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Un tema con
dificultades
Ruth Mehl
"Historia con
estrellas", por el grupo Libertablas. Libro:
Luis Rivera López. Diseño de escenografía,
utilería y títeres: Alejandro Mateo.
Vestuario: Mónica Navarro. Realización
de títeres: Taller de Libertablas, Rosa
Leo y Jorge Crapanzano. Música original:
Chucho Bonacera. Realización audiovisual:
Claudio Creta, Pablo España, Pablo Feuillade,
Juan Pablo Chillón y Ricardo Spátola.
Interpretación: Hugo Dezillio y Diego Ferrari.
Ayudante de escena: Marcelo Ferrari. Puesta en
escena y dirección general: Sergio Rower.
Planetario de la Ciudad "Galileo Galilei",
avenida Sarmiento y Belisario Roldán. Viernes,
a las 19. Sábados y domingos, a las 17.
Entradas: 4 pesos.
Para este espectáculo el grupo Libertablas
aceptó dos desafíos muy grandes:
el contenido del texto, totalmente académico,
y el espacio escénico, circular, con el
inmenso proyector en el centro y la visión
dirigida a la cúpula. ¿Qué
pueden hacer los títeres allí? Muy
poco, a menos que se transformen en duendes multiformes
y ubicuos, si eso es posible, porque necesitan
ser manipulados y el titiritero tiene sus limitaciones
humanas. |
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"Historia con estrellas"
es un relato sobre las distintas teorías que
elaboraron los grandes astrónomos a lo largo
del tiempo acerca del movimiento de los astros y de
la Tierra. Los trabajos de Aristóteles, Ptolomeo,
Kepler, Galileo y Einstein son mencionados junto a
una breve caracterización de la época
de cada uno, la comunidad científica y las
influencias políticas, religiosas y sociales
que incidieron en cada caso. Todo muy breve, apretado,
difícil de seguir.
Afortunadamente, cada tanto se pasa a la proyección,
se abre a los ojos una inmensa bóveda estrellada,
la sensación de infinito se hace presente,
las cartas y mapas estelares de los sabios ayudan
a sumergirse en sus búsquedas y las preguntas
eternas que hermanan a la humanidad vuelven, por lo
menos a las mentes de los adultos. En los niños
pueden percibirse asombro y una cierta expectativa,
pero finalmente cansancio y aburrimiento. Tanta información
casi imposible de digerir los abruma.
Difícil estrategia
La estrategia utilizada por los realizadores no parece
ser la más acertada, aunque uno puede reconocer
las dificultades de los condicionamientos.
Hay un interrogador-relator que con lenguaje y postura
de un estereotipo académico interpela a los
personajes históricos, caracterizados por grandes
títeres que asoman por las puertas de la sala
y tienen un lento y dificultoso desplazamiento. Cada
uno de los personajes defiende sus teorías,
responde como puede a las preguntas del profesor y
se va, porque después de todo ha salido del
pasado. Algunos parecen realmente maltratados por
este preguntón, que además se maneja
con un vocabulario y dicción herméticos.
Hacia el final, con Einstein, vuelve a plantearse
la realidad de que todavía no hay respuestas
definitivas y que es necesario e inevitable continuar
preguntando.
La función en sí no
entretiene como espectáculo, no es divertida,
sino solemne, tiene poco humor y entrega demasiada
información difícil de asimilar. Su
gran atractivo está en el efecto emocional
de esa visión celeste, que aunque uno sabe
ficticia despierta sensaciones muy reales, tal vez
porque uno sabe que cuando salga afuera si eleva los
ojos allí estará el auténtico
cielo. Y hasta ahora ese espectáculo no ha
podido superarse. Tal vez los colegios, con una mayor
participación de la platea, puedan sacarle
buen provecho.
Fuente:
La nación line
Febrero 2003
TeatroenMiami.com
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