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El
Celador del Celador ( primera parte)
Carolina Moreno Jordán
Barcelona
Cuando empecé
a leer las primeras apariciones en Teatroenmiami.com
de "El Celador del Desierto", visualizando
las fotos y una pequeña introducción
de lo que sería la obra, no dudé
en aventurarme y coger un vuelo para ir desde
Barcelona a Miami a ver el estreno de la obra.
Y así fue, pude estar allí en el
estreno del Viernes 27 y también disfrutar
de la función del día siguiente.
Mi intuición no me había fallado,
me encontré ante una obra bellísima
de gran contenido filosófico, con unas
interpretaciones excepcionales y su estética
tremendamente cuidada, desde la escenografía,
vestuario, iluminación hasta sus efectos
especiales. |
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Decidí entonces hacer una
larga entrevista a Ernesto García, autor, director,
músico, diseñador...
Era el momento de conocer más sobre su vida
y trayectoria profesional.
¿Cómo llegas
a interesarte tanto por el Teatro?
No fue difícil, siempre me
gustó el Teatro y recuerdo un día en
que por casualidad pasaba por el frente del Teatro
Hubert de Blanck en la barriada del Vedado, lugar
donde nací y viví hasta que vine a los
Estados Unidos; tenía yo unos 14 años
y decidí entrar. Recuerdo también que
en esa época era muy barato ir al Teatro o
al Cine y que en los Teatros de la Habana se hacían
funciones de Martes a Domingo. No perdí por
mucho tiempo un estreno, siempre iba a esos espectáculos.
Un par de años después
conocí a Vicente Revuelta que era tío
de un amigo mío. Vicente es una de las grandes
leyenda del Teatro Cubano en los últimos cuarenta
años. Nos reuníamos un grupo en el apartamento
de Vicente ( realmente le llamábamos Tito,
que es como le llaman en familia). El apartamento
de Vicente, ahí frente al malecón de
la Habana siempre estaba colmado de sus alumnos y
discípulos. Ahí descubrimos muchas cosas,
fue la primera vez que escuche nombres como Antonin
Artaud (Vicente tenía una foto de él
que era muy expresiva), Jerzy Grotowski, Stanislavsky
y conversábamos sobre música ( tenía
él una impresionante colección de discos
de vinyls de música clásica) sobre la
vanguardia pictórica cubana y sobre temas esotéricos,
sobre Gurdjieff y Ouspensky. Ya conocía gracias
a la extensa biblioteca de Rafael Fornés (quien
es como mi padre) a otros grandes del pensamiento
como Kirsnamurti, el interés en el pensamiento
esotérico y filosófico me llevó
a muchas lecturas: poesía, teatro, novelas
y otros libros de consulta.
Déjame confesarte que soy de
una familia del mundo real, esa que lucha y trabaja
para vivir, no procedo de ninguna estirpe de intelectuales
o poetas... músicos sí, una familia
con ritmo y tonada. Pero no sé por qué
razón ya a los 15 años y habiendo comenzado
tarde en el mundo de la lectura había devorado
muchos de los grandes títulos y autores clásicos:
Homero, Cervantes, Shakespeare, Sófocles, Eurípides
mucho de la tragedia griega y la comedia romana. A
los dieciséis años conocía mucho
más del Pensamiento y la literatura clásica
y universal que la de mi propio país, cosa
que suele suceder y a la que me adentraría
un par de años más tarde.
Yo creo que Vicente nunca vio algún
potencial en mí, tengo por fortuna o infortunio
la capacidad de pasar desapercibido. Unos años
después ya cuando trabajaba yo en Teatro Estudio
le entregué una de mis obras, la primera: “El
Mismo viejo Temor” y me la devolvió una
semana después con un frió “Esto
no sirve” y la obra estaba completamente llena
de acotaciones. Pero eso nunca me detuvo, por ahí
tengo la obra y creo que tiene algún valor,
es una pequeña pieza de Teatro del Absurdo
con algunos toques de comedia.
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¿Es
la música la que te lleva al Teatro?
Sí, efectivamente, todo
lo que te cuento fue un preámbulo. Yo
fui trovador y poeta por cinco años,
hasta que un día me sentí incómodo
con la guitarra, siempre pensaba en términos
de agrupación y de instrumentación.
Luego de todos esos años de peña
en peña, de descarga en descarga, de
pequeños conciertos, no veía mucho
sentido a todo aquello, yo quería y necesitaba
algo más. Me retiré por un año,
y escribí mi último libro de poemas
“El reloj dodecafónico” sentí
que sería el último y así
fue. Tenía la convicción que la
poesía vivía con la niñez
y que la perdida de la inocencia traería
otras realidades. |
Ahí comenzó la nueva
aventura creamos entre unos amigos un grupo de rock
sinfónico y rock experimental que luego con
los años se convertiría en una suerte
de clásico dentro de la historia del rock cubano;
creamos “Naranja Mecánica”. “Naranja
Mecánica” nos vinculó completamente
al Teatro, pues nuestro primer reto fue componer y
tocar en vivo la música de “Concierto
Barroco” obra basada en la novela de Alejo Carpentier,
desde este momento ya el teatro no sería jamás
un hobby o motivo de esparcimiento, comencé
a funcionar como un hombre de teatro.
“Concierto Barroco” me
trajo igualmente la posibilidad de trabajar con Raquel
Revuelta que es la directora de Teatro Estudio y de
esta puesta en escena. Yo no entendí hasta
que llegué a Estados Unidos el motivo de mi
contacto con Raquel, si es que los sucesos en nuestra
vida no ocurren fortuitamente. Luego aquí entendí
todos sus aportes: disciplina, fuerza y verdad. Yo
creo que si bien no tengo una formación académica
en el mundo del Teatro bastaron los años de
trabajo con Vicente y Raquel Revuelta y los otros
actores que conformaban el grupo. Aprendí mucho
allí, el Teatro es en mí un proceso
de aprendizaje y he realizado todas las labores, tramoya,
diseños, utilero, actor, músico en fin
que mi formación empírica puede dejarme
lagunas teóricas que son llenadas con la praxis,
el día a día de intentar hacer Teatro.
Es curioso que a pesar de
no haber desarrollado tu carrera como músico
en Estados Unidos en la mayoría de artículos
de prensa se te menciona como "el músico
cubano". ¿Eres más músico
que hombre de Teatro?
Para mí es igualmente curioso.
Si te menciono además que toda mi carrera musical
está muy ligada al teatro y al teatro de texto,
nunca he compuesto música para Teatro Musical,
que punto y aparte no me es atractivo. Por ejemplo
en los últimos años me he involucrado
o como músico o como diseñador de luces
en puestas como: “A park in our house”,
“Si las balsas hablaran...”, “Oscuro
total”, “Suandende y Persecución”,
“El Enano en la Botella”, “El Album”,
“La Feria de los Inventos”, “Manteca”...
etc, etc... una lista bastante largas sin contar obras
en las “tiro un cabo”, o sea en las que
a última hora voy y les ayudo o con las luces
o la banda sonora y en las cuales mi nombre no aparece.
No contemos además que dirijo www.teatroenmiami.com
que es dedicado a las artes escénicas. En fin
que todos mis esfuerzo están destinados al
Teatro.
El público ya te conoce
como músico y diseñador. En la obra
del "El Celador del Desierto" te presentas
como dramaturgo y director. ¿Cuándo
la escribiste?
La terminé en 1996, en diciembre
y salió de un tirón.
El texto
es lírico y filosófico, ¿Fue
fácil escribirlo?
Sí, fue fácil,
y sí... es lírico y filosófico
pero salió de un tirón. Yo divido
mi lenguaje en dos, el lenguaje hablado que
flota según el entorno y se adapta; un
lenguaje muy vivo; y mi lenguaje escrito, el
cuál está explícitamente
en “El Celador...” Como te comentaba
antes mi literatura viene de la poesía
y la canción, en términos literarios
yo pienso en imágenes. Una vez que comencé
a escribir “El Celador...” los personajes
comienzan a ganar espacio dentro de mi mente,
comienzan a luchar entre ellos y comienzan hablar,
solamente tengo que ponerles orden. Te aseguro
que este tipo de lenguaje y pensamiento se me
da bien. Más duro resulta escribir un
“resumé” o la misma “sinopsis”
de la obra que dejar volar mi imaginación. |
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En un artículo que
tuve la oportunidad de leer mientras estaba en Miami
publicado por "el Nuevo Herald" decía:
''Después de casi ocho años de haber
escrito El celador del Desierto me he dado cuenta
de que el texto se ha transformado, se ha enriquecido
a partir de mi propia experiencia y del aporte de
diferentes sucesos de la actualidad”. También
en algún momento te escuche decirle a personas
que en la obra habían experiencias de tu llegada
a Estados Unidos ¿No es lo suficientemente
universal para planteártelo de una forma personal?
Sí, pero no es como las personas
han interpretado o como puedes estar interpretando
ahora mismo tú. La obra no la escribí
en lo más mínimo para reflejar nada
de lo que a mí como individuo pudiera estarme
sucediendo o me sucede. La obra está en el
tono clásico, no solo en las imágenes
sino también en pequeñas estructuras.
Como el juego entre el maestro y el aprendiz, el diálogo;
recurso muy utilizado por los griegos.
Este planteamiento surge en sentido
contrario. Las personas luego de leer el texto, o
en el mismo proceso de trabajo o cuando invitábamos
a alguien a un ensayo (esto solamente ocurrió
con una amiga que partía para México
y no podría ver la obra, me gusta el misterio),
todos me preguntaban ¿... y por qué
escribiste algo así? ¿ Cuales son tus
motivaciones?. Preguntas por el estilo. Y te digo
que fue “en sentido contrario” pues fue
luego de semanas de ensayos y de estas preguntas que
yo intenté analizar el texto desde la óptica
personal. Fue un ejercicio muy bueno, pues a nivel
mental situé la obra a un lado y al otro una
especie de “autobiografía” imaginada
y Boom!!! Ahí fue donde encontré contactos
a nivel psíquico entre la obra y el autor.
Algunos de los personajes, quizás más
el de Magdalena estaba ligada a mis propias vivencias
en 1996. Fue muy simpático el descubrimiento,
claro a niveles muy oscuros para quienes no cuentan
con mis propias vivencias, y lo simpático era
ser yo mismo el autor, la obra y finalmente el analista.
Es un ejercicio de desdoblamiento muy bueno.
Como dije al principio de
la entrevista en esta obra tu nombre aparece en los
créditos de muchas funciones esenciales de
una puesta en escena, desde la autoría, la
dirección hasta la construcción, pasando
por elementos como la música original hasta
el diseño de luces. ¿Cómo puedes
asumir tantos roles?
No es difícil si reparas en
que es una obra que he estado montando y representando
en mi mente desde 1996, era solo buscar algo de dinero
y principalmente un espacio donde encarnarlo. En esta
puesta además he conseguido algo que parecería
imposible en Miami y es un equipo de trabajo asombroso.
Todos ellos estudiantes de actuación y algunos
incluso con bastante experiencia en otras áreas,
como las artes plásticas y el maquillaje. Con
un equipo como este fue relativamente fácil
poder hacer un proyecto como este.
Este fue un equipo de trabajo muy
cohesionado, desde el inicio intenté mantener
más el trabajo de equipo que la amenaza de
los trabajos individuales. En el Teatro cuando dejamos
que impere el ego por encima de la obra se convierte
en una “revista de moda” y no en teatro.
Por ejemplo el trabajo sobre la carreta fue producto
de un trabajo colectivo, la carreta terminó
por convertirse en el “mata-egos” pues
era muy relajante participar del elemento escenográfico
principal y casi todos participamos de su construcción
o decoración. Terminó por ser la carreta
en sí misma una obra de arte. Lo mismo con
casi todos los otros elementos. Espero que podamos
seguir haciendo otras cosas juntos.
Respondiendo tu pregunta más
directamente, la posibilidad que he tenido de adentrarme
al Teatro de una manera bastante profunda me ha permitido
en los últimos años hacer diferentes
papeles en el proceso de creación y producción.
Y lo más importante es la disciplina y la seriedad
con que tomo cualquier proyecto donde me involucro
lo cual me lleva al aprendizaje.
Fin de la Primera
Parte
Photos-
Carolina Moreno | Ricardo Aguila
Julio - 2003
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