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Mujeres con historia

Cómo Betiana Blum, Virginia Lago, Susú Pecoraro, Carolina Peleritti y María Valenzuela ajustaron detalles antes del debut de la obra.

Justificación. Parece que ahí arriba todo debe tener una razón de ser. Manuel González Gil está sentado en una silla alta, en el centro, un poco más allá del espacio escénico. Mira, aplaude, coordina, modifica, escucha, detiene, reanuda, agrega, toma apuntes en una notebook, imita sonidos que luego formarán parte de la puesta... y justifica. "Es que si llego a pedir algo que no tiene mucho sentido a alguna de estas cinco actrices maravillosas que tengo, seguro que no lo hace", cuenta sonriendo.

Estas cinco actrices maravillosas, tienen nombre y apellido: Betiana Blum, Virginia Lago, Susú Pecoraro, Carolina Pelertitti y María Valenzuela. Ellas son las protagonistas de Porteñas, la nueva obra que González Gil puso en escena desde el sábado pasado en el Paseo La Plaza. El texto recorre más de noventa años de historia Argentina (un período que se ubica entre 1909 y la actualidad) desde el punto de vista de cinco mujeres que no envejecen, que forman parte activa de algunos de los sucesos más relevantes del siglo pasado en el país.

La obra nació casi por arrastre. "Porteñas surgió por Porteños —explica el director—. Mientras hacíamos con éxito esa obra, nos propusieron que escribiéramos (junto con Daniel Botta) una versión femenina, pero nos pareció demasiado oportunista, y nos negamos. Tiempo después, Susana Rinaldi salió de ver Porteños en Mar del Plata y me dijo: Manuel, la obra está muy bien, pero te equivocaste: este siglo lo tienen que contar las mujeres, no los hombres. Y me di cuenta de que La Tana tenía razón, porque el cambio de las mujeres desde 1900 a 2000 fue mucho más fuerte que el de los hombres", admite.

La pieza está estructurada en episodios y cada uno cuenta un hecho en particular. Entre acto y acto puede verse el camarín donde se visten las protagonistas. "Que las actrices se cambien en escena propone un distanciamiento muy grande con el público. Quiero meterlo y sacarlo todo el tiempo", reconoce el autor.

Entre los sucesos que encadenan la trama se encuentran el estreno del filme El día que me quieras, protagonizada por Gardel, la primera votación en la que participaron las mujeres, el Cordobazo, las rondas de la Madres de Plaza de Mayo y el Plan Austral, hasta llegar a los cacerolazos de no hace tanto. En todos, las porteñas tienen cosas que decir, posiciones que tomar, ideas que defender y un espacio que preservar, donde las cinco confluyen.

Son personajes con características bien diferentes. Blum es Amalia, "una mujer cuyo apellido abre todas las puertas", según dice el texto. Lago es Emilia, un ser rígido, lleno de prejuicios, que seguramente cargará con la antipatía de la platea. Susú es Elizabeth, la feminista del grupo, que oscila entre la moderación y el panfleto. Peleritti es Carmen, una joven simple, con valores nobles, que está embarazada durante toda la obra (sí, Carolina con pancita cubierta por un vestido negro y largo hasta los pies). Y Valenzuela es Juana, una obrera a la vez temerosa y combativa, que tiene por esposo a un anarquista.

Las cinco actrices coincidieron en afirmar que lo que más les interesó de la obra es la energía que contagia. Además, creen que la pieza llega en un momento justo porque el público tiene la necesidad de revisar el pasado, de encontrarse con hechos que fueron moldeando la identidad de un país que se fue yendo a pique. "Durante las crisis siempre se da ese fenómeno. Y el teatro es un lugar muy contestatario, un espacio donde pueden intercambiarse ideas", resalta Virginia.

Esa energía se nota arriba del escenario. Durante los ensayos, tanto Manuel como sus mujeres se muestran apasionados, con ganas, entretenidos. "Trabajar, se trabaja muchísimo —subraya Susú—; pero también podés divertirte y a mí me encanta lo que estamos haciendo. Pelo la nena y digo: vamos a jugar".

Fuente: clarin.com
Enero 2003

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