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Tomeo entra
en escena
La agonía de Proserpina, en Madrid
Liz PERALES
La agonía
de Proserpina es la primera producción
del Centro Dramático de Aragón
que se ve en Madrid. Una adaptación de
la novela homónima de Javier Tomeo que
el propio autor ha adaptado para la escena.
Se representa en La Abadía, a partir
del 10 de junio, dirigida por el suizo Felix
Prader.
“Una historia de amor
imposible entre una inteligencia torturada y
una simplicidad insondable”. Así
es como resume el director suizo afincado en
París, Felix Prader, el tema del último
relato de Javier Tomeo en subir a escena: La
agonía de Proserpina. El título
alude a la historia de la ninfa griega raptada
por Plutón, condenada a vivir seis meses
con él en los infiernos y otros seis
en la tierra, por lo que se la considera diosa
de los muertos pero también de la fertilidad
de la tierra.
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Como la relación imposible
entre Plutón y Proserpina, Tomeo idea un diálogo
entre un escritor y una joven en una calurosa noche
de verano; un juicio a puerta cerrada en el que dos
amantes de naturaleza bien distinta –el hombre
es racional y la mujer instintiva– se ponen
a prueba. Las discusiones que mantienen sirven para
plantear diversas consideraciones: amor, fidelidad,
deseo, pero también temores, odios, fantasmas,
angustias y sirve para crear esos ambientes herméticos
propios de Tomeo, donde la ambigüedad, la ironía
y el lenguaje tejen una trama sobre la intimidad de
la pareja.
Diálogos sin descripciones
Oscense de nacimiento, Tomeo ha sido el elegido por
el recién abierto Centro Dramático de
Aragón para representar la dramaturgia contemporánea
de la región que la institución quiere
promocionar. Aunque el autor no escribe propiamente
textos dramáticos, los directores de escena
encuentran su obra muy apta para la escena: su escritura
se conforma en torno al diálogo, sin apenas
descripciones, y es de pocos personajes a los que
por lo general confina en ambientes misteriosos. En
esta misma sala pudimos ver hace algunas temporadas
Los misterios de la ópera, y precisamente Prader
ha sido el director que más veces ha reincidido
con Tomeo: montó El castillo de la carta cifrada
en el Studio Théâtre de La Comedie Française
(1997) y Amado monstruo en la Shaubühne de Berlín
(1989). Ha sido Tomeo quien ha sugerido a Prader cuando
el CDA le propuso llevar a escena esta obra, en cuya
adaptación han trabajado los dos. “Esta
vez Javier escribió él mismo una versión
teatral de la novela. Una versión muy libremente
inspirada en la novela. Hemos establecido juntos la
versión final del texto. Para nosotros era
una ocasión formidable para explorar las diferencias
entre la libertad de un texto literario y las exigencias
de un diálogo puramente teatral”, sostiene
Prader.
Los actores que dan vida a esta historia
son Beatriz Ortega, en el papel de Anita, y Balbino
Lacosta, para quien trabajar con Prader ha sido una
difícil y exigente labor: “Ha sido una
prueba psicológica bastante fuerte, ya que
para él nada servía y había que
cambiarlo constantemente”, explica Lacosta.
Elcultural.es
Junio 2003
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