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Pasión
y reto de La Lupe
JOSE ANTONIO EVORA
El Nuevo Herald
La Lupe, una cantante
cubana recordada por sus incontenibles arrebatos
de pasión en escena, no usaba drogas
para cantar, asegura alguien que la conoce lo
suficiente para encarnarla.
Desde que tenía seis
años, la actriz puertorriqueña
Sully Díaz la escuchaba cuando su madre
ponía las grabaciones de La Lupe para
limpiar la casa. Entonces a ella y a su hermana
les daba mucha gracia eso de ''toma un puñal
y córtame las venas''. Ahora Díaz
se mete en el terso pellejo de la diva con su
espectáculo unipersonal La Reina. La
Lupe. El Musical, que desde anoche y durante
tres semanas estará en la cartelera del
teatro de Venevisión Internacional, en
la US1 y la avenida 56.
''Según mis investigaciones,
que han sido muchas, porque le pregunté
a gente como Ralph Mercado [fundador de la Fania
All Stars], a Fred Weinberg y a Joe Cain, quienes
trabajaron con ella, La Lupe no se metía
heroína como dicen; eso es mentira'',
afirma Díaz. ``Ella estaba lo suficientemente
loca como para cantar así''.
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La actriz Sully Díaz como 'La Lupe' |
Así significa quitarse la peluca
en medio de un agitado frenesí, golpearse contra
las paredes y tirar los zapatos. Alguna vez dijo que
si le gustaba tanto a la gente, era porque ella hacía
lo que a los demás les hubiera gustado hacer,
pero no se atrevían.
Sí es cierto que tomaba un
poco de ron, explica Sully Díaz, pero La Lupe
no usaba drogas; por lo menos no antes de que se hiciera
dependiente de los calmantes a raíz de un accidente
que le dejó severos traumas en la espalda.
''Acabo de conocer al primer pianista
con el que ella trabajó en el club La Red,
de La Habana; al primero que ella le metía
los tortazos, y me dijo lo mismo'', añade Díaz.
``Que la droga de ella era el escándalo; que
tenía delirio por ver que el público
se volviera loco con ella''.
A Díaz le molesta que hablen
de una presunta drogadicción de La Lupe, y
que no se mencione lo mismo de todos los músicos
e intérpretes hombres que la rodeaban.
''Me parece muy machista eso'', protesta.
La Reina. La Lupe. El Musical, es
un espectáculo producido por el músico
Rafael Albertori, esposo de Díaz. Antes de
estrenarlo en San Juan, la actriz había hecho
120 funciones de la obra La Lupe: mi vida, mi destino,
escrita por Carmen Rivera y producida por Teatro Rodante
de Puerto Rico, con sede en Nueva York. Dice que fue
un litigio legal sobre derechos entre Rivera y la
fundadora y directora de Teatro Rodante, Miriam Colón,
lo que obligó a su esposo a preparar este unipersonal
para presentarse en su país sin tener que esperar
el auspicio del grupo con el que había trabajado.
''Me ha dado mucho dolor haber tenido
que tomar esta decisión'', dice Sully Díaz.
``Respeto a Carmen Rivera, y adoro a Miriam Colón,
como persona y como actriz; la admiro mucho. Su labor
ha sido estupenda. Pero mi público en Puerto
Rico me estaba reclamando, y yo no puedo [depender
de que ellas] hayan tenido una diferencia en el negocio''.
Díaz se graduó en la
Escuela Libre de Música de su país.
Aunque no despuntó como pianista, recuerda,
sí lo hizo como actriz, bailarina y cantante.
Luego estudió drama en la Universidad de Río
Piedras, en San Juan. Su primer trabajo en Nueva York
fue en el musical Pancho Diablo, donde bailaba y cantaba
dos canciones.
''Para hacer La Reina. La Lupe. El
Musical, estudiamos todo lo que existe sobre ella,
que no es mucho'', afirma. ``La idea era como si La
Lupe le pidiera permiso a Dios para bajar nuevamente
a la tierra a contar su vida''.
El verdadero nombre de La Lupe era
Guadalupe Victoria Yoli Raymond. Nació el 23
de diciembre de 1939 en San Pedrito, un poblado de
Santiago de Cuba. El título de su primer disco,
que grabó en 1960 en La Habana, parecía
suficiente para definir su estilo: Con el diablo en
el cuerpo. Se exilió en 1962 en México
y de allí fue Nueva York. No pasaría
mucho antes de que se convirtiera en la atracción
del Apollo Theatre y del Palladium con la orquesta
de Mongo Santamaría, con quien hizo pareja,
y luego en el Lowe's Boulevard Theatre, con Tito Puente.
Fue la primera en ser llamada ''La Reina de la Salsa'',
antes de que ese calificativo recayera en su admirada
Celia Cruz, a quien La Lupe había imitado de
pequeña. Murió pobre y olvidada a los
53 años, en 1992, en el hospital Lincoln, del
Bronx.
''Consulté libros como Salsiology:
Afro-Cuban Music and the Evolution of Salsa in N.Y.
City, del musicólogo Vernon Boggs y, aparte,
me metí la música de ella 24 horas al
día, mientras limpiaba, mientras hacía
las cosas en la casa'', cuenta Sully Díaz.
``Tenía que copiar todas sus inflexiones. Aprendí
a hablar su acento; esa forma rápida que tiene
ella de hablar''.
Díaz dice ''que tiene'', no
``que tenía''.
''Tuve el placer de oír su
vida contada en su propia voz, en las grabaciones
que ella hizo para la iglesia evangélica''
en la que estuvo durante los últimos años
de su vida, refiere Díaz. ``Eso fue la llave
para agarrar su acento santiaguero, entre santiaguero
y boricua. Lo agarré igualito, con las cantaditas
ahí donde ella las pone''.
Los propios fans de La Lupe la ayudaron
mucho.
'Yo pensaba: `Tengo que hacer esto
bien, porque ella tiene muchos fanáticos',
pero luego fueron ellos los que me completaron el
cuadro'', cuenta Díaz. 'Me decían: `Tienes
que hacer esto y esto otro; ella hacía así,
mira', mostrándome movimientos que no encontré
en ningún video''.
Díaz, que no era una cantante
profesional antes de interpretar a La Lupe, dice estar
sorprendida por el vozarrón que se descubrió
a sí misma desde que está haciendo el
espectáculo.
''Tuve que trabajar mucho, buscarme
un maestro de canto en Nueva York y estudiar la técnica
de Mike Campbell'', explica la actriz, ``pero lo más
difícil ha sido hablar como ella, raspando
un poquito la garganta. Esa forma me afecta un poco,
porque salir de ahí para entonar una canción
me es difícil. De ella su gesticulación
y cualquier cosa es difícil. Pero me metí
con todo''.
Fuente:
El Nuevo Herald
Junio
2003
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