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El arte de quejarse: Mirar
donde duele
JOSE ANTONIO EVORA
El Nuevo Herald
'`Si uno pudiera ser arrestado por lo que piensa,
todos estaríamos en la cárcel'', dice
John Rodaz, el director de la obra El arte de quejarse,
o Kvetch, que estrena hoy Venevisión Internacional
en su sala de la US1 y la Avenida 56.
Eso, al menos, es lo que se desprende del texto original
de Steven Berkoff, un actor que trabajó en
las películas A Clockwork Orange y Barry Lyndon,
recordado como el villano de Rambo, War and Remembrance
y otros filmes, a quien Rodaz vio protagonizar la
pieza en Londres en 1991. Allí habló
con él, le dijo que quería montarla
en Miami, y Berkoff accedió. No había
pasado un año cuando Kvetch tuvo su estreno
en inglés en el Area Stage Theatre, de Lincoln
Road, en un montaje del que Rodaz ha recuperado lo
esencial para la versión en español
producida por Miguel Ferro.
Dicho en pocas palabras: en esta obra el espectador
puede ver lo que piensan los personajes. ¿Cómo?
En medio de un diálogo la escena se congela
para todos los actores, excepto para uno, aquel cuyo
personaje va a mostrar qué está pasándole
realmente por la cabeza mientras habla con los demás.
Desde luego, si sus pensamientos involucran a alguno
de los otros, él o ella también estará
ahí.
''Siempre nos censuramos en la realidad, pero nunca
en nuestros pensamientos'', comenta Rodaz, que ha
dirigido Brillian Traces, The Lisbon Traviata, Rum
& Coke --ahora en cartelera en el Coconut Grove
Playhouse-- y Sleepwalkers, y ha trabajado como actor
en Rosencrantz and Guildenstern are Dead, Falling
Fidel, The Dumbwaiter y One for the Road, entre otras.
``Me encanta el humor negro. Kvetch es pura comedia
negra sobre la hipocresía cotidiana de la gente
para poder sobrevivir. Resulta extremadamente simpática
porque se dicen cosas muy fuertes, así que
quien no quiera sentirse ofendido, que no vaya a verla''.
Pero no es grosera por gusto, advierte.
''El teatro tiene que reflejar nuestro tiempo tanto
como la naturaleza humana, y cuando logras mezclar
ambas cosas te sale una maravilla en escena'', dice
Rodaz. ``El teatro para mí es eso: no me gusta
decirle a la gente cómo pensar, pero sí
mostrarle perspectivas diferentes de las cosas que
dan por sabidas''.
Según Rodaz, además de hacernos reír,
el autor de Kvetch quiere decirnos algo: nunca vas
a cambiar de veras a menos que cambies dentro de ti
mismo.
En una puesta a la que él le hizo el diseño
de luces, y contando con el escenógrafo y el
diseñador de sonido que le acompañaron
en 1992 en el Area Stage, Rodaz dice que el cambio
más notable advertido por él en esta
versión --traducida por su esposa, María
Banda-Rodaz-- es que algunas cosas le resultan más
cómicas en español que en inglés.
''Los personajes son judíos, pero la obra
realmente es para cualquier persona'', asegura el
director. 'Kvetch significa `queja' en yiddish. La
base de la historia es el miedo que tenemos dentro
de nosotros y que no nos permite avanzar en la vida.
Ese es el problema del protagonista, que siempre está
quejándose por todo''.
El protagonista es Frank, un hombre casado y con
una familia, pero muy inseguro y lleno de complejos.
Lo interpreta el actor venezolano Víctor Cámara,
visto en telenovelas como El país de las mujeres,
Topacio y Rebeca, que actualmente transmite Univisión.
''Los pensamientos son muy irreverentes, a veces
grotescos; lo que pasa es que nunca lo decimos'',
manifiesta Cámara. ``Tenemos que desarrollar
dos personalidades: una, la que exteriorizamos, y
otra, la que escondemos. Esa otra se ve aquí,
en una dualidad de tiempos que le da un gran atractivo
a la obra''.
Encarna a la esposa de Frank la actriz cubana Margarita
Coego, que ha hecho, entre otras, Baño de damas
en el Miracle Mile Theater con Venevisión Internacional;
Strippers de L'Inferno en Teatro Abanico, y Ha llegado
un inspector en Teatro 8 con Hispanic Theater Guild.
Completan el elenco otros tres actores cubanos de
sobrada experiencia en el teatro, el cine y la televisión:
Carlos Cruz, Gerardo Riverón e Isabel Moreno.
''Yo soy la Suegra'', dice Moreno. ``Es la única
que no tiene kvetch: ni se queja ni le importa nada,
porque ya está más allá del bien
y del mal''.
De acuerdo con la actriz, El arte de quejarse es
también una obra sobre la infidelidad y sobre
las relaciones del matrimonio aparentemente feliz
que no es tan feliz, porque sólo en los pensamientos
y en las fantasías de cada persona se descubre
su verdadera situación.
''Lo que en el teatro clásico es el aparte
del personaje que se dirige al público, se
hace aquí para revelar el pensamiento de ese
personaje'', dice Moreno. ``Eso crea un efecto de
distanciamiento muy particular. Puede gustarle o no
gustarle al espectador, pero lo que sí es seguro
es que la próxima vez que se reúna con
alguien y le digan algo, va a preguntarse si de veras
será eso lo que está pensando''.
'El arte de quejarse' o 'Kvetch',
de Steven Berkoff. Dirección: John Rodaz. Producción:
Miguel Ferro para Venevisión Internacional.
Con Víctor Cámara, Margarita Coego,
Isabel Moreno, Gerardo Riverón y Carlos Cruz.
Teatro de Venevisión Internacional, 1560 S
Dixie Hwy (US1 a la altura de la Avenida 56). Jueves
a sábado, 8:30 p.m., y domingos a las 3:00
y a las 6 p.m. Entradas: desde $25. Información
y reservaciones: (305) 663-5410.
Fuente:
El Nuevo Herald
Diciembre
- 2003
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