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Teatro que
busca la risa fácil
NORMA NIURKA
Con sala nueva
y las 200 butacas ocupadas, el teatro de Venevision
International estrenó su séptimo
montaje, esta vez asociado a Aisenberg Producciones.
El espacio (antiguo Hale Yamaha, donde se presentaban
muy buenos recitales y monólogos) se
inauguró con una obra ligerita, Confesiones
de Mujeres de 30, de Domingo de Oliveira, brasileño
traducido al castellano y estrenado en el círculo
comercial de teatro bonaerense con récord
de taquilla.
En realidad, se trata de cortos
monólogos repartidos entre tres actrices
donde éstas se quejan, de forma jocosa,
de los problemas que acarrea a una mujer llegar
a los 30 --resulta difícil imaginar a
esa edad las carnes caídas de las que
hablan y otras referencias que hacen.
Guardando las enormes distancias,
el tema y formato de la pieza recuerdan a Monólogos
de la vagina (también con tres actrices)
y al monólogo de Mónica Montánez,
El aplauso va por dentro, que, |
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interpretado deliciosamente por Mimí
Lazo, fue la primera propuesta del teatro de Venevisión
en estas playas. Sólo que ese monólogo
exploraba inteligentemente los conflictos de una mujer
de 40 y nos hacía llorar de risa sin la vulgaridad
de estas Confesiones.
El escenógrafo Raúl
de la Nuez resuelve su encomienda creando un sencillo
y colorido decorado al estilo comic. La directora
Verónica Rivas logra buen ritmo, maneja bien
a las actrices por el escenario y fuera de éste,
cuando las mujeres confrontan a los espectadores mirándoles
a los ojos, señalándolos y tocándolos;
pero abusa de los apagones y las entradas y salidas
de las intérpretes haciendo monótono
gran parte del montaje.
Las actrices trabajan con entusiasmo
encomiable y muestran buena interrelación.
Son caras nuevas en el teatro miamense, aunque llevan
años de trabajo actoral en otros medios: la
argentina Sabrina Olmedo, expresiva y segura, con
buena proyección vocal; la venezolana María
Elena Heredia, con una candidez agradable; y la cubana
Cristina Karman, quien muestra temperamento y una
gracia especial. La directora debería buscar
unidad de estilo en las actuaciones ya que Sabrina
habla con un tono altísimo comparado al de
sus colegas.
El montaje esta permeado, para su
mal, de una vulgaridad excesiva y obsesiva de palabras,
frases y gestos, en busca de la risa fácil,
que puede deberse a la pluma de Oliveira o a la adaptación
de la directora. No hay problema en averiguar el tamaño
del pene, explicar como hicieron el acto sexual o
repetir palabrotas, si la obra lo requiere. La cuestión
es justificarlo. La grosería gratuita no es
aceptable, a menos que hayamos ido, a sabiendas, a
otro tipo de teatro.
Hasta ahora, con altas y bajas, Venevisión
ha traído a Miami un teatro comercial digno,
y este montaje es profesional y simpático,
pero debería evitar caer en esta grosería
gratuita.
''Confesiones de Mujeres de 30'' se
presenta de miércoles a domingos en el Teatro
de Venevision International, 1560 South Dixie Hwy
(Hale Piano, antiguo cine Riviera). Información:
(305) 567-9914.
Fuente:
El Nuevo Herald
Marzo 2003
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