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Dialogo sobre el Teatro Hispano en USA
- Primera Parte -
Ernesto García

Luego de un artículo publicado en La Jiribilla - revista digital de la Habana- y que bajo el título “El mito del teatro hispano en EE.UU” sintetizaba algunos de los puntos de una conferencia dictada por Alberto Sarraín, director teatral de Miami, nos pareció sugestivo retomar el tema y continuar con algo que realmente debería discutirse más aquí que allá: el origen y destino del “Teatro Hispano en Estados Unidos”.

Ningún diario reaccionó a dos aspectos muy importantes de este artículo que citamos; por una parte el hecho de que se discuta “fuera” y no “dentro” estos tópicos lo cual podría interpretarse como falta de estudio, interés o material humano cuando realmente nos concierne el destino de nuestro teatro y por otra parte: la noticia de la desaparición de El Grupo Cultural La Má Teodora que por los últimos años presentó en Miami obras como “Manteca”, “La Noche”, “Delirio Habanero”, etc... quizás la única fuente que nos mostraba parte de la dramaturgia cubana de la Isla.

No tardé en plantearle a Sarraín que estaba interesado en ampliar esto estableciendo un dialogo sobre el tema y él accedió.

TeatroenMiami.com: “Lo modélico hoy, la aspiración, es el teatro norteamericano regido por lo económico. Es decir, el llamado Teatro Hispano en los Estados Unidos está destinado a desaparecer”. dijo en un conversatorio el teatrista y psicólogo cubano radicado en Miami Alberto Sarraín.
Según interpreto en esta frase tú enuncias que existe el teatro hispano, pues no puede desaparecer aquello que no existe. ¿Qué es Teatro Hispano en Estados Unidos? ¿Qué es aquello que puede desaparecer según tu opinión?

Sarraín: Me parece formidable lo retórico de tu pregunta porque nos sitúa en la génesis del asunto. Creo que para hablar de teatro hispano es imprescindible hablar de teatro norteamericano. Lo modélico en este caso se refiere a un país anfitrión que pone las reglas del juego, para que sus huéspedes participen. Básicamente las formas de financiamiento de la actividad teatral, una manifestación artística que cómo la ópera, el ballet, la música clásica no son productos rentables desde el punto de vista comercial y hace que el capital privado no los vea como una posible inversión, sino quedan completamente dependientes de los dineros públicos para su existencia. Esta es una verdad global. A diferencia de otros países del primer mundo (y en algunos del tercer mundo también) en donde existe un ministerio de cultura y un presupuesto para sufragar el arte en general y en particular el teatro, éste dispone de recursos propios para llevar a cabo su actividad. Sumemos a este presupuesto la existencia en dichos países de una enorme infraestructura a disposición de los grupos de teatro que componen "el movimiento teatral". En el sistema modélico norteamericano, como sabes no existe ningún ministerio.

En la cultura de este país pasa lo mismo que en la salud, artistas y enfermos dependen de toda una suerte de circunstancias para lograr lo que necesitan. La mayoría de los recursos están en manos privadas. Así ves que una obra de Broadway es muchas veces una empresa en dónde las acciones están en manos de inversionistas. Todo el teatro que no está en manos privadas, que no se hace con fines de lucro sino con fines artísticos, ese teatro "non-profit" es considerado teatro amateur ya que las personas que lo hacen no pueden vivir de él o al menos no pueden ganar lo que los actores y producciones asociadas al sindicato de teatristas "Equity" exige como pago a los profesionales. Uno de los mayores descalabros del teatro norteamericano es la sustitución del director de escena por el productor, que como sabes es quien determina quién, cómo, cuándo y cuánto de una puesta en escena. Esta sustitución de valores artísticos por valores económicos acabó, voy a decir casi totalmente para no dejar fuera unas cuantas excepciones que existen en el país, con el concepto de grupo o compañía, un concepto a mi juicio básico para el desarrollo teatral. Una compañía es un grupo de artistas reunidos en torno a un director y en la búsqueda de una expresión estética particular, que puede o no sentar escuela. Es el caso de Peter Brook y Ariane Moushkin en Francia, de Luca Ronconi en Italia, de Eugenio Barba en Dinamarca, de Louis Pasquel en España. Esta ruptura norteamericana con el arte teatral y su asociación para la comercialización del arte han borrado prácticamente al teatro norteamericano del arte teatral contemporáneo.

La importancia que durante las primeras décadas del siglo XX tuvo el teatro norteamericano en el mundo con autores como Eugene O´neill, Tennessee Williams, Arthur Miller y Edward Albee han quedado atrás. La importancia de Actor´s Studio, Lee Strasberg, Living Theatre y Julian Beck quedan como referencias. En el año 2000 en ocasión de recibir el premio Pen/Newman de manos del destacado dramaturgo Arthur Miller y a propósito de un comentario elogioso mío, el autor de The Crucible me dijo algo así como: "Una gloria de América que nada más se estrena en Londres". Creo que la última gran obra de teatro norteamericano de impacto universal fue ¿Quién le teme a Virginia Wolf? de Edward Albee. No quiere decir esto que no hayan otros dramaturgos, pienso en Sam Shepard, David Mamet y Tony Kushner. Los dos primeros muy involucrados en el cine, el último con una obra que fue la gran esperanza de recuperar el arte teatral en el nuevo milenio americano. Pero la trascendencia de los tres a nivel mundial es comparable sólo en una mínima expresión con la importancia que tuvieron sus antecesores. Si nos referimos a los grandes actores o directores del mundo norteamericano del teatro es difícil situar nombres. Quizá Bob Wilson sea el único del que pudiera hablar de una estética personal, alejada de las puestas de abigarramiento técnico.

Todo esto ha creado en los artistas formados en Norteamérica un arquetipo platónico compuesto por audiciones, contratos, agentes en el que poco tiene que ver la necesidad de una expresión estética personal o de esa búsqueda de la verdad artística que inflama a los más jóvenes. Vivir del arte y no vivir para el arte es la nueva receta. Construido y afianzado este sistema como sistema modélico. Hablemos del otro teatro, ese teatro que los organismos con fondos (escasos, ya hemos vistos los recientes cortes presupuestarios de nuestro estado que han dejado a las artes en general sin prácticamente un centavo y cosas tan extrañas como el cierre de la sinfónica para la que se construye un teatro en el nuevo complejo de las artes en la bahía ), decía ese teatro que los organismos con fondos escasos llaman teatro comunitario y en donde sobrevive esa manifestación teatral hablada en español o en inglés pero cuyo tema es de inmigrantes hispano parlantes.

Lo primero que atenta contra el llamado Teatro hispano es el origen mismo de su nombre. La idea del famoso crisol de nacionalidades que se fundan para formar la gran nación americana, me refiero al "melting pot", es en principio el germen que lo hará desaparecer. ¿Cuántos teatros hablados en italiano, en vietnamita, en chino, en alemán, en griego, en ruso, tu conoces? ¿Puede hablarse de que cualquier manifestación teatral en estas lenguas o sobre estas minorías constituyen un movimiento artístico? ¿Cuántos teatros de méxico americanos o chicanos todavía hablan español? ¿Cuántos temas tratados en inglés por estos grupos son todavía temas genuinos de esas comunidades o temas compartidos por otras minorías como los negros, las mujeres, los homosexuales, temas que afectan a la sociedad norteamericana como un todo? En un condado como Miami-Dade donde el porciento de hispano parlantes en la población general es inmenso, los paneles para otorgar dineros (escasos) consideran que un evento en español es un evento limitado porque no permite que las personas que hablan inglés lo vean y tienes que inventar una serie de estrategias como proyectar títulos, hacer sinopsis, u ofrecer traducción simultánea para un público que no participa en este tipo de evento. Por otra parte la infraestructura es uno de los problemas más grandes que afrontan los teatros comunitarios.

Vamos a partir de nuestra comunidad, ¿Cuántos teatro públicos para producciones pequeñas (que son las que pueden afrontar los teatros sin fines de lucro) tenemos disponibles en nuestra área? Como los teatros públicos se rentan para cualquier tipo de evento ¿cuántas temporadas, imprescindible concepto en el desarrollo del teatro, pueden hacerse si los viernes el teatro está alquilado para una graduación y el domingo para una iglesia? El grupo que no puede alquilar su local, acondicionarlo según las normas de los distintos departamentos de licencias de locales abiertos al público, acondicionarlo técnicamente está perdido. Cualquier teatro público como el Miami-Dade County Auditorium ($2000.00 o más diarios, más un número determinado de técnicos pertenecientes a la Union y por tanto con salarios increíbles), a todo esto hay que agregarles seguros, guardias de seguridad, taquilleras, acomodadores y una lista inverosímil de cosas. Pero más allá de todo esto los miles de asientos de este teatro son el total de público que una obra "hispana" tiene generalmente y que divididos en audiencias de 100, 50´s, 30´s y 20´s hacen la temporada. Otro elemento adverso del uso de los teatros públicos es el lugar de ensayo, el montaje de escenografía, luces y ensayo general cuatro horas antes de estreno a no ser que tengas la posibilidad de pagar otro día más de alquiler. Los que finalmente acomodan su lugar dependen de los contratos con el dueño de la propiedad que generalmente no quieren este tipo de negocio en sus locales o se presentó una venta inesperada. En 24 años de vivir en Estados Unidos he visto cerrar infinidad de espacios dedicados al teatro que han tenido un límite de vida de 3 años como máximo. Volviendo al tema del financiamiento, ahora cuando me preparaba para la conferencia que ofrecí en Cuba y que es el origen de esta entrevista, hice una búsqueda en el sitio del National Endowment for the Arts. Allí encontré los dineros otorgados para proyectos de teatro en toda la nación por esta entidad federal en el año 2001 (fueron las cifras más recientes que encontré) La suma de todos los proyectos favorecidos es de $4,313,000 mientras que de este total se le otorgó a proyectos de teatro hispano $324,000 lo que constituye el 7.5% de ese presupuesto. La mayoría de estos proyectos ganadores el 7.5% son proyectos en idioma inglés. Creo que la cifra es ridícula. Cualquier nación del tercer mundo, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba y Venezuela tienen un mayor presupuesto para el teatro que el gobierno de Estados Unidos para el teatro no comercial. Es cierto que existen todas esas entidades filantrópicas y los gobiernos locales que también otorgan dinero, lo que pasa es que muchas veces la solicitud de los muy mentados "grants", requieren una persona especialista en escribirlos en inglés y con criterios de redacción del “incide” de la cultura dominante, otra para el cabildeo político y la plasticidad de los objetivos estéticos para poder acceder a ciertos dineros, dados únicamente si se usan para actividades previamente especificadas. Comenzar a solicitar “grants” ya es dejar un poco de ser hispano, de pensar, de escribir y razonar como hispano.

Por otra parte creo que la palabra “hispano” es un concepto reduccionista. Si bien está referido al uso del idioma español como lengua materna y aunque hay rasgos comunes entre los nacionales de la América hispana, cualquier aspecto relacionado con la cultura va más allá y se asienta en una multitud de elementos particulares que hace únicas a las culturas que pueblan nuestra América. Yo en particular me siento cubano y me resulta muy difícil aceptar que hago teatro “hispano”. Mis sobrinos son hijos de cubana y dominicano. Pero en realidad son americanos en su manera de pensar, de comer, de disfrutar el arte. Puede que mi lucha por hacerles descubrir mi mundo los haga distintos a los otros niños que no están expuestos a mi influencia. Pero sin duda, y con mucha tristeza esos niños no nos pertenecen.

Sí, creo que existe el teatro hispano en los Estados Unidos, pero no existe como un movimiento teatral. Un movimiento teatral es un concepto dinámico de desarrollo e implica comunidad de objetivos, búsquedas comunes, interrelación y crecimiento del público. Existen grupos-islas, totalmente inconexos, que sobreviven la debacle de los presupuestos, que muestran un repertorio incoherente (incoherente en el sentido de una línea de trabajo estético que los caracterice) y el público a la deriva de las corrientes migratorias de turno. Porque el idioma se pierde en la primera o segunda generación. Generaciones educadas no sólo en inglés sino con la óptica de lo americano, que prefieren ver producciones en su idioma. Tienes por ejemplo el caso de NY, donde la diversidad de procedencia de los actores y el terrible manejo del Español hacen a veces los elenco ininteligibles. Creo que esas islas irán desapareciendo con el tiempo, como ha pasado en la costa oeste y en las zonas fronterizas con México. Esas islas van a hablar inglés y se orientarán cada vez más hacia la cultura modélica. Ya esa gente sueña con ser descubiertas por un productor de Broadway o Hollywood y la eterna peregrinación hacia las audiciones ya comenzó. El teatro está vinculado a las raíces de los pueblos y no se puede hacer teatro mexicano sin vivir en México porque lo que habla Emilio Carballido es de la vida de México. Recrear eso en El Paso, es nostalgia. Pasan tantas cosas en El Paso que sería una falta de sensibilidad imperdonable que los artistas de allí crearan mirando al sur.

TeatroenMiami.com: Muy interesante, pero sigo encontrando varios lazos inconexos en algunos de los planteamientos.
¿Es necesario hacer teatro en Español para etiquetarlo como Teatro Hispano? ¿Por qué no asumir el hecho de un proceso de transculturación que debería ocurrir del contacto directo y continuo entre grupos de individuos de culturas diferentes con los subconsecuentes cambios en los tipos iniciales de uno o ambos grupos? (modelo muy definido por Fernando Ortiz en el proceso cultural cubano y en el origen de la cultura cubana como entidad socio-cultural).

Sarraín: Todo es posible. Creo que de cualquier especulación al respecto se encargará el futuro. Quizá estamos en las márgenes de ese lapso, pero el proceso de transculturación del que hablas ya se ha dado en otras comunidades “no hispanas” e incluso dentro de la comunidad méxico-americana. El teatro chicano es en cierta medida el resultado de la asimilación mutua. Se habla básicamente en inglés asociado con spanglish. De todas maneras no sería la primera vez que la cultura dominante se impone, tenemos los ejemplos de Grecia y Roma y retomando lo que dices de Fernando Ortiz, la cultura africana sobreviviendo primero y sesgando después la cultura española. Cosa esta que no pasó con los negros americanos. Por otra parte en la llamada globalización de la cultura la fuerza de la cultura americana a través del cine, la televisión y el mercado se alza como una cultura avasallante. Por otra parte lo que he tratado de decir no pretende ser definitorio, existen demasiados especialistas, académicos y sociólogos con muchas teorías al respecto. En este punto sólo he tratado de exponer mi punto de vista que no pretende ser la verdad, ha sido la simple observación natural como participante lo que me ha llevado a compartir mis opiniones, cuyo mayor objetivo es crear un inquietud para los que todavía tienen fuerza para luchar tengan otro punto de vista. Para mí teatro hispano es el que se habla en español y se proyecta desde una cultura particular a incidir en el todo. Creo que tenemos mucha gente con enormes talentos que pueden hacer la diferencia incluso para el teatro americano que tiene que ver más ese otro teatro que se hace fuera de los musicales y del realismo.
¿No será que vivimos en las márgenes de este lapso y no podemos percatarnos del proceso de cambio? Además podríamos situar este proceso de transculturación a niveles nunca antes vistos pues podría estar afectado y seguramente lo está por la globalización en el sentido amplio de un mundo cada vez más conexo.

TeatroenMiami.com: ¿Podríamos llamar a una migración de estilo o de dramaturgia de un país latinoamericanos a Estados Unidos; Teatro Hispano? Tu dices al final “El teatro está vinculado a las raíces de los pueblos y no se puede hacer teatro mexicano sin vivir en México porque lo que habla Emilio Carballido es de la vida de México. Recrear eso en El Paso, es nostalgia” y yo coincido en eso. ¿Entonces?
Si existe – cosa que a mi no me queda clara todavía, por definición – EL TEATRO HISPANO, finalmente que es lo que lo define: ¿El Tema? ¿La procedencia de los actores? ¿Qué se represente en español? ¿...?

Sarraín: Ampliando un poco más en esa categoría definitoria. ¿Qué tu crees que hace un americano cuando hace a García Lorca? Para mí hace teatro americano. De esta misma manera considero la puesta de Bodas de sangre de Berta Martínez parte del teatro cubano. Aunque todo Lorca esté allí (no hablemos de la traducción en el caso de los americanos) Una puesta en escena es el resultado de miles de referentes culturales del equipo de trabajo. Uno estudia el tiempo, las costumbres, el estilo pero la relación del director con la obra es una relación de promiscuidad que produce bastardos. Entonces tenemos que llegar a la conclusión que la definición de Teatro Hispano, es una etiqueta que procede del mundo americano, es esa cuadrícula que uno marca en cualquiera de “las aplicaciones” que a lo largo de la vida en este país llenas. O sea que el teatro hispano al que me he estado refiriendo es precisamente el teatro al que los panelistas de los “grants” también se refieren. Al teatro que se hace en las ciudades con grandes núcleos migratorios de la América Hispana. Quizá siguiendo tu línea de pensamiento, lo que debería haber dicho es la desaparición del teatro hispano tal y como lo conocemos hoy.

TeatroenMiami.com: Por otro lado tenemos el tópico financiero.
Yo por ejemplo observo una tendencia estática y estancada en el proceso de los “grants” a nivel local y este análisis me hace pensar que ocurre en la mayoría de las grandes metrópolis donde existen grupos teatrales de habla hispana y es que año tras año estas becas (para llamarles de alguna forma entendible para el lector que no vive en USA) van a parar a las mismas entidades eternizando a estos grupos en el negocio del arte sin fines de lucro y convirtiéndolas en “pancistas del arte”. Todo el proceso burocrático que requiere la adquisición de un “grant”, y la ausencia de un contacto real entre las entidades locales y los pequeños grupos de creadores convierte en un camino difícil ganar una de estas becas. El negocio de lo “no-lucrativo” termina por desplazar - de una manera más cómoda para sus productores que no tienen que ir al mundo del libre mercado y competir por atraer espectadores- al “Teatro Comercial” y en muchas ocasiones no existe una real diferencia en los presupuestos artísticos que separen en calidades y propuestas a un teatro del otro. O sea que al final ocurre el mismo proceso que en los países donde existe una política cultural más marcada que en Estados Unidos (En Europa por ejemplo), se crea una clase de “recibidores” y otra de “desposeídos” de estos fondos públicos que todos pagamos.

Por suerte y es lo que me gusta del sistema americano, siempre queda la posibilidad de la autogestión, una sociedad dinámica que deja brecha para la imaginación empresarial. Prueba de ello es que yo he podido producir un espectáculo que estaría dentro de cualquier esquema para recibir fondos y el sistema burocrático no lo permitió así y se hizo dentro del mecanismo comercial, buscando patrocinio y no cedí un ápice en la propuesta artística, ni tuve la más mínima presión de mis productoras. Al final no queda dinero para nada, y la mayor parte del trabajo es no remunerado, eso es cierto. Pero no deja de probar que existe la libertad más allá de esa frase que citas en tu exposición en la Habana: “la peor censura es el Mercado” ... si realmente queremos exponer nuestro trabajo buscar alguna forma más allá del burocratismo de los grants o de la censura del productor tipo Broadway. No es el ideal, eso es cierto; pero es la realidad.
¿No crees que se puede hacer teatro fuera de esas dos importantes fuentes de financiamientos? ¿El desarrollo de un Teatro Comercial no podría abrir nuevas avenidas al Teatro de Arte? En el caso del cine que es también industria y nada barato enfrentar un proyecto de cualquier magnitud. ¿Existiría el cine de arte sin el éxito del cine comercial? ¿Podríamos cambiar esto al teatro?

Sarraín: Tu pregunta es amplia e inteligente y lleva con ella una respuesta. Claro que se puede cambiar, claro que puede haber un mecanismo. Pero para eso hacen falta individuos con el tiempo, el carisma y el conocimiento para hacerlo. Creo que una de las cosas más importantes que debería lograr el teatro de Miami es conseguir financiamiento de los grandes comerciantes, empresarios y compañías que hacen un jugoso negocio en nuestra comunidad y que no dan un centavo para nuestro teatro. ¿Cómo es posible que el teatro de arte de Miami no tenga un espacio propio? Esa autogestión de la que hablas es, creo una de las soluciones, pero quién sabe hacerla, quién quiere hacerla.

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Julio - 2003

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