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El
teatro recupera el pulso en Madrid y le quita butacas
al cine
CARLOS GALINDO
Cuando las aguas
del cine en España andan de lo más revuelto,
el teatro nacional -y el madrileño en particular-
está viviendo una luna de miel con los espectadores
MADRID. Las
producciones de pequeño y gran formato se suceden
en los escenarios que, como causa de lo anterior,
están proliferando en Madrid, concretamente.
La recuperación del Alcalá Palace, que
se ha reconstruido totalmente por encontrarse en ruina
total después de catorce años de abandono,
y la reciente reconversión, como salas teatrales
de grandes espacios como son el Lope de Vega y el
Coliseum, antes dedicados al cine, han dado un vuelco
total al panorama teatral en Madrid.
La aparición de nuevas salas
en la capital se ha visto también favorecida
(junto a la demanda creciente del público)
por la «migración» del público
cinematográfico hacia los grandes complejos
construidos en la periferia de la capital, y que concentran
los fines de semana a buena parte de los espectadores.
En los últimos diez o doce
años, Madrid ha sufrido una revolución
escénica con la apertura de teatros como La
Abadía (de nueva creación), Arlequín
(que estaba dedicado a la exhibición cinematográfica),
Lara (cerrado durante largo tiempo), Pavón
(también cerrado durante muchos años
y recuperado por la iniciativa privada), Teatro de
Madrid (de nueva creación), Príncipe
Gran Vía (cerrado durante varios años
después de diversas tentantivas de muchos empresarios),
Real Cinema (que dedica una de sus salas a las representaciones
escénicas), Galileo Teatro (situado en el Centro
Cultural Chamberí y explotado actualmente como
sala comercial), Teatro de la Real Escuela de Superior
de Arte Dramático (Resad), Lope de Vega, Coliseum,
Teatro Real y el recién inaugurado Nuevo Teatro
Alcalá.
A estos locales habrá que añadir,
si no hay contratiempos, una sala cinematográfica
que cambia la pantalla por el escenario teatral. Se
trata del cine Amaya, que cerrará sus puertas
el próximo 14 de marzo para someterse a una
total reforma y poder inaugurarse a mediados del mes
de septiembre, ya como Teatro Amaya, y con la pretensión
de presentar espectáculos de gran formato.
Actualmente el local, que funciona como cine, tiene
un aforo capaz de abergar a 1.100 espectadores y se
quedará -una vez construidos los camerinos
y demás dependencias técnicas necesarias
para las representaciones teatrales-, con 970 butacas
repartidas en tres plantas. Este nuevo teatro abrirá
sus puertas con una gala especial de Moncho Borrajo
-que será, junto a Alberto Blasco, el empresario
de la nueva sala-, y a continuación está
previsto que acoja un gran montaje musical.
Se da la circunstancia de que los
últimos locales recuperados en Madrid -Lope
de Vega, Coliseum y Nuevo Alcalá- están
dedicados a espectáculos de gran formato, por
lo que el número de localidades en los teatros
madrileños, en los últimos años,
ha aumentado considerablemente. Una buena noticia,
sin duda.
El Nuevo Alcalá cuenta, además,
con un aforo total de más de 1.500 localidades
repartidos en diversas salas: la planta sótano
albergará una sala polivalente con capacidad
para 310 personas y dotada con equipo de luces y sonido,
donde se podrán ofrecer conferencias y representaciones
dramáticas; el teatro, propiamente dicho -con
1.200 localidades repartidas en planta baja, entreplanta,
primera anfiteatro y segunda principal-, además
de los espacios dedicados al conservatorio, donde
se impartirán clases de danza y de arte dramático.
Nuevas incorporaciones
A los 28 locales comerciales abiertos
actualmente en Madrid -las salas alternativas se enumeran
en otro apartado- habrá que añadir próximamente,
además del Amaya, el Teatro de la Comedia,
sede de la Compañía Nacional de Teatro
Clásico (actualmente alojada en el Pavón)
y el María Guerrero, del Centro Dramático
Nacional, que están a punto de abrir sus puertas
después de una amplia y profunda remodelación,
así como el Olimpia -también del CDN-,
que está en plena reconstrucción.
Otro local que llegará en un
futuro próximo es el Teatro del Canal, que
se está construyendo como buque insignia de
la Consejería de las Artes de la Comunidad
de Madrid, y alguna que otra sorpresa que puede llegar
como el Teatro de Príncipe Pío o el
Carlos III, actualmente cerrado por reformas y que,
se supone, también abrirá como teatro.
En la memoria queda el Teatro del
Arenal, un local que, tras recibir numerosas ayudas
económicas por parte de las tres administraciones
-Ministerio de Cultura, Consejería de las Artes
de la Comunidad de Madrid y Ayuntamiento de la ciudad-,
sigue en obras de construcción desde hace más
de cinco años.
Por contra, en los últimos
años, han cerrado sus puertas en Madrid espacios
escénicos como el Martín (1987), Fuencarral
(funciona como cine), Espronceda (convertido en plató
de televisión), el Monumental, actualmente
sede de la Orquesta de RTVE, o el Maravillas, que
renacerá en los bajos del edificio que se está
construyendo en su antiguo solar.
Espacios alternativos
En los últimos tiempos van
surgiendo nuevos espacios alternativos, aunque otros
sucumbieron con el cambio de corrientes artísticas,
que dan a Madrid la oportunidad de ver un teatro diferente
en salas diferentes que, como dicen algunos de sus
responsables, no tiene por qué llamarse «alternativo».
A las ya clásicas como la Triángulo,
Pradillo o Mirador (Centro de Nuevos Creadores, que
también tiene previsto trasladarse a un edificio
de mayor aforo), se han sumado otras como Teatro de
Cámara, El Canto de la Cabra, Cuarta Pared,
La Espada de Madera, Karpas Teatro, Lagrada, Liberarte
Teatro Estudio, La Espada de Madera, Teatro Las Aguas,
Tetuán Teatro, El Montacargas, TIS (Teatro
Independiente Sur)... A éstas, hay que añadir
otras instituciones que, de forma periódica,
suelen acoger montajes teatrales, como es el caso
del Museo Reina Sofía, el Instituto Francés
o el Museo del Ferrocarril, entre otros.
Fuente:
ABC.es
Febrero 2003
TeatroenMiami.com
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