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Mundo
Antúnez
El Mercat de les Flors de Barcelona reúne Epizoo,
Afasia y Pol
Liz PERALES
| Marcel.li Antúnez
es un artista de difícil clasificación,
con una producción apabullante: performances,
exposiciones, desarrollo de robots, libros...
Se ha inventado la dramaturgia interactiva –espectáculos
construidos gracias a la intervención de
actores, público y ordenadores– y
pasa por ser el referente en nuestro país
cuando se habla de teatro electrónico.
Ahora, el Mercat de les Flors de Barcelona presenta,
a partir del 13 de febrero y hasta el 2 de marzo,
sus tres últimos espectáculos: Epizoo,
Afasia y Pol. Marcel.li Antúnez es una
especie de Dr. Jekill de nuestro teatro y su estudio,
en la calle La Cera de Barcelona, tiene mucho
de laboratorio de científico loco, poblado
de robots y artefactos extraños que asustan
un poco. |
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Este artista de difícil clasificación,
con una producción apabullante (exposiciones,
performances, películas, robots, libros, música
...) y una visión sacrificial y ritual del
arte que bebe de fuentes tan diversas como nuestro
Barroco o el cómic, presenta ahora en el Mercat
de les Flors de Barcelona sus tres últimas
“criaturas”: Epizoo, Afasia y Pol, que
se completará el día 18 con la proyección
de un documental sobre sus workshops Satel.lits Obscens
y los cortometrajes Retrats y El hombre navarro va
a la luna.
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Antúnez
inició esta trilogía en 1994,
fruto de sus investigaciones y experimentos
sobre lo que llama la dramaturgia interactiva.
“La dramaturgia tradicional”, explica,
“ descansa en el texto, casi siempre dialogado
con los actores y plantea una metodología
de trabajo que incluye las figuras, entre otras,
del director de escena, los actores, el escenógrafo...
El modelo en el que yo trabajo permite que durante
la representación el actuante y en ocasiones
el público puede modificar interactivamente
el comportamiento de las imágenes, la
música, el movimiento y el sonido de
los robots. Esto permite que la performance
sea un objeto temporal abierto y distinto cada
vez que se presenta”.
Arqueología informática
Cada una de estas obras son consecuencia de
su anterior, se explican unas a otras, y, desde
su estreno, no ha dejado de representarlas por
todo el mundo. “Aunque los sistemas técnicos
que sustentan estas obras son en algunos casos
pura arqueología |
informática, las obras siguen
funcionando. Los tres trabajos plantean una forma muy
específica de entender la aplicación de
las nuevas tecnologías en el arte en general
y en la escena en en particular. Y además proponen
una estética caliente, emotiva, en ocasiones
provocadora, muy alejada de la mayoría de las
obras realizadas con nuevas tecnologías. Proponen
una especie de manifiesto”.
La primera de ellas, Epizoo, la estrenó
en Mexico en 1994. Llegó a ella después
de haber creado a JoAn, un robot interactivo que como
si de una escultura se tratara estuvo instalado en
el Mercado de la Boquería de Barcelona durante
unas semanas manteniendo relaciones diversas con el
público. Epizoo es una obra multidisciplinar
en la que Antúnez se permite trabajar la imagen
animada, intervenir en la música a partir de
su voz y establecer un control interactivo con su
propio cuerpo dejando intervenir al público.
De pie y sobre una plataforma giratoria, el actor
viste un exoesqueleto que puede moverle la nariz,
las nalgas, los pectorales, la boca, las orejas...,
gracias a un ordenador que permite al espectador teledirigir
los movimientos del exoesqueleto.
Para el segundo de los espectáculos,
Afasia, Antúnez se planteó recuperar
el mito de Ulises combinando robots, acciones escénicas
e imágenes interactivas que rodean a un único
actor y que actúan a la inversa que en Epizoo,
es decir, es el actor quién da las órdenes
al computador. Vestido también con un exoesqueleto
de metal que hace de interfaz, sus movimientos se
traducen en órdenes que recoge un ordenador.
Este ordenador sirve de motor del espectáculo,
ya que desde él se distribuye la señal
a distintos periféricos que traducen sus órdenes
a imágenes proyectadas en una pantalla, a robots
y a la música. Y por último, Pol se
define como una fábula protagonizada por conejos
en forma de espectáculo interactivo; de los
tres es la única en la que se cuenta una historia
con principio y fin; es el más complejo de
todos los espectáculos porque aquí participan
dos actores, cinco robots, tres pantallas y diversos
interfaces. El público lo hace gracias a dos
joystiks gigantes.
| Antúnez
es un artista hipertextual, es decir, niega fidelidad
a una sola disciplina: “No estoy de acuerdo
con la taxonomía de las artes, creo que
es posible otra forma de organizar el arte. No
creo que un creador deba estar encasillado en
tal o cual medio, como suele hacer el mercado”.
Por eso su campo de intervención no tiene
límites. Su próximo proyecto se
sitúa en Rusia: “Estoy preparando
unas microperformances para unos vuelos |
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parabólicos que simulan
la gravedad cero. El vuelo parte de la ciudad de las
estrellas cerca de Moscú, que es el centro de
formación de los cosmonautas. Esa es la técnica
que se utiliza para preparar a los tripulantes que viajarán
al espacio”.
De hippy a punky
Si rebuscamos en su biografía artística,
Antúnez (Moia, 1959) se nos revela como un
creador-investigador. Licenciado en Bellas Artes,
vivió los últimos coletazos del movimiento
hippie y la Barcelona de finales de los 70 (Ocaña,
Nazario, El Víbora, Makoki). El estilo folk
que practicaban aquellos muchachos de La Fura, que
en sus inicios recorrían las plazas de Cataluña
con un carro y una mula como si de cómicos
de la legua se tratara, demudó en el más
cañero y punky que, a partir de 1982, la redefiniría
y que Antúnez contribuyó a forjar en
los tres primeros espectáculos que le dieron
fama y proyección internacional (Accions, Suz/o/Suz
y Tier Mon).
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A partir de ser “despedido”
de La Fura, Antúnez ha viajado en soledad
con amigos ocasionales. Fundó Error Genético,
un cuarteto musical que predicaba incorporar animales
instrumentistas y enfermos mentales a la banda.
Después se inventó los libros y
códices de artista Artcagarro; creó
el colectivo de artistas del grafitti Los Rinos,
con los que protagonizó varias acciones
y performances con marcada infuencia de los activistas
vieneses (Rinosacrifici y Rinodigestió),
el body art o, simplemente, de las impresiones
que la carnicería de su padre le provocaron
en su niñez. Hace dos años una exposición,
Concéntrica, permitió revisar la
evolución de este artista, una “rara
avis” en nuestro panorama que esta convencido
de que la tecnología propiciará
que “no sólo los artistas, sino todos
empleemos más tiempo en tareas creativas”
y que“quizá el público acabe
siendo el protagonista de las obras”. |
Fuente:
El Cultural
Febrero
2003
TeatroenMiami.com
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