Incluye tu email para recibir información sobre nuestras actualizaciones
POSTALES | FOTOS
ARTÍCULOS - 2003
  Diciembre
Noviembre
Octubre
Septiembre
Agosto
Julio
Junio
Mayo
Abril
Marzo
Febrero
Enero
DIARIOS
  The New York Times
Sun-Sentinel
El Nuevo Herald
The Miami Herald
Los Angeles Times
La Vanguardia
Washigton Post
El Mundo
El Clarín
CNN
ArteMiami.com

BUSCADOR internet teatroenmiami.com

La alegría de vivir
JOAN-ANTON BENACH
El trabajo del director es impecable y rico en sutilezas escénicas y la interpretación de las dos actrices es magnífica

Si algún lector quiere ver y oír la carcajada de la Felicidad, con mayúscula, puede acercarse al Artenbrut, donde durante hora y cuarto reinan gozosamente Àngela Jové y Blanca Pàmpols. Dirigidas por un muy inspirado Josep Costa, ambas actrices evocan, respectivamente, a Gertrude Stein (1874-1946) y Alice B.Toklas (1877-1967), la que fue durante cuarenta años compañera en cuerpo y alma de la escritora norteamericana. A partir de estas dos personalidades singulares que, como se sabe, vivieron muy de cerca las revolucionadas vanguardias artísticas del primer tercio del siglo XX, el guionista y dramaturgo Win Wells (1935-1983) escribió la que iba a ser una de sus obras más celebradas: “Gertrude Stein i una senyoreta de companyia”. Inscrita en el género de la biografía teatral, la obra constituye la decantación de un trabajo documental muy amplio y meticuloso, repleto de citas literales, salpicado de anécdotas ciertas y de fechas incontestables.

“Autobiography” (1937), “Picasso” (1938) o “Wars I have seen” (1945) son algunas de las obras de Stein que Win Wells utilizó para elaborar un retrato en paralelo de las dos mujeres cuya casa parisiense de la Rue de Fleurus fue cobijo de pintores (Braque, Matisse, Picabia, Gris...) y lugar de célebres tertulias literarias en que participaron, entre otros, Ezra Pound, Scott Fitzgerald, Eliot y un Hemingway que, junto con Picasso, es la figura más reiteradamente mencionada en la obra.

El interés de “Gertrude Stein i una senyoreta de companyia” no se reduce, sin embargo, al valor testimonial que posee en tanto que aproximación a un ambiente y a una época que alcanzaron una dimensión legendaria en la historia de la cultura occidental del siglo XX. La pieza propone unas radiografías psicológicas muy precisas, así como una ruptura muy audaz de la unidad de tiempo teatral, que podría resultar estrepitosa sin la asistencia de un conductor experto y el talento de unas actrices capaces de enfrentarse al endiablado juego asincrónico que surge inopinadamente por muchas esquinas de los diálogos. Para empezar, un golpe de efecto: Gertrude Stein ha muerto y es la propia difunta la que cuenta la no muy grata experiencia. Enseguida, desde el primer diálogo, el espectador entiende los malabarismos coloquiales a los que debe estar atento, puesto que, junto con la conversación “normal” entre dos seres coetáneos, los personajes, sin previo aviso, platicarán con la memoria y las percepciones del otro. De la otra, en este caso. El presente lo hará con el pasado, el futuro con el presente, el pasado con el futuro, y siempre las dos enamoradas en escena cabalgan con total naturalidad ­y mucha jovialidad­ el hilo temporal permanentemente sobresaltado del relato.

Desde el primer encuentro de las dos mujeres en 1907 hasta la muerte de Alice B.Toklas, la pieza abarca la crónica de una relación amorosa inquebrantada, limpia y conmovedora. Tal vez mitificada por el juicio benevolente de la historia y las fuentes autobiográficas utilizadas. Quizá menos halagüeña de lo que sería en realidad, sospecharán, sin duda, quienes desearían camuflar con las “extravagancias” y provocaciones de Gertrude Stein unos íntimos e improcedentes reproches morales. En todo caso, los reparos razonables o las tristes miserias de mentes perezosas no podrían dañar el atractivo de un ejercicio dramático en el que la perspicacia psicológica y unas entrañables complicidades, la alegría de vivir y la serena amargura de la soledad ­Toklas sobrevivió más de veinte años a su compañera­ componen la partitura de un dúo que se ve y se escucha con gran interés de principio a fin.

Nada sería así, claro está, sin el trabajo impecable, rico en sutilezas escénicas, del traductor y director Josep Costa y sin la interpretación magnífica de las dos actrices. Blanca Pàmpols es la deliciosa y versátil “partenaire” de una Àngela Jové vehemente, fogosa, que matiza el hambre de fama de la Stein con un inteligente sentido del ridículo y un enorme sentido del humor. De ella es ­vigile no pasarse, señora Jové­ la carcajada de la Felicidad que digo, y que será dificil de olvidar.

Fuente: La Vanguardia
Marzo 2003

www.teatroenmiami.com no es responsable por las opiniones expresadas. Cada autor u opinante es responsable por sus opiniones e ideas. Igualmente las informaciones relacionadas con espectáculos son enviadas a www.teatroenmiami.com y son los productores y promotores de dichos espectáculos los responsables de cambios, suspensiones o informaciones erroneas. Los materiales son propiedad intelectual © de sus fuentes originales y son utilizados aquí solo con fines educativos

Este website está diseñado para 800 x 600 | Internet Explorer +5.
Design by www.teatroenmiami.com © 2000-2004
TeatroenMiami.com
se actualiza semanalmente
Es un website educativo y sin fines de lucro
Miami, FL - USA