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Suso de Toro
y Xavier Villaverde dialogan sobre Trece campanadas
“Esta película te traga y te
arrastra”
Un frontera muy
sutil separa lo natural de lo sobrenatural.
Así lo ven el escritor Suso de Toro y
el cineasta Xavier Villaverde, urdidores ambos,
desde sus respectivas disciplinas creativas,
de Trece campanadas. Protagonizada por Juan
Diego Botto, el filme se estrena el 17 de enero.
El Cultural ha reunido al autor de la novela
y al director, ambos gallegos, para desentrañar
las claves de este relato terrorífico,
en el que Santiago se convierte en la ciudad
del horror.
El piso de Xavier mira a Atocha y al Jardín
Botánico, la fronda parece otoño
en este invierno de nuestro descontento, el
tráfico pasa inmisericorde y madrileño. |
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Xavier Villaverde: A ver, Suso, empecemos
por el principio.
Suso de Toro: Ahá, pues en el principio fue
el verbo. Además de los libros, ya hace siete
años me apeteció escribir un argumento
para una película de misterio, de lo sobrenatural.
El caso es que en mi ciudad, Santiago, no hay muchos
productores de cine...
XV: Ha, ha.
ST: Hasta que Pancho Casal y tú os interesásteis
desde Continental. ¿Qué te gustó
del argumento?
XV: Me fascinó contar una historia
de presente en una ciudad muy cargada de pasado, y
que es hoy una ciudad muy moderna. Santiago es una
de las ciudades más misteriosas y me apetecía
contar en ella una historia de horror.
ST: Efectivamente, de mi argumento, que era muy largo
y prolijo, creo que te quedaste casi con la inspiración.
XV: El argumento acabó siendo
muy distinto, sin embargo permanecen las cosas esenciales.
ST: Quizá, la presencia de la ciudad como laberinto
envolvente, el monstruo rebelde y herido, la dialéctica
entre padre e hijo...
XV: ...el duelo entre lo masculino
y lo femenino, la frontera entre lo racional y lo
sobrenatural.
ST: Tengo claro que mi papel es dar ese argumento
inspirador, y que la película es tuya. De hecho
poco a poco, en un proceso en el que participaron
los guionistas Curro Royo y Juan Vicente Pozuelo,
te fui entregando el argumento, que fuisteis transformando.
XV: Ahí fue cuando nos dejaste
y te encerraste a escribir la novela.
ST: Es que había trabajado mucho la historia,
un trabajo literario que se me quedaba dentro. Comprendí
que era un trabajo previo a una novela muy densa.
Y me llevó otros tres años escribirla.
Por cierto, la dialéctica con vosotros enriqueció
el argumento de mi novela, mi novela es mejor de lo
que sería si no la hubiese compartido con vosotros.
XV: Fue un proceso largo, las preproducciones
son agotadoras.
ST: Es que el cine es muchas veces arte, pero siempre
industria. Y trabajo de equipos.
XV: No es como vosotros, que os bastáis
con un bolígrafo y un papel. Me dáis
envidia.
ST: Pues para mí es muy bonito salir de la
soledad, y nos recuerda que el arte es, antes de nada,
un oficio. Yo os dejé en el segundo o tercer
guión, ¿cuántos hicisteis al
final?
XV: Nos quedamos en nueve versiones.
Fuimos acercando el horror al corazón de la
familia, el horror que en el argumento original tiene
una dimensión más mítica aquí
se hace mucho más íntimo, viene de las
cosas cotidianas, de cuando las personas, lo que debía
protegerte, se convierte en una amenaza.
ST: Freud lo resume en un concepto, lo umheilich,
lo siniestro.
XV: Ya que te despegaste del proceso,
al final ni conocías el argumento definitivo,
¿qué te pareció la película?
ST: Bueno, yo la vi como una obra ajena, que no era
mía. Porque era tuya, claro. Ha, ha. Tenía
un poco de canguelo, el proyecto era muy ambicioso,
podía resultar un fiasco. Pero me gustó.
Salí muy contento, me dije “pues está
bien, es otra cosa, pero funciona. La gente va a salir
contenta del cine”. Me encantó cómo
narraste, había planos que eran casi como cuadros,
las secuencias, el ritmo. O sea, que aquello era cine,
un cine muy narrativo, una narración que te
traga y te arrastra. Y los actores y actrices, mag-ní-fi-cos.
Y la banda sonora.
XV: Está muy en función
de la historia y mezcla muy imaginativamente la música
orquestal con la electrónica.
ST: La banda sonora da el tono y el sentido de una
escena, distinta música cambia el sentido de
una escena. Los escritores eso lo tenemos que hacer
con palabras. Es interesante ver lo específico
del cine y de la literatura. Yo tengo que contar con
palabras lo que tú dices a través del
plano, de la luz, del decorado, de la banda sonora,
de los actores.
XV: El reparto era lo difícil,
pocos personajes y papeles complejos, así que
te la juegas si uno te sale mal. El eje es el personaje
de Jacobo, toda la película es a través
de su mirada, eso para un actor es un trabajo muy
fuerte, de extraordinaria dificultad. Juan Diego Botto
puso muchísimo en esta historia, hay escenas
de gran riesgo, tuvo que trabajar con sus emociones
al límite y a la vez manteniendo el sentido
de la medida.
ST: Está magnífico, muy enérgico
y muy frágil.
XV: Lo contrario sucedía con
el personaje del padre, Mateo, que interpreta Luis
Tosar.
ST: Después del reconocimiento por su papel
de coprotagonista en Los lunes al sol, una película
de alma hermosa, creo que la gente lo va a respetar
mucho más aún por este trabajo, que
es tan distinto. Creo que el papel de Mateo es la
gran oportunidad actoral de Luis. Juan y Luis hacen
un auténtico duelo interpretativo, a veces
salen chispas.
XV: Creo que Luis es un actor de una
versatilidad tan excepcional que podría interpretar
cualquier papel. Lo escogí para Mateo porque
tiene una ambigüedad, una tensión contenida,
que va de lo monstruoso a lo enternecedor, y eso lo
hace muy amenazador.
ST: Contar historias de amor es delicado para un escritor,
al menos para mí, tenemos pudor. Tú
integraste una relación amorosa muy bonita
y especial.
XV: María, el personaje interpretado
por Marta Etura.
ST: También está excelente.
XV: Marta le da al personaje una fortaleza,
la del amor incondicional. Me gusta mucho de ella
esa especie de limpieza y una extraña capacidad
para que suene natural cualquier frase que diga.
ST: Eso es “actuar”. Están todos
bien, también los secundarios.
XV: Elvira Mínguez, Rosa Álvarez,
Laura Mañá. Es una película de
actores y actrices.
ST: Yo tengo claro que soy el autor de cada libro
mío, en cine en cambio, la autoría siempre
es en parte compartida. Aunque alguien dirige el equipo.
Para entendernos, me parece una película “de
autor”.
XV: Creo que uso códigos de
género y formas narrativas que el espectador
reconoce, pero cuento una historia común a
otras películas mías: la búsqueda
de la identidad.
ST: ...Que, no por casualidad, es también un
tema central de la mayor parte de mis novelas.
Fuente:
El Cultural
Febrero
2003
TeatroenMiami.com
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