Guaguancó a capela
por ALEJANDRO RíOS, Miami
El Centro Cultural Latin Quarter, de Miami, acoge
la puesta en escena de 'Allá afuera hay fresco',
obra protagonizada y dirigida por el cubanoamericano
Larry Villanueva.
La
guerra de los sexos no cree en conversaciones
de paz, parece sustentar una obra de teatro
escrita, protagonizada y dirigida por el joven
actor cubanoamericano Larry Villanueva, que
ha subido al escenario del Centro Cultural
Latin Quarter de Miami bajo el paradójico
título de Allá afuera hay fresco.
Si afuera hay
buen tiempo, dentro de la sucinta e ingeniosa
puesta en escena se ha desencadenado un temporal
donde todos los resquemores afloran. La contrapartida
de Villanueva es la actriz de origen venezolano
Alexa Kuve y entre ambos nos galvanizan durante
poco más de una hora con una gira por
los entresijos de la insatisfacción
sentimental y la incompetencia carnal. |

Kuve, Villanueva. Allá
afuera hay fresco. (Pedro Portal). |
La pieza descansa,
visualmente, en la cómplice colaboración
de Pablo Durán y Michel Hernández,
quienes alternan breves apariciones al comienzo
de la obra con el diseño de luces y la escenografía,
respectivamente.
En la escena reina una cama de hierro
—geografía inquietante y algo kitsch—,
engalanada de rosa y rojo, donde ronda el desamor
y la muerte. El lecho, como trono, protagoniza la
tragedia de sus perturbados moradores, incapaces de
lidiar con las asperezas del tiempo y los altibajos
de la vida en pareja.
El director empuja a sus personajes,
Vicky y Rey, y a los espectadores —que no saben
si reír o llorar— al abismo de pasiones.
El drama es universal, pero las aristas pertenecen
a la estética y ética "cheas",
de una Cuba que flota en un enrarecido firmamento
donde la política no tiene significado, ya
sea en la Habana Vieja o a unas pocas cuadras de donde
se representa, en la Calle 8 de Miami.
Se trata de un guaguancó a
capela, con destellos de cuchillos "matavacas"
y un trago de cloro que pende amenazante para dar
por terminada la angustia de dos cuerpos que se ufanan,
sin éxito, en ser reconocidos.
Villanueva y Kuve hacen la ronda de
las decapitaciones con la intensidad de un solo ser
sometido a grandes desasosiegos y torturas. Los actores
parecen rasgarse la piel en busca de alguna respuesta
más allá de la fatua superficie. La
alternativa juiciosa los elude, sin embargo, porque
han cruzado el point of no return. El lugar de donde
no se regresa ileso.
Villanueva, recordado por su personaje
del joven freaky que se inyecta sida en el filme Azúcar
amarga, de León Ichaso, ha calificado Allá
afuera hace fresco como una "descarga".
No creo, sin embargo, que el término se refiera
a su conocida vertiente musical, sino a la otra, más
criolla y maldita, que alza la voz, manotea e impreca
cuando las razones fracasan y se impone la intolerancia
y la violencia para explorar los misterios insondables
del sexo y el amor en la pareja.
cubaencuentro.com
Junio 2003
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