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Genet, los
refugiados y los judíos
El italiano Antonio Latella coincide esta semana
en Aviñón y Barcelona
Liz PERALES
| Aviñón acaba de abrir sus puertas
y en su primera semana coinciden artistas como
Bartabas, Mnouchkine, Ricardo Bartís, Jan
Fabre y el polaco Warlikowski. También
un discípulo de Vittorio Gassman, Antonio
Latella, que estrena su sexto Shakespeare, Noche
de reyes, y del que se puede ver en Barcelona
Querelle, inspirada en la obra de Genet. |
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Al cierre de esta edición planeaba
la incertidumbre sobre la inauguración del
Festival de Aviñón, amenazado al igual
que otros festivales galos por la huelga de técnicos
temporales y que podría afectar a los espectáculos
programados para esta primera semana. Una semana en
la que coinciden creadores que si algo tienen en común,
desde Ariane Mnouchkine a Krzystof Warlikowski o Antonio
Latella, es la idea del teatro como investigación
de la propia experiencia, el teatro como prolongación
de la vida. En esta línea se inscribe una de
las dos compañía que actuará
a lo largo de todo el certamen: el Théâtre
du Soleil de Mnouchkine. A partir de testimonios de
refugiados recogidos personalmente por la directora,
la compañía ha creado Le Dernier Caravansérail
(Odyssées), epopeya elaborada con pequeños
“trozos” de vidas.
Le Dibbouk
La otra formación que estará todo el
mes es el insólito circo ecuestre de Bartabas,
que celebra este año su vigésimo aniversario
con el estreno de Loungta, les chevaux de vent y de
Zingaro, suite équestre, inspirado en la música
religiosa de los lamas. Pero uno de los que mayor
expectación ha despertado es Le Dibbouk, dirigido
por Krzystof Warlikowski, director polaco que ha trabajado
como asistente de Brook y Krystian Lupa. En Le Dibbouk,
considerada como la pieza más importante de
la literatura yiddish original de Sholem An-Ski, se
muestran todos los aspectos de la vida judía
tradicional y las diferentes corrientes ideológicas
que la atraviesan. Warlikowski ha querido establecer
un puente entre la sociedad anterior al siglo XX descrita
en este libro y la que cuenta la novelista Hanna Krall
en su obra homónima, ambientada en el Nueva
York posterior a la segunda Guerra Mundial. “Le
Dibbouk se inscribe en mis preguntas sobre la situación
en Polonia, donde la cuestión judía
reaparece hoy, después de muchos años
de silencio. Es un intento de comprender el pasado
y los odios actuales alimentados por ese pasado caótico”,
dice el director.
Otro de los nombres que suenan con
fuerza en la escena europea es el de Antonio Latella,
que después de haber dirigido cinco tragedias
de Shakespeare se entrega a una de sus comedias: Noche
de Reyes.
Shakespeare sólo por
mujeres
La particularidad de esta producción es que
está interpretada exclusivamente por mujeres,
persiguiendo mantener la ambiguedad sexual de la obra:
“La comedia fue escrita originalmente para una
compañía de hombres. Al escoger sólo
mujeres me permito modernizar la mirada de Noche de
Reyes y dar la oportunidad a éstas de que nos
cuenten cómo ven a los hombres”. Latella,
curtido en la escuela de Vittorio Gasman y Massimo
Castri, es un firme partidario de que los jóvenes
directores acepten el desafío de llevar a escena
a los grandes clásicos: “Yo me he propuesto
hacerlo una vez al año”. Pero no es todo
Shakespeare lo que ha dirigido, sino que ha obtenido
un gran éxito con la obra que presenta en el
Grec de Barcelona, en el teatro Lliure, del 12 al
15 de julio: Querelle, tercera pieza que cierra su
trilogía sobre Genet (integrada por Alta vigilancia
y Los Negros). Señala Latella la coincidencia
de que Querelle de Brest sea la última novela
testamento de Genet y también la última
película de Fassbinder. Sobre las similitudes
que hay entre estos dos autores que marcan su trayectoria
añade: “La obra de Shakespeare es única
porque pone en el centro del universo al hombre y
al amor, al hombre y la muerte, al hombre y la política;
cuando me enfrento a un contemporáneo como
Genet busco también su universalidad, su clasicismo.
Él los proyecta en el hombre y en su presencia
en el mundo con un inmensa fuerza poética”.
Fuente:
El Cultural
Julio - 2003
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