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JOSE CORRALES
EN EL “CARIBE”
por Matías Montes Huidobro
A José Corrales (1937-2002)
se le rindieron pocos homenajes cuando estaba vivo,
pero finalmente la revista CARIBE que dirigen Armando
González Pérez y Jorge Febles le han
rendido uno bien merecido que constituye una verdadera
contribución al teatro cubano y en particular
al del exilio. El profesor Febles acometió
la meticulosa tarea de hacerlo realidad No es, por
cierto, uno de esos homenajes que se resuelven en
un par de páginas y una serie de comentarios
superficiales para salir del paso, sino un extenso
recorrido que reúne poesía, teatro,
crítica, información bibliográfica.
Tras unas palabras iniciales de Febles, aparecen textos
líricos de Corrales que nos recuerdan el gran
poeta que era: “El suicidio ronda la casa/ la
mosca se ha colado/ yo no sé cómo/ a
las tres de la mañana/ está en el baño
con un espejo/ y con un vaso de vodka al lado de la
cama/ el suicidio va/ el sucidio viene/ se queja mucho/
ah little bastard”. En el terreno de la dramaturgia,
Febles selecciona “Vida y mentira de Lila Ruiz”,
hasta ahora inédita, donde el trasfondo político
de la sexualidad del teatro de Corrales se manifiesta
indirectamente a través de Lila Ruiz, dando
una alegoría, sin estridencias ni lamentaciones,
de un ir y venir de la “verdad” a la “mentira”
y de la “mentira” a la “verdad”
que caracterizó la vida republicana. Yara González-Montes
recorre contribuciones líricas y dramáticas
del escritor en “El legado literario de José
Corrales”, Octavio de la Suarée lo ubica
en la ciudad donde vivió por muchos años
en “José Corrales y la poesía
cubana de Nueva York”, Maya Islas recuerda su
personalidad a traves de su lírica en “Poemas
del que llega a los 64” y yo hago un análisis
de la complejidad de El vestido rojo en “José
Corrales: Nadie sabe nada”. Finalmente, quizás
la información más importante sea la
“Bibliografía parcial de José
Corrales”, compilada por Octavio de la Suarée,
con aportes adicionales de otros investigadores. Lo
es como punto de partida para investigaciones ulteriores
que nos den, en toda su medida, la contribución
que hizo Corrales, desde el exilio, a las letras cubanas.
Como señalo en mi ensayo de
El vestido rojo, en la obra de Corrales aparecen reunidas
una serie de características que ponen de relieve
la complejidad de toda su obra: el principio de la
omisión y de la elipsis como procedimiento
sistemático de “comunicación”
verbal; un montaje fragmentado, también elíptico,
de las escenas; un requerimiento intelectivo de parte
del receptor para completar lo que no se dice; un
principio de disolvencias caracterológicas
en la caracterización; una constante experimentación
visual o auditiva en la estructura; un hermetismo
de forma y contenido; una obsesión por la sexualidad
que se manifiesta en lo explícito y en lo implícito;
un subyacente contenido político; la existencia
invidicual de una sexualidad que se disfraza. o la
colectiva de un pueblo que debe dejar al descubierto
“el verdadero yo” que queda oculto. Corrales,
en realidad (¿en realidad?) nos deja abandonados
en el callejón sin salida de la imposibilidad
del conocimiento, en un nadie conoce a nadie o un
nadie conoce nada que configuran una de las piezas
más inquietantes del teatro cubano.
Para un mayor conocimiento de la
obra de este importante dramaturgo, sólo necesita
enviarle un cheque de $20.00 a nombre de Caribe como
subscrición anual de la revista al Dr. Armando
González-Pérez, editor, Caribe. Department
of Foreign Languages, P.0. Box 1881, Lalumiere Language
Hall, Marquette University, Milwaukee, WI 53201.1881.
Para más información sobre Caribe consulte
CARIBE
WEBSITE
TeatroenMiami.com
Febrero
2003
TeatroenMiami.com
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