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Inquietantes
excesos
JOAN-ANTON BENACH
Con “Excés”, del
americano Neil LaBute (1961), el llamado proyecto
T6 –seis autores en la sala Tallers– escribe
una de aquellas páginas teatrales que no se
olvidan fácilmente. Por tres razones: por el
texto o, mejor dicho, por unos textos dotados de una
potente fuerza dramática; por una puesta en
escena de Magda Puyo, sobria, limpia, tributaria de
la palabra, esto es, al servicio de unos “espacios
verbales” progresivamente turbulentos; por una
interpretación de las que a uno le alegran
la vida al comprobar de lo que son capaces unos profesionales,
ausentes aún de la nómina de los “famosos”.
Estrenada en 1999 en Nueva York, “Excés”
contiene tres historias sobrecogedoras –“Ifigènia
a Orem”, “Una banda de sants” y
“Medea Redux” reunidas bajo una definición
de resonancias apocalípticas: “escenes
dels darrers dies”. El autor está muy
familiarizado con esos términos. Cuando estudiante,
ingresó en la Iglesia de Jesucristo de los
Santos de los Últimos Días y en ella
sigue para desconcierto de su fervorosa clientela.
LaBute es mormón y no resulta
nada fácil asociar la imagen de un beatífico
ciudadano que abrazó dicha disciplina a las
conductas criminales de los personajes de “Excés”.
Pero las sombras trágicas de Eurípides,
piensa LaBute, pueden oscurecer el alma de la gente
buena y honorable, y el mal aparecer en ellas de la
forma más hórrida, retorcida e imprevista.
En los monólogos de “Excés”,
la tragedia –dos infanticidios y el asesinato
de un homosexual– es narrada por sus propios
responsables con una naturalidad estremecedora. Son
tres confesiones públicas en las que el sentimiento
de culpa queda flotando en una zona de perversa ambigüedad.
El mal es una flor envenenada que
crece súbitamente, sin avisar. En “Ifigènia”
y en “Una banda de sants”, el crimen no
conoce la premeditación. Aparece, impetuoso,
por fobias y terrores ocultos. Por el terror de perder
un status laboral y social apetecible. Por el violento
despertar de un odio soterrado. “Medea”,
en cambio, es una historia menos creíble. Es
una terrible historia, muy bien contada, pero que
al eliminar del argumento el factor imprevisible pierde
el vigor desasosegante de las otras dos. Es difícil
imaginar una venganza parricida incubada durante catorce
años...
Su protagonista se presenta, por ello,
como el más “anormal” de los personajes,
una debilidad del texto que, por otra parte, no afecta
a la calidad de la interpretación. Como en
casi todo el personal normalmente ocupado, se dan
altibajos en la trayectoria profesional de Magda Puyo.
Y es evidente: junto a otras cosas, “Excés”
quedará en la cumbre de su carrera, probablemente
por haber resistido la directora los cantos de sirena
con que la “genialidad” la engañó
en alguna ocasión.
La sobriedad escenográfica
(Bibiana Puigdefàbregas), dictada por las propias
acotaciones del autor, permite focalizar la representación
en cada intérprete, en cada palabra, en las
modulaciones vocales, en un amplio repertorio de expresiones
y gestos cargado de sutilezas... Puyo ha puesto en
todos los personajes el registro más conveniente.
Por cómo relata su crimen atroz, Andreu Benito,
soberbio, se sitúa entre los cuatro o cinco
mejores actores del país, según, claro
está, mi ranking particular. Muy bien secundado
por Cristina Genebat – espléndida en
su papel de niñata inconsciente, Joan
Carreras realiza una convincente y generosa exhibición
de recursos; relata su encuentro con un homosexual
del Central Park con un desempacho inquietante, revelador
de los perfiles abominables del personaje y de los
de su “panda” cretina.
| Tras un entreacto
incomprensible, perjudicial incluso, Daniela Freixas
es la magnífica, nerviosa, exhausta Medea,
cuya tragedia, menos sólida que las precedentes,
como digo, quedó prendida en una adolescencia
color de rosa. Vale la pena verlas: son cuatro
actuaciones sobresalientes a partir de unos textos
pensados desde una muy higiénica mala uva.
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EXCÉS
Autor: Neil LaBute
Intérpretes: Andreu Benito, Joan Carreras,
Cristina Genebat, Daniela Freixas
Directora: Magda Puyo
Estreno: Teatre Nacional de Catalunya. Sala Tallers
(21/I/2002) |
Fuente:
La Vanguardia
Enero 2003
TeatroenMiami.com
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