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Teatro
Estudio renace
Andrés D. Abreu
Muchos de los
fundadores de Teatro Estudio ya no están,
otros se han distanciado de las tablas por diversas
razones, pero su alma no ha dejado de estar
en ninguno de los instantes del teatro cubano
de los últimos 45 años. De la
impronta de esta agrupación, símbolo
de lo escénico en el período revolucionario,
mucho se ha hablado y escrito, por eso he preferido
hablar de ese Teatro Estudio que se renueva
en este nuevo siglo, y que al decir de Raquel
Revuelta, habrá por muchos años
más porque "está volviendo
a nacer".
Para la directora, actriz y
Premio Nacional de Teatro, este renacimiento
del grupo está muy asociado a la realización
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de dos sueños: la construcción
en la sede de la compañía (Línea
entre E y D) de una sala que lleva el nombre de Adolfo
Llauradó y el estreno de una pieza postergada,
el Tartufo, de Moliere.
"Yo había perdido la esperanza
de tener la salita ante tantas dificultades y me entró
una gran tristeza", cuenta Raquel. "De pronto
empezaron a trabajar y llegó la alegría.
Ahora tenemos un espacio pequeño, acogedor
y hermoso donde se puede trabajar".
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"En cuanto a
Tartufo, es una obra estudiada desde hace diez
años y que no había podido realizar.
Ahora se convertirá en el renacer de la
compañía, aunque todavía
tendremos que seguir trabajando en la puesta.
He sufrido tanto con la pieza como Moliere, quien
debió escribir tres finales. Yo escogí
ese en que no muere, porque los Tartufos siguen
vivos y por las calles." ¿De
quiénes estará acompañada
para esta nueva etapa?
"Cuento con actores de
experiencia como Mario Aguirre, Alina Rodríguez,
Osvaldo Doimeadiós, y gente muy joven
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como un diseñador que todavía
está en su período de formación.
También habrá una convocatoria para formar
un equipo más perenne al que puede aspirar toda
la gente joven de cualquier edad."
¿Luego de Tartufo qué
tipo de teatro subirá a las tablas de la sala
Adolfo Llauradó?
"No se puede predecir qué
sucederá, yo no quiero hablar de teatro realista,
de vanguardia, o surrealista, porque para mí
todos son lo mismo siempre que estén bien hechos.
Eso sí, daremos oportunidades a la experimentación
y al teatro del buen decir. Este siempre fue un lugar
de reunión para los artistas, donde se conversaba
de música, pintura, literatura y todo lo que
se usa en un teatro, un espacio donde se dan cita
todas las artes. Eso queremos que ocurra en este jardín
maravilloso, que se convierta en un nuevo centro cultural
al que lleguen los nuevos dramaturgos con sus obras,
como cuando el muchachito Héctor Quintero llegó
a Teatro Estudio a leer su texto Contigo pan y cebolla."
¿Otras
preocupaciones de Raquel ante el teatro cubano
actual?
"Tiene muchos valores,
pero está un poco disperso y con insuficiente
trabajo. Yo creo que la sede y la compañía
son muy importantes. Mucha gente trabaja dondequiera
y eso atenta contra la cohesión y la
robustez del teatro. Yo aspiro a un teatro que,
desde cualquier género y forma, cuestione
y haga pensar para trascender como los grandes
clásicos. Esas obras que han tocado todos
los temas con una profundidad aplicable a cualquier
época mientras el mundo no cambie, y
eso no sé cuándo será." |
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Fotos:
Pepe Murrieta de CNIAE
Marzo 2003
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