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La
bailarina cubana Marianela Boan en Sábado surreal
de Artemis
OLGA CONNOR
Especial/El Nuevo Herald
Lo surreal es un concepto que se deriva
de lo que en francés significa por encima de
lo real, término que usó Andre Breton
a mediados de la década del 20 para definir
un arte que se basaba en la creación onírica,
subconsciente, más allá del control
del artista.
Artemis, la organización que
dirige Susan Caraballo, celebra desde hace tiempo
unos ''Sábados Surreales'' a principios de
mes que cumplen a cabalidad con esa definición.
No se sabe lo que se puede esperar del espectáculo,
siempre colmado de sorpresas, complejidades y medios
múltiples, que se lleva a cabo mañana
en la sala PS 742 a las 9 p.m., en el número
1165 SW de la calle 6 de La Pequeña Habana.
Este sábado en particular,
con la colaboración de Ever Chávez,
se espera una gran sorpresa: Marianela Boan, directora
de DanzAbierta en Cuba, interpretará un aspecto
de su trabajo, basado en una experiencia de 30 años
como coreógrafa y bailarina. En el arte cubano
de la danza ''hay una imagen codificada'', dice Boan,
'éste se identifica con el ballet clásico
o el folclor, pero nunca con la danza moderna. Lo
mío es una forma de danza que va más
allá de la danza, yo la llamo `contaminada'
porque tiene todo: canto, teatro, baile''.
Su principal creación es la
compañía DanzAbierta, que fundó
en 1988, a la que alude con orgullo, pero también
ha desarrollado solos de larga y de corta duración
que interpreta sin el concurso de los seis bailarines
que conforman su grupo, que ha viajado por todo el
mundo.
''Mi filosofía es bien específica:
he trabajado con lo que es el posmodernismo norteamericano
y la danza-teatro alemana'', aclara. ''También
utilizo como premisas los sistemas que ya se han usado
en la danza en Cuba para escuchar la propia expresión'',
anota. 'Los `ismos' son marcas del primer mundo, no
han surgido en el Caribe, somos atípicos, y
la conciencia de la atipicidad es importante'', afirma
la coreógrafa y bailarina.
A la vez, esa condición de
diferencia que existe para definir la cultura caribeña
está constantemente alimentando el ''primer
mundo'', cambiándole todas sus perspectivas,
explica, lo que es una de las formas que ella usa
para su creación: para cambiar esa forma de
ser mirados. ``Es para no sentirnos como algo determinado
por sus propias tendencias, para poderlo derrotar,
y como estar a gusto entre ellos... todo el tiempo
trabajando con la cultura mía''.
Esa forma de intelectualizar la danza
es poco usual en una bailarina. Boan acepta que ella
es intelectual y piensa que las bailarinas deben ser
cultas. Se graduó de Literaturas Hispánicas
en la Universidad de La Habana en el 79 y de la Escuela
Nacional de Danza en Cubanacán. Lo que no quita
que busque inspiración en el entorno. 'Trabajo
mucho con la realidad que me rodea. Hicimos Chorus
perpetuus en el 2001 (que aún viajará
hasta el 2004), un coro de cantantes `a capella' y
amarrados, a quienes constantemente le pasan cosas
que no estaban previstas. Es interpretación
más allá de la danza, en relación
de apertura hacia los instrumentos expresivos, como
una micro-sociedad, con relaciones de dependencia
entre el colectivo y el individuo, una parábola
de la sociedad''.
Aunque hace tiempo que monta obras
largas ''como novelas'', mañana interpreta
piezas de cinco o seis minutos solamente. ''Lo unipersonal
es más radical todavía, ahí no
se sabe dónde empieza la bailarina, sigue la
cantante y termina la actriz. Este sábado es
una mezcla de estilos y géneros: es el eclecticismo
planteado como estética, como expresión'',
confiesa. Fast Food la creó en el 94: es una
obra sobre el hambre, y aunque no tiene nada que ver
con el libro Las comidas profundas, de Antonio José
Ponte, muy conocido en Miami, se originó por
la misma época. La estrenó en Martinica
y se produce con la música de los últimos
cinco minutos de la Quinta Sinfonía de Beethoven.
''Es chaplinesca, empieza riendo y termina llorando
el espectador, porque es tragicómica, pero
no quiero revelar la obra, para que se sorprendan''.
Lifting tiene que ver con la cirugía plástica
y ya la estrenó en Dot51, la nueva galería
del Design District, invitada por Chávez. Boan
recuerda que Ramiro Guerra, el padre de la danza moderna
cubana, fue su gran maestro en Cuba, y fuera de Cuba,
Pina Bausch, Eugenio Barba y otros europeos son sus
influencias.
El programa de ''Sábado Surreal''
se nutrirá además de la presencia de
varios artistas que darán al concepto su sentido
de ser, como Circ X, creado por la cubanoespañolamericana
Diana Lozano, una graduada de New World School of
the Arts, que recibió su Master en California
Institute of the Arts, formó esta trouppe con
antiguos compañeros de escuela y su antiguo
profesor el cubanoamericano Octavio Campos, quien
había estado haciendo danza teatro en Alemania
con su propia compañía de producción
y se ha destacado en Miami por dos años consecutivos
en el Festival de Danza. ''Somos cuatro pincipales,
nosotros dos, la suiza Natasha Tsakos y americana
Nicole Lloyd'', apunta Lozano.
Campos añade una descripción
de lo que son: ''una mezcla de circo con cabaret y
teatro de expresión corporal''. Representarán
tres actos, que él llama ''tapitas''. El primero,
dos personas extraterrestres dentro de un enorme saco
haciendo el amor del futuro; el segundo sobre un payaso
suizo que imita la rutina clásica de Abbot
and Costello: Who's on First; el tercero es una pieza
sadomasoquista de cabaret, al sonido de Bring On the
Men, del musical Jekyll and Hide. ''Es violento, pero
comiquísimo, una sátira del sadomasoquismo'',
dice Campos, que ahora vuelve a enseñar en
el New World y también trabaja con teatro de
prisioneras en Homestead y en Fort Lauderdale.
Las acrobacias personales se completarán
con acrobacias generadas en la computadora, Cuerpo
luminoso y Ocho Animaciones, por Ramón Williams,
que ha expuesto en el Lowe Art Museum y en la Galería
MIA, de Miami, y en varias de La Habana. ''Son animaciones,
maneras de acercarse al arte básicamento ejecutado
en ordenadores. Me gustaban mucho los muñequitos
rusos cuando era pequeño, y estas animaciones
son como ensoñaciones cinematográficas
inspiradas en ese estilo, una investigación'',
dice. ``Llevo seis años acá, y he estado
haciendo fotografías y vídeos, acumulando
materiales. Pero esto es otro ejercicio. Son unos
6 o 7 minutos de interacción con el público,
para saber cómo reaccionan con el trabajo que
estoy haciendo''.
Como culminación de la noche,
Pelu Rivero, el percusionista y baterista argentino,
fundador de los C-Men y Los Gardis, que anduvo entre
Los Piojos y Los Violadores, y ha participado en el
grupo de Charly García, el de Alejandro Lerner
y varios otros, y ahora se ha unido al rock latino
de Miami, con un grupo de músicos que interpretarán
con él cerca de la medianoche: Adrian Pizzichini
(guitarra), Christian Sturla (bajo) y Eddie Lentz
(batería). La mayoría de los temas son
de la autoría de Pelu, que viene de una familia
de músicos argentinos muy conocidos. El abuelo
fue Edmundo Rivero, cantor de tangos, uno de los grandes
cultivadores del género; el padre también
tanguista, Edmundo ''Muni'' Rivero. Desde hace tres
años trabaja en Miami, siempre con su música
en lugares no convencionales: bares, restaurantes
y festivales. Lo más importante para él
es que el Sábado Surreal tiene mucho que ver
con la movida de Miami, y se puede integrar con todas
las actividades artísticas. Un final popular
para una propuesta cultural.
Fuente:
El Nuevo Herald
Julio - 2003
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