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Un celador
de gran aliento.
Por Luis de la Paz
Publicado por La Revista del Diario
| No son pocas las
veces que encontramos en el difícil mundo
teatral a una suerte de hombre con múltiples
tentáculos, capaz de ser el ente totalizador
de una puesta en escena. Lo que sí no es
frecuente es que ese surtido de labores conduzcan
a buenos resultados. Un buen ejemplo de éxito,
de armonía creativa, lo es Ernesto García,
al que no se le puede indicar un título
específico, pues es el director, musicalizador,
diseñador de luces, vestuario, escenógrafo,
coreógrafo, y desde luego también
escritor de El celador del desierto, una pieza
que se presenta en el Teatro Abanico. Con esta
obra, El Abanico cierra sus puertas mientras busca
un nuevo espacio. Así lo anunció
Lili Rentería al finalizar la premiere
del El celador..., echando un jarro de agua helada
sobre los espectadores que ya comenzaban a acostumbrarse
al local de Coral Gables. |

Sandra García y Grettel Trujillo en "El
Celador del Desierto" de Ernesto García |
Ernesto García, según
ha expresado, ha estado laborando en esta pieza desde
1996, lo que le ha permitido pulirla hasta en los
más mínimos detalles, ofreciéndole
al público un espectáculo plásticamente
gozoso, donde todos los elementos teatrales se entrelazan
brindando una pieza visualmente bella. Sin embargo,
el hilo conducto, el texto, resulta lo más
frágil. Quizás por pretender ser demasiado
abarcador en sus planteamientos, se pierde en un aquelarre
de símbolos trillados que no conducen a ninguna
parte. Queda, eso sí, cierta poesía
en el lenguaje y una atmósfera inquietante.
Sobre esta base, García estructura
un montaje con matices futuristas. De la humanidad,
tras una hecatombe, aparentemente no queda mucho.
La obra abre con el estruendo de un bombardeo devastador,
que da paso a una euforia sonora –tal vez demasiado
larga- que brota al ritmo de una frenética
danza. Luego se inicia una narración aparentemente
convencional donde una mujer, Magdalena (Grettel Trujillo),
huye tras asesinar a sus poderosos suegros, en un
lugar no especificado. En su intento por escabullirse
de los perseguidores se adentra en el desierto donde
se encuentra con Senil Lengüita (Sandra García),
una mujer que ha vivido más de dos mil años
y que dice conocer de los tres símbolos de
la vida: pasado, presente y futuro. En ese momento
se pierde lo anecdótico de la narración
y se pasa a un plano onírico, desatando un
frenesí de emociones en la relación
entre estas dos mujeres.
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Este cambio estructural
presupone una razón que este comentarista
no alcanza a distinguir. ¿Por qué
abrir con lo tradicional –con claras referencias
a piezas clásicas-, para luego adentrarse
por un laberinto casi mágico? Modestamente,
creo que la secuencia explicando el asesinato
y sus razones sobra. Tan es así, que
no se vuelve a retomar en el resto del espectáculo.
Pero si el gran aliento de
El celador del desierto lo es Ernesto García,
el alma que la conduce a su mayor esplendor
son Sandra García y Grettel Trujillo,
dos grandes actrices, que ejecutan con maestría
un difícil y exigente trabajo en el escenario.
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Ellas se acompañan de Christian
Ocón, Luz Beatriz Ewing y Abel Cruz –Las
Auras-, quienes forman parte de la coreografía
y de la magia visual de este excelente montaje.
Si me viera precisado a definir de
una manera concisa esta obra, diría que es
un tour de force a dos voces, un angustioso mano a
mano entre dos brillantes actrices, en una alegoría
futurista, exquisitamente iluminada y animada por
una música inquietante.
El celador del desierto, es una de esas obras que
pocas veces tenemos la oportunidad de ver en Miami.
Vale la pena adentrarse en ese desierto.
Apunte: El celador del desierto es
una producción de Abanico Productions y Teatroenmiami.com,
Teatro Abanico, 22 Giralda Avenue, Coral Gables, 305
448 1100
Photos-
Ricardo Aguila
Julio - 2003
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