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Por las estancias
de la Casa de América
Moro Anghileri estrena Alicia murió de
un susto
Liz PERALES
Moro Anghileri,
una joven directora porteña de apenas
25 años que ya estrena en el teatro San
Martín de Buenos Aires, presenta Alicia
murió de un susto, del 11 al 16 de febrero.
Propone un espectáculo itinerante en
el que pasea a 25 espectadores por las habitaciones
de la Casa de América de Madrid.
La estructura recuerda a un
espectáculo que vimos hace unos meses
en la misma ciudad, Pornografía barata,
por la compañía Animalario, y
que también se escenificaba ante un aforo
limitado y por las habitaciones de una casa:
“Yo vengo haciendo estos espectáculos
desde hace tiempo en Argentina, así que
no es que su naturaleza sea novedososa o moderna,
pero me permite ingresar en la intimidad de
los dueños de la casa. |
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Cada historia tiene una forma particular
para ser contada y creo que ésta es la mejor
para lo que pretendo”, dice la directora. En
su anterior espectáculo, Puentes, Anghileri
pergeñó una obra de apariencia policiaca
que escenificó en una fábrica, un marco
adecuado para un argumento ambientado en el Buenos
Aires de 1956 y protagonizado por sindicalistas y
empresarios.
Fruto de un taller para actores
La de ahora dice que nada tiene que ver con sus obras
anteriores (además de Puentes, ha dirigido
Hija y 3Ex). “Ha sido fruto de un taller de
entrenamiento para actores que dí en la Casa
de América y del que surgieron los cuatro protagonistas
(Laura González, Leo Granulles, Beatriz Lerma
y Raúl Marcos)”. El festival la ha incluido
en el ciclo Experiencias, en el que tienen cabida
espectáculos no convencionales.
“No hay una historia dramática
lineal”, continúa, “sino que intento
conducir al público, a modo de travelling,
a que componga sus propios cuadros y presencie los
estados de alteración y hastío de una
serie de personajes encerrados en una casa”.
Puede que el espectador no averigue a ciencia cierta
qué se cuenta en esta historia de tintes surrealistas
pero que, según dice la autora, “podría
ser real”. Admiración, una mucama, será
la primera persona que encuentre el público
al pie de la escalera principal; de su mano irán
apareciendo de forma vodevilesca, con puertas que
se abren y cierran, el resto de los personajes: Alicia,
la señora de la casa; Aldo, el señor
que está enfermo no se sabe de qué,
y Alfonso, un amigo de la casa del que se nos dice
que es veterinario. Se nos habla de unas vacas enfermas
–la compañía de Anghileri se llama
Vaca Loca–, y de una peste que podría
afectar a los humanos. Pero según dice la directora,
lo que importa es transmitir el estado anímico
de los personajes. Está previsto que la obra
se presente en Argentina, pero no van a tener mucho
en común, pues la directora ha cambiado la
lujosa mansión por un establo.
Otros montajes
Esta semana se pueden ver en el festival otros atrevidos
espectáculos: en la misma Casa de América
la compañía española El Globo
presenta el 6 de febrero y hasta el 8 Morir Soñando,
una obra de tono social, ambientada en un garaje y
protagonizada por seis jóvenes de un barrio
obrero. Jan Fabre, el polifacético artista
belga llega mañana a la Cuarta Pared , donde
estará hasta el día 9, con uno de sus
solos de danza más representados, My movements
are alone like streetdogs, interpretado por Valeria
Garrè y que estrenó hace dos años;
y en la Casa Encendida el grupo ruso Akhe Group se
da a conocer en nuestro país con White Cabin,
una pieza que combina artes plásticas, tecnología
y circo y en la que el espacio es el principal protagonista
(días 8 y 9 de febrero).
Fuente:
El Cultural
Febrero
2003
TeatroenMiami.com
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