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APUNTES SOBRE
EL TEATRO HISPANO EN EE.UU.
Raul De Cardenas / Los Angeles
"Rumors of
my demise have been greatly exagerated". Mark
Twain
Con ese sarcástico comentario
el famoso escritor de "Tom Sawyer" y "El
Príncipe y el Mendigo" le salía
al paso a los falsos rumores de su muerte, quizás
propagados por alguien que no simpatizaba con el.
Y eso es lo que viene a la mente después
de leer todo lo que ha publicado Teatro en
Miami sobre la conferencia de Alberto Sarraín
en La Habana, el mes pasado, con respecto al "teatro
hispano" en los Estados Unidos, así como
el "diálogo" sobre este tema entre
Sarrain y Teatro en Miami, el reportaje
de Pepe Murrieta y el panfletario artículo
de Jorge Sariol, "El Mito del Teatro
Hispano en Estados Unidos".
El tema del teatro hispano en los
Estados Unidos merece no solamente una conferencia
donde se imparta un punto de vista, o un artículo
periodístico que parece regocijarse de las
posibles dificultades que enfrenta este arte en este
país, sino un verdadero seminario, un taller
de trabajo, donde puedan participar todo tipo de opiniones
y experiencias.
Si bien es cierto que en los Estados
Unidos no existe un Ministerio de Cultura, tal como
se puede interpretar en otros países, hay una
organización federal denominada National
Endowment for the Arts dedicada a darle reconocimiento
y apoyo a un gran numero de proyectos artísticos,
incluyendo el teatro, especialmente de minorías,
donde se encuentran grupos hispanos, asiáticos,
afroamericanos, homosexuales y de diferentes ideologías
(lo cual a veces crea controversias como se es de
esperar en un país donde existe la libertad
artística).
Como cualquier otro departamento del
gobierno federal, el presupuesto de esta organización
se ve afectado, lamentablemente, por las realidades
económicas del país. Resulta irritante
la referencia que hace Jorge Sariol al costo de cinco
cohetes Tomahawk y lo poco que se invierte en la cultura
en los Estados Unidos, cuando es sabido que el teatro
en Cuba ha sido, es y será -en la mayoría
de los casos- un instrumento de adoctrinamiento. Sería
interesante conocer cuanto invierte el gobierno cubano
en las fuerzas de represión que arrestan periodistas
y poetas, y fusilan a tres jóvenes por intentar
fugarse de aquel infierno, así como cuantos
teatros, independientes de la rígida cultura
gubernamental, son ayudados por el régimen.
Por otra parte, los excelentes teatros
regionales y muchos de los teatros hispanos (como
tres de los más respetados: Repertorio
Español, Puerto Rican Traveling Theater y Bilingual
Foundation of the Arts, que se amparan bajo
los estatutos de "Non Profit" o
sea, "Sin Fines Lucrativos", lejos
de ser "un movimiento de aficionados",
es todo lo contrario, una gama de serios e innovadores
dramaturgos, directores, escenográfos y otros
artistas que se mantienen a la vanguardia del teatro
que se hace en los Estados Unidos. Por ejemplo, la
reciente puesta en escena de "La Fiesta
del Chivo" de Mario Vargas Llosa por
el Repertorio Español fue
recibida con gran entusiasmo por los críticos
norteamericanos.
A diferencia de Cuba donde nada cambia,
y si cambia es para el deterioro, el teatro norteamericano
evoluciona, crece, se transforma. "La grandeza
de lo que una vez fue la epoca de O'Neill, Molnar,
William o Miller" ha dado paso a la grandeza
de John Guare, Marsha Norman, Paula Vogel, Lanford
Wilson, Neil Simon y Wendy Wasserstein, a los que
se ha unido el grupo cubano de Eduardo Machado, Dolores
Prida, el ganador del premio Pulitzer Nilo Cruz, y
José Triana (que aunque no reside en los Estados
Unidos es una figura importantísima de la dramaturgia
cubana contemporánea y es muy respetado por
la critica de Estados Unidos). En Cuba la lista es
Abelardo Estorino, Aberlado Estorino y Abelardo Estorino,
premio nacional de todo.
La antología preparada en 1992
por Luis F. Gonzalez-Cruz y Francesca M. Colecchia,
"Cuban Theater In the United States:
a Critical Anthology" relaciona una
lista parcial de 46 dramaturgos cubanos (vivos o muertos)
residentes de los Estados Unidos, que no incluye,
por ejemplo a Renaldo Ferradas; Yvonne Lopez Arenal,
que acaba de hacer su debut con su magnifica pieza
"Gaviotas Habaneras"; Ileana
Gonzalez Monserrat que público en España
una obra de épicas proporciones, "HoloCastro";
o Pedro Monge Rafuls, no solamente excelente dramaturgo
sino "promotor del teatro y de las artes latinoamericanas
en general a través del Ollantay Center
for the Arts del cual es su fundador y más
activo gestor" según reporta la Dra. Esther
Sanchez-Grey Alba en su libro "Teatro
Cubano Moderno - Dramaturgos". Es imposible
pensar que con tal número de escritores el
teatro hispano en los Estados Unidos este en capilla
ardiente
En la ciudad de Los Ángeles
solamente, aparte de ser el hogar donde nació
El Teatro Campesino de Luis Valdez,
conviven la Fundación Bilingüe
de las Artes, el Patronato del Teatro,
fundado por el matrimonio cubano de Marie Curie y
Efren Besanilla, el grupo Havanafama,
de otro cubano, Juan Roca, el Teatro Frida
Khalo y el Teatro Los Pinos,
que se dedica mayormente al teatro mexicano trayendo
conocidas figuras de la escena de la ciudad de México.
El que se me mencione como uno de
los dramaturgos que desarrolla su labor en los Estados
Unidos (y se ignore el nombre de Matías Montes
Huidobro, posiblemente la figura más importante
del teatro cubano de la diáspora) me pareció
sumamente chistoso, ya que es posible que allá
se hayan rascado la cabeza preguntándose quien
demonios es ese Raúl De Cárdenas. El
que no conserve en Cuba, como reliquia, la Antología
de Teatro Cubano en un Acto, publicada en
1963 por Rine Leal, donde se incluye (sin mi autorización)
mi pieza La Palangana, nadie puede
saber quien es este "Raul De Cardenas" (dirán
que con el nombre burgués de quien una vez
fuese Vice Presidente de la República).
En los Estados Unidos cualquiera tiene
acceso al teatro que se publica en Cuba y puede decidir
en convertirse en masoquista y sufrir leyendo la horripilante
obra de Gerardo Fernández, La Familia
de Benjamín García, pero dudo
mucho que puedan adquirir cualquiera de mis piezas
publicadas, ni siquiera el monodrama sobre la vida
de José Martí, Un Hombre al
Amanecer.
El movimiento de teatro hispano en
los Estados Unidos no puede desaparecer porque continua
nutriéndose de la sangre fresca que llega en
la forma de nuevos inmigrantes. Esta ola constante
de recién llegados continua fortaleciendo,
rejuveneciendo, el teatro que se hace en este país
y que tiene sus orígenes en nuestra cultura,
en los países de NUESTRA AMERICA.
Y eso es lo más importante.
Quizás, debido a la situación
económica, estamos viendo un periodo de transición
que a su vez servirá para limpiar cualquier
vestigio de mediocridad. En la batalla, la victoria
es de los fuertes, de aquellos que han sabido responder
a las necesidades de sus comunidades y que continúan
recibiendo el apoyo aun en los momentos mas difíciles
cuando la ayuda estatal no llega como en años
anteriores.
Demostrar que amamos a nuestro teatro
en esta tierra que nos dio refugio y defenderlo esta
ahora en nuestras manos, es prácticamente nuestra
obligación. Y estoy seguro que prevalecerá.
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Julio
- 2003
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