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Un Koltès
para el nuevo Lliure
“El retorn al desert” significa el
debut teatral de Anna Lizaran en Montjuïc
TERESA SESÉ
Barcelona. - Directora fuertemente
comprometida con la dramaturgia contemporánea,
Carme Portaceli fue la introductora del teatro de
Bernard-Marie Koltès en España con “Combat
de negre i gossos”, obra cuya puesta en escena
quiso enmarcar en un espacio nada convencional: el
viejo Palau de l'Agricultura. La estrenó el
27 de septiembre de 1988 y Koltès, por aquel
entonces ya enfermo –moriría al año
siguiente–, disculpó su asistencia porque
ese mismo día, en el Théâtre du
Rond Point de París, se presentaba su último
texto, “Le retour au désert”. La
directora perdió así la oportunidad
de conocer de primera mano la opinión de uno
de los dramaturgos fundamentales de la segunda mitad
del siglo XX, pero curiosamente fueron aquellas representaciones
las que abrieron los ojos a Fabià Puigserver
sobre las posibilidades que escondía el desvencijado
edificio de Montjuïc. Catorce años después,
y ya transformado en el nuevo Lliure, Carme Portaceli
regresa a este mismo recinto y lo hace precisamente
con “El retorn al desert”, cuya versión
francesa firmó Patrice Chéreau, con
Michel Piccoli y Jacqueline Maillan como protagonistas.
También con un reparto de lujo, encabezado
en este caso por Pep Anton Muñoz y Anna Lizaran,
el montaje podrá verse en el teatro Fabià
Puigsever a partir de hoy y por espacio de un mes.

La directora, Carme Portaceli, define la pieza
como una “crítica feroz contra la
sociedad opresora”
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“El retorn al desert”
significa, de hecho, la primera actuación
de Anna Lizaran en el nuevo Lliure, tras su participación
en el espectáculo inaugural de Carles Santos
“L'adéu de Lucrècia Borja”.
La actriz interpreta a Mathilde, una mujer que,
tras un exilio forzoso de quince años en
Argelia, regresa junto a sus dos hijos a la casa
familiar, donde habita su hermano (Pep- Anton
Gómez), dispuesta a hacer valer sus derechos
de herencia. Situada en una ciudad francesa en
los años sesenta, con los ecos de la guerra
de Argelia como telón de fondo, Koltès
plantea nuevamente el tema de la inmigración
y la configuración de una nueva Europa
“que, se quiera o no, tiene también
sangre árabe y negra”, esta vez desde
la perspectiva de una familia que se encierra
a cal y canto a fin de eludir cualquier influencia
del exterior. Pero, curiosamente, ese mundo que
no quiere dejar entrar es el mismo que se está
reproduciendo dentro. |
“Koltès dibuja un ambiente
tremendamente opresivo, angustioso, machista, tan estéril
y caótico que allí dentro no pueden descansar
ni los muertos.” Una tragedia –finalmente
se impondrá la venganza de los reprimidos contra
los represores– con un punto de esperpento, y
por la que circula libremente la poesía y el
humor. “He ahí su fuerza”, precisa
la directora, para quien, en definitiva, se trata de
una crítica feroz hacia un tipo de sociedad opresora,
en este caso francesa, “pero que también
es la nuestra, tan preocupada por el peligro exterior,
cuando en realidad es un asco”.
Para la puesta en escena, Carme Portaceli
–autora asimismo de la versión catalana–
ha contado con un reparto de “superlujo”
en el que, además de los citados, figuran entre
otros los nombres de David Bagès, Lluïsa
Castell, Pepa López, Teresa Lozano –otra
histórica de la casa que debuta en el nuevo
Lliure–, Marc Rodríguez, Manel Sans o
Josep Costa. La escenografía es de Paco Azorín
y el diseño de sonido corresponde a José
Antonio Gutiérrez.
Fuente:
La Vanguardia
Enero 2003
TeatroenMiami.com
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