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El
mito del teatro hispano en EE.UU.
Jorge Sariol | La Habana
“Lo modélico hoy, la aspiración,
es el teatro norteamericano regido por lo económico.
Es decir, el llamado Teatro Hispano en los Estados
Unidos está destinado a desaparecer”,
dijo en un conversatorio el teatrista y psicólogo
cubano radicado en Miami Alberto Sarraín.
Vida y Muerte del Teatro Hispano en
Estados Unidos pudo haber sido el título de
una conferencia presentada este jueves 19 de junio,
por el teatrista y psicólogo cubano radicado
en Miami Alberto Sarraín. Aceptando una invitación
a una de las sesiones de los encuentros Desde San
Ignacio 166 que ha venido promoviendo la revista Tablas,
Sarraín detalló un polémico panorama
sobre las artes escénicas y sobre lo que considera
como términos peligrosos para definir: ”teatro
norteamericano”, “teatro hispano”
o “movimiento teatral”.
“No quiero que sea una conferencia
magistral sino un conversatorio sobre mi —recalcó—
experiencia de 27 años intentando hacer teatro
en Miami y Nueva York” digo ante un público
heterogéneo que llenaba uno de los salones
del Centro de Estudio Martianos de la capital cubana.
Para este director-actor del Grupo
de Teatro la Ma Teodora queda poco de la grandeza
de lo que una vez fue la época de O´Neill,
Molnar, William o Miller”.
“Lo modélico hoy, la
aspiración, es el teatro norteamericano regido
por lo económico —dijo y señaló—
quedan algunos grandes dramaturgos como Sheppard,
pero no es la regla. Lo común es que se haya
cambiado al director teatral por el productor teatral,
que es quien organiza el elenco y decide la puesta
en escena. Esto resulta difícil de entender
porque el director es el buscador de una estética
al frente de un colectivo de creación, y el
productor es solo un comerciante” —admitió
con pesar.
Según Sarraín, frente
a esta realidad solo malvive el llamado No Profit
Theatre o teatro No profesional —con la etiqueta
“Sin Afán de lucro” — un
movimiento de aficionados entre los cuales abundan
creadores hispanos, que existe a lo largo de todo
Estados Unidos, bajo difíciles condiciones,
sobradas regulaciones y poco financiamiento
“Ya el término hispano
es algo peligroso porque no define, solo enuncia a
todos los que hablan español y no una identidad.
De este modo el camino es el de diluirse en la forma
modélica americana de hacer teatro y en inglés”.
“Es decir, el llamado Teatro
Hispano en los Estados Unidos está destinado
a desaparecer. Si sabes además que el presupuesto
anual otorgado por el National Endowment for the Arths
—lo que sería en equivalente a un Ministerio
de Cultura— para este año fue algo más
de cuatro millones, no es difícil comprender
que en el futuro quedará menos espacio. La
cifra es ridícula —son menos de cinco
Cohetes Tomahawk— y la forma de distribuirlo
puede saberse. Hay una lista de agrupaciones con la
correspondiente contribución. Así aparece
Avanti, de Miami; La Esperanza, de San Francisco,
California (que recibió solo 15 mil dólares)
y el grupo Gala, de Nueva York. La Ma Teodora nunca
recibió un centavo de tal presupuesto.
En tal panorama, en opinión
de este cubano-americano quedan muy pocas alternativa.
“Es hacer teatro al estilo del grupo las Máscaras,
un fenómeno raro dentro del teatro, en el que
toca el tema político o el sexual y se lanza
en proyectos de obras con títulos como Mi hijo
no es lo que la gente piensa y cosa así.
“Yo creo que todo teatro que
tiene público merece existir, pero no comparto
ciertas propuestas. Lily Rentería, por ejemplo,
en su grupo teatro Abanico hace una propuesta muy
comercial. Lo puedo decir, porque a ella se lo he
dicho. Una vez me preguntó y mi respuesta fue
sencilla: ‘es algo que Liliam Llerena nunca
hubiera hecho’”.
Al parecer y según el criterio
de Sarraín, el teatro hispano de la costa este
norteamericana es hecho por cubanos en su mayoría,
algunos puertorriqueños y argentinos, pero
no más: “En la costa oeste la realidad
es igual solo que predominan los creadores chicanos
y hacen teatro en inglés, es decir, teatro
norteamericano. Solo en este panorama unos pocos intentan
sobrevivir a partir de hacer también acciones
teatrales educativas o sociales, para recibir ayudas,
porque nadie quiere invertir en arte si no hay negocio
y tienes las mismas regulaciones y las mismas exigencias
que las grandes producciones de Brodway, desde la
iluminación hasta las puertas de salidas del
local. Incluso las conquistas que han logrado los
sindicatos para los trabajadores se vuelven un freno
para aquellos que quieren hacer teatro a voluntad.
En medio de un ensayo, cuando la actriz está
llegando a un momento clave, alguien de la ‘Unión’
puede entrar al ensayo y gritar ‘¡break!’
y no hay nada que hacer. Ahí se acabó
todo”.
Para Sarraín el grupo La Ma
Teodora ha llegado a su fin: “Estoy cansado
de luchar contra tantas adversidades. Hace poco el
ministro de Cultura de Cuba, Abel Prieto dijo en una
entrevista que la peor censura era el mercado y tiene
razón. Este año ni siquiera registré
al grupo”.
¿Tendrán razón
los que solo piensan en un teatro comercial? —preguntó
alguien del público, al finalizar la exposición.
La respuesta de Sarraín fue sencilla: “Lo
pero de todo es que la mayoría parece convencida
y terminarán teniendo la razón”.
¿La Ma Teoroda estará
en un receso o en una tregua? ¿Qué propuesta
vendrá después? —le preguntó
el autor de estas líneas. “No, fue la
respuesta, no habrá más Ma Teodora y
no sé qué vendrá después”.
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• Diálogo
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de Alberto Sarraín en el Centro de Estudios
Martianos sobre actualidad del teatro hispano en EE.UU.
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mito del teatro hispano en EE.UU
Fuente:
lajiribilla.cu
Junio
2003
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