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La alegría poética
JOAN–ANTON BENACH

El bautismo teatral de Enric Casasses (Barcelona, 1951) no es un bautismo cualquiera. El neófito, por ejemplo, evita abjurar del mundo, del demonio y de la carne, puesto que sin tales ingredientes la palabra del poeta perdería gran parte de su mordiente y encanto. Mundo, demonio y carne, por consiguiente, están ahí, empujando la historia que se llevan La Campanera y L'Esmolat en una Barcelona tan real como soñada, desde que la chica le pide al chico que le dé fuego para encender su cigarrillo.

Al final, despues de hora y media de perderse por entre unas frondas verbales cada vez más fascinantes, L'Esmolat atiende el ruego de La Campanera, le acerca su mechero y es muy plausible suponer que la llama que ilumina la última penumbra del espectáculo sea el testigo de una pasión (tal vez) duradera.

El bautismo teatral de Enric Casasses no podía ser cualquier cosa más o menos convencional. Su credencial primera necesitaba mostrar ya una cierta fuerza detonante. “Do'm” se titula ese ejercicio iniciático del poeta. De atenerse a una forma más canónica, el autor pudo haber escrito “Dona'm”. Usó, no obstante, el imperativo más coloquial – “Do'm”, “Do'm foc” – a modo de proclama en pro de aquel lenguaje eminentemente popular en el que se combinan la destreza literaria y el llamado “genio del idioma”. Frente a los modelos estándar, aburridos, grisáceos, empobrecedores –aunque útiles para ciertos medios informativos–, que se adueñan de tantos productos teatrales de nueva creación, los diálogos de “Do'm” constituyen una sucesión de estallidos de enorme vitalidad lingüística.

Sinfonía de palabras
La sensibilidad poética de Casasses se nutre aquí de giros, dichos y refranes que subsisten aletargados, agónicos, en el desván de tantísimos urbanitas autóctonos, cada día peor hablados. Es muy exacta la definición de “Do'm” incluida en el programa de mano: “Una simfonia de paraules”. Una sinfonía en tiempo de “allegretto”, una sinfonía adornada con un gran sentido del humor y en la que el neologismo más desempachado y brutal encierra el guiño irónico de quien quiere mostrarse transgresor a conciencia.

En el movimiento primero de esa pieza, jubilosamente orquestada, las influencias, buscadas o no, de la “poesia escènica” de Brossa me parecen elocuentes. Tanto en el uso de la palabra, que rompe el discurso racional con la intromisión de una imagen inesperada, como en la proyección videográfica que tiene lugar al fondo del escenario, un aroma brossiano años sesenta envuelve cada dos por tres el diálogo de los protagonistas.

En los actos segundo y tercero, la simplicidad narrativa se sustituye por una acción un tanto barroca, con la aparición de una tropa de “clowns” – dos hombres y dos mujeres– que plásticamente se diría rescatada del universo opaco de Tadeusz Kantor. Creo que estos dos movimientos andan sobrados de reiteraciones y de artificios alusivos.

Quitando de uno y otro un cuarto de hora en total, “Do'm” resultaría, probablemente, un espectáculo bastante más equilibrado. De las tijeras, claro está, debería salvarse el dúo de las “strip-teuses” que se quitan la ropa mientras suenan, exultantes, las notas de “Festa Major”, la sardana del Mestre Morera. Ante esa afortunada escena, los huesos del compositor, que en Gloria segura está a causa de su pía “Sardana de les monges”, cada noche deberían repicar como unas castañuelas.

Morera, Maragall, Verdaguer sobre todo, un intempestivo título de Pedrolo... nombres propios de clara incidencia popular, se citan en esa pieza que recoge los ecos de unas odas barcelonesas para cuya inspiración contaron con la luminosa atalaya del Tibidabo, lugar misterioso que ejerce un particular hechizo en la pareja protagonista. Ivan Benet como L'Esmolat y, en especial, La Campanera Gemma Brió tienen una actuación meritísima. Es una presencia y un diálogo constantes que deben sortear numerosos escollos y desplegar muchos matices.

La eficaz dirección de Albert Mestres, cómplice de la alegría poética de Casasses, logra esa pequeña gran proeza.

Fuente - La Vanguardia
Diciembre - 2003

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