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El camaleón
cambia de colores según la ocasión
SANTIAGO FONDEVILA
| Los políticos deben ser como
los camaleones. Ya lo dice la canción:
“Cambian de colores según la ocasión”.
Ferran Mascarell lo sabe. De ahí que plantee
ahora una reforma del modelo Grec. Esto es, un
repliegue sobre los teatros públicos, toda
vez que los privados han adquirido ya la costumbre
de programar durante los meses de estío,
dentro o fuera del festival. A soto voce, Mascarell
incluso “pensaba” en un certamen off
para las salas alternativas. Cuidadito. En cualquier
caso, habrá que esperar al 2005, pues el
2004 no será año de referencia debido
al Fòrum y las elecciones. |
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La edición 2003, basado en
las creaciones, no empezó bien. Borja Sitjà
no tiene suerte con las inauguraciones. En el 2002,
“La ópera de cuatro cuartos” y
en la actual, que se cerrará el 2 de agosto,
fue Dagoll Dagom y su panfleto anti PP, “La
Perritxola”, el blanco de todas las críticas,
aunque el espectáculo sea el más visto
del certamen. Otra polémica suscitó
Jan Fabre. Cierto que no se trataba de un espectáculo
redondo, pero habitaba en él una convulsión
perturbadora y se fabricaron algunas “secuencias”,
para mí, memorables. Para otros, obscenas.
Fabre, encuadrado en el apartado de danza, pinchó,
pero el género ha triunfado. Precisemos que
la presencia de Julio Bocca, con dos programas, y
de la Compañía Nacional de Danza 2 alteran
una estadísticas no tan favorables para la
danza autóctona, a excepción de Cesc
Gelabert y cuando falta contabilizar los estrenos
de Mal Pelo y Toni Mira. Con todo, lo mejor fue descubrir
a la compañía de José Montalvo
y disfrutar de lo lindo con Pina Bausch. La oferta
teatral ratificó que Brook es un sabio, que
Langhoff no lo es tanto (“Borges”), que
el juego ritual de El Teatro de los Sentidos no tiene
competencia y que hay que contar con directores como
Oriol Broggi (“Refugi”), Ever Blanchet
(“Migracion.es”), Josep Costa –llamado
a cosas mayores– (“Follies”) o Xicu
Masó cuyo “Mestre i Margarida”
fue la gran revelación. Cambie lo que cambie,
el Grec no debe olvidar iniciativas como Atraccions
Montalegre, que ha triunfado como en ediciones anteriores
lo hizo In Motion ya que son espacios mediterráneos,
distintos, con atractivo canalla. En el apartado musical,
me dicen los entendidos, sigue aún tan heterogéneo
como para admitir balances dispares más allá
de los meros resultados artísticos.
Fuente
- La Vanguardia
Julio - 2003
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