resúmen: olvidando o silenciando por mor
de un progresismo de pacotilla el componente homosexual
de la obra, ésta apenas tiene sentido. No se
entienden las cautelas de la protagonista a la hora
de expresar sus preferencias sexuales ni el trato
que Petra von Kant (Anna Güell) dispensa a su
secretaria Marlene (Mercè Anglès), que
encierra sus celos en un mutismo inquietante, ni el
vacilante merodeo de Sidonie (Lluïsa Castells)
ni, en fin, la alarma de la madre (Àngels Moll)
al descubrir los sentimientos de la hija. A mí
me parece que, en el original de la obra, el mundo
de PvK adquiere su espesura y dramatismo no sólo
por los hechos que en él suceden, sino por
un contexto que tácitamente reprocha la conducta
privada de esa pública y exitosa diseñadora
de moda. Recuerdo muy bien a la Schygulla de la película,
dirigida por el propio Fassbinder, así como
a Maria Jesús Andany en el Regina y a las órdenes
de Jaume Melendres, peleando, cada una a su nivel,
con un personaje caracterizado por una potente tensión
interior. Y, sinceramente, añoraba la otra
noche el trabajo de esas actrices, a la vista de la
figura protagonista que ha preferido dibujar Dueso.
El montaje cuenta con una escenografía (Max
Glaenzel y Estel Cristià) de muchos cojines.
Así es, exactamente: grandes, enormes almohadones
se ordenan o esparcen por la tarima donde se desarrolla
una acción que, desde el principio, recuerda
una fotografía desenfocada. Anna Güell
desorbita la figura central del drama con inusitado
desparpajo y cuando trata de expresar su tiránico
dominio sobre la muda Mercè Anglès,
exhibe un autoritarismo ingenuo y cómico a
la vez. La secretaria, abusivamente maquinal, se arranca
de pronto con un tango fuera de toda lógica.
Ester Bové, como la joven Karin, objeto del
furioso deseo de Petra, actúa con una soltura
de comedia picante (!), aunque coherente con la visión
fuera de foco del director. Prometedora la actuación
de la jovencísima Mar Ulldemolins, como la
hija, y prometedora, también, pero en otro
sentido, la reaparición de Àngels Moll,
demasiado ausente de nuestros escenarios. Por encima
de todo el grupo, Lluïsa Castell compone el personaje
más sólido y creíble de una historia
que, en general, nunca alcanza el tono que conviene
a su texto.
Fuente
- La Vanguardia
Diciembre - 2003
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