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MEMO SAUCEDA
EVELIO TAILLACQ
Especial/El Nuevo Herald
En pocos años,
este actor y animador mexicano ha conseguido,
no sólo darse a conocer en Miami, sino
algo mucho más importante y difícil,
ganarse el respeto y la admiración del
público que asiste al teatro en la Capital
del Sol.
Las actuaciones de Memo Sauceda
en Baño de damas, presentada por Venevisión
Internacional y en Strippers del L'Inferno,
producida por Lili Rentería, fueron la
antesala para su reciente éxito en la
comedia de Neil Simon, El último de los
amantes, con la que estuvo recibiendo aplausos
hasta el pasado fin de semana en el Teatro Abanico.
''Puedo decir que en 1997, mi
esposa y yo nos sacamos la lotería, pues
nos ofrecieron trabajo aquí'', comenta
divertido Sauceda, quien se encontraba por aquellos
días culminando una temporada de seis
meses en la Ciudad de México con la obra
La dama de negro. ``Mi contrato fue para ser
el copresentador del programa Edición
Especial de la cadena Telemundo. |
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Sin embargo, ya él y Cindy
--su esposa desde hace nueve años, con quien
tiene un hijo a punto de cumplir 2--, habían
tomado una decisión crucial en sus vidas.
'Después de sufrir varios robos,
y de casi ser atracados, ella y yo decidimos que la
Ciudad de México no era el lugar más
apropiado para nuestro futuro, y que 1997 sería
el año en que nos iríamos a vivir a
`otro lado'. Ya estábamos listos, pero no sabíamos
exactamente para dónde nos mudaríamos'',
recuerda.
La adaptación a Miami no fue
difícil para la joven pareja, ya que según
nos explica, si bien Miami es muy diferente a la Ciudad
de México, no lo es tanto de Monterrey, donde
el actor nació y creció.
``Al estar Monterrey tan cerca de
Estados Unidos [dos horas], tiene muchas de las ventajas
de la forma de vida americana. Y Miami lo mismo; esto
sin perder nuestra identidad como latinos''.
Además de su desempeño
estelar en la cadena Telemundo, tanto en calidad de
presentador como de escritor de segmentos para los
programas Mira que TVO y Ay caramba, por cuyo trabajo
conquistó tres premios Emmy, Sauceda se dio
a conocer como locutor radial en Romance 106.7 durante
poco más de dos años.
Pero ''me llegó el middle life
crisis'', según explica.
''Desde que decidí dedicarme
a esta carrera, he estado bien conciente de lo que
soy: un actor'', pero adelanta con igual sentido del
humor: ``Claro, que no sólo de la actuación
vive el hombre, así que en ocasiones tienes
que apartarte un poco de lo que eres para poder satisfacer
tus necesidades básicas''.
Sin embargo, afirma que su esencia
sigue ahí y que necesitaba volver a ella.
Acto seguido, se define como 'un actor
que `actuaba' el papel de un presentador de un programa
de televisión o de un locutor de radio''.
Se trata de una actividad que había
hecho en su país --después que regresó
de Inglaterra donde hizo un posgrado en el Drama Studio
de Londres-- tanto en campañas publicitarias,
como en programas interactivos, como por ejemplo,
en Gane por impulso en Multivisión, primer
espacio de ese estilo en México.
También allá, viviendo
en la capital mexicana, hizo sus primeras telenovelas
con Televisa (Los parientes pobres y Tenías
que ser tú). Y puso su voz en español
a diferentes actores, entre ellos a Mel Gibson, a
quien dobló en Arma mortal 1, 2 y 3; Hamlet;
Siempre joven y Braveheart. A John Travolta en Mira
quién habla 1, 2 y 3, a Kevin Costner en Robin
Hood y Revancha y a Marco Leonardi en Como agua para
chocolate.
Y mientras, también se convirtió
en la voz oficial del Canal 4 de México durante
cinco años.
De su trabajo escénico, recuerda
con cariño su actuación en El hombre
elefante --como John Merrick-- que resultó
el papel que cambió su vocación, ya
que por aquel entonces se había licenciado
en Sistemas de Computación Administrativa.
``Llega un momento
en tu vida en que te das cuenta de que ya no
tiene sentido seguir apartándote de lo
que eres, así que dejas de hacer lo que
estás haciendo para enfocarte en tu esencia''.
Una de las características
más sobresalientes de su labor teatral
está en la sobriedad con que acomete
personajes de gran histrionismo, convirtiendo
los tipos en personajes de carne y hueso y dotando
las situaciones más absurdas de realismo
y credibilidad.
'El peor insulto que me pueden
decir de mi trabajo es: `Estas muy sobreactuado'.
Y me lo dijeron en varias ocasiones, al principio
de mi carrera en Monterrey.
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``También me ha tocado ver
mucha sobreactuación al principio de mi carrera
porque ésa era la forma de actuar en el pasado,
eso era lo que se consideraba correcto''.
Baja la cabeza un instante, denotando
su madurez, para retomar su actitud positiva y juvenil
al comentar, ``de vez en cuando también me
gusta sobreactuar, pero sólo me lo permito
en la ducha o cuando estoy aprendiéndome mis
líneas, eso hace más divertido el proceso''.
Y al indagar sobre el aporte que le
trajo la reciente puesta en escena de El último
de los amantes en el Teatro Abanico, Sauceda reconoce,
además de lo importante que es tener un buen
equipo de trabajo para conseguir un resultado brillante,
que puede seguir aprendiendo en el teatro.
''Un actor siempre necesita estar
perfeccionando su arte'', para culminar elogiando
a ''esta tercia de reinas'': Griselda Noguera, a quien
describe como ''la pícara directora'', a la
vez que define a Lili Rentería como ''una incansable
productora'' y a Marisol Calero, como ``la perfección
de nuestro arte sobre el escenario''.
También esta producción
le ha confirmado algo importante: ``Que elegí
la profesión correcta''.
Fuente:
El Nuevo Herald
Junio
2003
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