Estela
Medina - La tradición de ser única
CHARLES COTAYO
La excepcional actriz uruguaya recibió en
Miami un homenaje a su ejemplar carrera
Si su vida fuera una obra de teatro, la actriz
uruguaya Estela Medina dice que la primera escena
podría ser una de ella tratando de entrar
en la escuela Municipal de Arte Dramático
en Montevideo en la década del 1950. La academia
estaba dirigida, en aquella época, por Margarita
Xirgú, una actriz catalana que formó
una generación de artistas teatrales que
la veneran.
''Le debemos toda nuestra formación, rigor,
disciplina que tenemos hacia el arte escénico'',
dice Medina.
Para ella, una veterana de las tablas con más
de 200 obras en una distinguida carrera que abarca
cinco décadas, la actuación es la
esencia de su existencia.
''Una parece que está predestinada a ciertas
cosas en la vida'', afirma.
Enfatiza que ha tenido una gran vocación
desde la niñez, estudiando danza y violín.
Cuando vio a Xirgú en una producción
de La Celestina, encontró el mundo por el
que se sentía tan atraída.
''Era una auténtica vocación'', rememora
Medina.
Pero ella asegura que el deseo no es suficiente
para ser actriz de calibre mundial.
''Tener talento, es lo principal'', destaca. ``Para
lograrlo hay que trabajar, y dedicarse y estudiar''.
También señala que, además
de todo eso, la aceptación del público
y de los críticos son factores determinantes.
''Poco a poco vas viendo si tu trabajo tiene repercusión
o no'', recalca.
El 31 de mayo, en la gala del XVIII Festival Internacional
de Teatro Hispano en Miami, Medina fue galardonada
con el Premio a Una Vida de Dedicación a
las Artes 2003.
''Estoy realmente honrada, muy feliz con este premio
a la dedicación de tantos años a las
artes escénicas'', dice Medina, que en su
pais ha sido premiada mumerosas veces por su trabajo
teatral.
Durante la ceremonia recitó dos poemas:
Intima, de la uruguaya Delmira Agustini, y La sangre
derramada, de Federico García Lorca.
Medina nació en Montevideo, Uruguay. Después
de sus estudios iniciales en la escuela de Xirgú,
saturada de lo que ella llama el ''teatro universal'',
desde el griego hasta el contemporáneo, recibió
una beca para formar parte de la prestigiosa Comedia
Nacional de Uruguay.
Debutó con la obra Ha llegado un inspector,
del dramaturgo norteamericano J.B. Priestley. Ese
fue el comienzo de una trayectoria que la ha llevado
desde su tierra natal hasta los mejores teatros
de América Latina y las capitales europeas.
En 1976 se presentó en las tablas miamenses
con el monólogo Retablo de vida y muerte,
una recopilación del teatro del Siglo de
Oro español.
En los 50 años que ha estado con la Comedia
Nacional de Urugay, Medina ha interpretado algunos
de los papales más importantes del teatro
internacional: María Estuardo, Juana La Loca,
Fedra.
''Infinidades de roles'', dice. ``He tenido una
vida muy fructífera''.
Medina ha sido distinguida con numerosos premios
como mejor actriz por la crítica especializada
de Uruguay y Argentina. También recibió
el Premio IRIS de Plata que otorga el diario El
País, de Montevideo. En el 2002 participó
en Tres mujeres altas, de Edward Albee; La misión,
de Heiner Müller; y Pericles, Príncipe
de Tiro, de William Shakespeare. En el 2003 protagonizó
Cenizas, de Harold Pinter. Este año, en la
cumbre de su profesión, celebra su 50mo.
aniversario como primera actriz de la Comedia Nacional
de Uruguay.
Actualmente está ensayando La hora en que
no sabíamos nada los unos de los otros, del
austríaco Peter Handke, que la Comedia Nacional
presentará a partir del 21 de junio en el
teatro El Galpón de Montevideo.
''Es una obra muy moderna, llena de acción'',
subraya Medina con su característco entusiasmo
cuando habla sobre el teatro.
Para ella, su preparación para un papel
depende mucho del director.
''Uno trata de meterse en el texto, estudiar el
texto, y captar las sutilezas y matices del personaje'',
explica. ``Siempre depende del concepto global que
tenga el director, qué es lo que quiere que
tú hagas en el escenario''.
De acuerdo con Medina, el teatro en su tierra natal
está en una situación ''muy pujante'',
y en un fin de semana pueden haber 30 obras en cartel.
''Un vigor extraordinario, sensacional, porque
no sólo es en la capital sino en el interior
del país'', añade.
Uruguay está dividido en 19 departamentos
y en cada una de esas regiones hay teatros y gente
que se dedica al teatro'', enfatiza Medina.
``Es un país en que las artes escénicas,
para mí, es un motor de la cultura''.
La Comedia Nacional de Uruguay fue fundada hace
más de 55 años, y Medina es el miembro
más antiguo del elenco, que ahora incluye
unos 26 actores.
La actriz está casada, tiene dos hijos y
dos nietos. Aunque sus hijos no han escogido la
actuación, ella dice que les gusta mucho
el teatro y van a verla en sus obras. Pero el hecho
de que su esposo e hijos estén presentes
no afecta su trabajo, por lo profundamente que ella
se sumerge en sus personajes.
''Tengo un gran poder de concentración y
pienso en el público en general'', asevera.
``Estoy trabajando para cada uno y para todos''.
Fuente:
El Nuevo Herald
Junio
2003
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