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El TNC sirve
un amargo "Cafè de Marina" dirigido
por Rafel Duran
TERESA SESÉ
El montaje, que
ha suscitado una gran expectación, se
estrena la próxima semana con un reparto
encabezado por Laura Conejero
Barcelona. – “Un
ensayo de comedia amarga sobre el mundo de mis
pescadores de la Costa Brava”, escribió
Josep Maria de Sagarra a propósito de
“El Cafè de la Marina” (1933).
Y es precisamente ese aspecto amargo, “ese
retrato de una Catalunya tremendamente pobre,
miserable, tan cercana todavía en el
tiempo, pero tan distinta a la que nos quiere
hacer creer la |
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historia oficial”, lo que ha
querido subrayar el director Rafel Duran en una nueva
puesta en escena de la obra que se estrenará
el día 30 en el Teatre Nacional de Catalunya
(TNC).
El montaje, que ha suscitado una gran
expectación –a fecha de ayer se habían
vendido ya 20.000 entradas–, cuenta con un reparto
de diecinueve actores encabezados por Laura Conejero,
en el papel de Caterina.
“Cuando coges una obra como
ésta, cuyos valores morales han sido superados,
lo que nos queda es un retrato de una sociedad y una
época que puede propiciar una sana reflexión
sobre cómo éramos y de dónde
venimos”, señala Duran. Para acabar de
entender la vida dura y monótona que comporta
el trabajo en el mar, el director ha echado mano de
dos referentes –la novela “All i salobre”,
del propio Sagarra, inspirada también en El
Port de la Selva, y la película de Visconti
“La terra trema”–, pero confiesa
que lo que de verdad le ha ayudado a despejar las
claves de la obra es una confesión del propio
Sagarra, escrita después de la Guerra Civil:
“‘El Cafè de la Marina’ em
penso que hauria pogut ser un drama important, si
jo m'hagués decidit a tirar al dret, i no hagués
donat a la meva obra aquell final de les comèdies
en el qual tot acaba bé. (...) Confesso que
vaig ser esclau del públic i de la companyia,
i sobretot esclau de la mandra de noves provatures
i de superiors exigències amb mi mateix”.
“Mi pretensión ha sido
justamente esa, ‘tirar al dret’, subrayar
el tono amargo de la historia y si no cambiar, sí
al menos introducir una duda en ese ‘happy end’
imaginado por Sagarra.” Otra de las aportaciones
del director radica en su visión “mucho
más contemporánea” del personaje
de Caterina, quien, después de haber sido obligada
a abortar por su padre, vive con preocupación
la boda de su hermana y la perspectiva de un matrimonio
de conveniencia. “Sagarra retrata a una mujer
sumisa, que calla y acata las decisiones de su padre,
pero creo que detrás de esa resignación
había una mujer luchadora.” La interpreta
Laura Conejero, y es cabeza de un cartel en el que
también figuran Jordi Banacolocha, Mireia Aixalà,
Lurdes Barba, Àngels Poch, Artur Trias, Ramon
Vila, Lluís X. Villanueva o Mont Plans.
Fuente:
La Vanguardia
Enero 2003
TeatroenMiami.com
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