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Shakespeare
por los siglos de los siglos
por Liz PERALES
Estreno en Madrid de El rey Lear y en Sevilla
de Romeo por Julieta
Dos destacados títulos de
Shakespeare se presentan esta semana y los dos
destinados a un público joven: el director
alemán Hansgünther Heyme estrena el
16 de enero El rey Lear en La Abadía de
Madrid, y Emilio Hernández, el 17 de enero,
Romeo por Julieta, una recreación de Antonio
Onetti en el teatro Central de Sevilla. Además,
la sala Lavapiés de Madrid ofrece El sueño
de una noche de verano, dirigido por Angel Gutiérrez.
El director alemán Hansgünther Heyme
vuelve a Madrid y lo hace con una primera y clara
intención: conquistar a un público
joven sirviéndole una de las obras capitales
de Shakespeare: El Rey Lear. “Si lo consigo”,
dice, “el teatro habrá cobrado sentido”.
Hace tiempo que este antiguo colaborador de Erwin
Piscator se preocupa por llegar a las nuevas generaciones;
de hecho en los años 80 fundó en
varias ciudades alemanas el Jugendclub Kristisches
Theater, un modelo que permitía colaborar
en proyectos teatrales a directores y actores
profesionales con jóvenes, y éste
sigue siendo su interés. |
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Por el momento, a los que sí
ha seducido es a la compañía de actores
de La Abadía de Madrid, que se han vuelto a
poner a sus órdenes tras el éxito de
El mercader de Venecia de hace dos temporadas. A una
semana del estreno, Heyme corrige detalles. Asistido
por una traductora que le sigue fiel allí donde
vaya, explica a Elisabeth Gelabert y Rosa Manteiga
–las dos hermanas mayores, Goneril y Regan–
el matiz adecuado para su aparición: “Aquí
el público debe creer que vais a empezar a
hablar, pero la gracia de la escena es que os quedeis
en silencio”, o le indica a Helio Pedregal (Lear)
que suavice sus pasos, o a José Luis Alcobendas
(conde de Gloucester) cómo debe escupir. La
obra la ensayan con vestuario real –visten abrigos
y chaquetas, levita dorada para Lear, traje blanco
para el bastardo Gloucester– y una escenografía
diseñada por el propio director que tiene algo
de embarcación.
Distanciamiento
Y aunque no es correcta la impresión estética
que produce el montaje –ya que no hay luces
reales, ni maquillaje, ni música...–
sí se aprecia un estilo de actuar distanciado:
“He tratado de establecer una forma de interpretación
muy específica que tiene que ver con las rupturas
que introducimos en la obra, y que nos permiten pasar
del humor a la tragedia. Los actores salen y hay momentos
en los que se dirigen al público, no hay una
identificación absoluta con el personaje de
forma continuada”, apunta el director. Y añade:
“en esta sala el público está
muy cercano a la escena lo que nos obliga a otra forma
interpretativa”.
Continúa el director que la
forma de actuar, la estética y todo lo que
ocurre en el escenario está influenciado por
la necesidad de adaptar a nuestros días una
obra que en sus orígenes renacentistas duraba
cuatro horas y que el público seguía
de pie. Algo así hoy sería imposible
y, por eso, son necesarios cortes radicales para dejar
la obra en poco más dos horas sin descanso.
Antonio Fernández-Lera firma la traducción
de la obra y el propio Heyme la versión, junto
con Hanns-Dietrich Schmitdt. Además, considera
que con la compañía de La Abadía
“ha sido más sencillo penetrar en este
texto con humor e inteligencia que con actores alemanes
porque allí “hay un miedo terrible a
este autor, los textos de Shakespeare están
traducidos al alemán falsamente, muy sobrecargados”.
Heyme teme a Shakespeare pero también
sostiene “que se entiende mejor con la edad.
Estos textos están impregnados de humor y amargura,
no sólo de un matiz trágico. La tragedia
se compone de contradicciones y la grandeza de Shakespeare
es que es capaz de mezclar el chiste con la catástrofe,
algo que los alemanes no han entendido, por eso en
sus representaciones los personajes sufren de forma
continuada. Lo que le hace magnífico es su
ambivalencia”.
Flamenco y hip-hop
Por otro lado, el director del Centro Andaluz de Teatro
(CAT), Emilio Hernández, ha puesto en escena
Romeo por Julieta, un montaje para el que ha contado
con dos antiguos colaboradores: el autor Antonio Onetti
y el guitarrista Tomatito. Onetti ha recreado más
que adaptado la obra de Shakespeare, como ya hizo
con Madre Coraje y que tituló Madre Caballo.
La diferencia es que “ahora no se trata de una
traslación a un lugar concreto como en Madre
Caballo”, explica Hernández, “sino
que ha utilizado un lenguaje muy actual con elementos
mediterráneos y andaluces huyendo del historicismo”.
Para la música, Tomatito se ha inclinado por
la fusión. “Shakespeare utilizaba canciones
populares y nosotros quisimos que la música
fuera actual. Tomatito ha creado una música
en la que mezcla flamenco con ritmos como el hip-hop
y el rap. Se oyen tientos, rumbas, tangos, saetas
e incluso una corralera andaluza muy popular, La liebre,
que bailan como break-dance”. Para acentuar
los mundos opuestos de Romeo y Julieta, Hernández
se sirve del público como elemento escenográfico
al distribuirlo en dos gradas enfrentadas, quedando
la escena vacía en medio. Producida por el
CAT, el director seleccionó a 14 actores que
también bailan y cantan; Antonio Navarro y
Celia Vioques encarnan a los desdichados amantes.
Con estos mimbres, Hernández señala
que “la juventud es, desde luego, nuestra prioridad
pero hablamos de una obra muy popular, la más
representada de su autor”.
Fuente:
El Cultural
Enero 2003
TeatroenMiami.com
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