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Teatro
en Madrid
“LUCES DE BOHEMIA”, DE VALLE-INCLÁN,
EN EL ALBÉNIZ
Salvador Enríquez
Desde el día
27 de febrero se viene representando en el Teatro
Albéniz (Paz, 11), dependiente de la
Comunidad Autónoma de Madrid, “Luces
de Bohemia”, de Valle-Inclán, por
la compañía UR Teatro-Antzerkia
que dirige Helena Pimenta, y que estará
en cartel hasta el 30 de marzo. Posteriormente,
en los meses de abril y mayo, visitará
otros municipios de la Comunidad de Madrid como
son Getafe, Alcalá de Henares Pinto y
Colmenar Viejo.
El reparto lo encabeza Ramón
Barea, que hace Max Estrella, junto a Casáreo
Estébanes en el papel de Don Latino de
Hispalis, y secundados por Ana Wagener y más
de una decena de actores y actrices que, a su
vez, interpretan diferentes papeles hasta más
de los cincuenta que el autor integró
en su obra. |
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Como se sabe, Don
Ramón del Valle-Inclán escribió
su obra “Luces de Bohemia” en 1920,
publicándola en el mismo año en
la revista “España”; cuatro
años más tarde, en 1924, se publicó
como libro, con algunas variaciones sobre el primer
texto. En ella, a través de quince escenas,
situando la acción en los años de
su creación, en los años veinte
del siglo pasado,“se cuenta –escribe
Alonso Zamora Vicente en su estudio sobre la obra
publicada por Espasa Calpe, colección Austral,
en 1996- un dantesco viaje: la peregrinación
nocturna de Max Estrella, andaluz hiperbólico,
poeta de odas y madrigales, guiado por su alter
ego, don Latino de Hispalis, por diversos lugares
madrileños (librerías, tabernas,
delegación de policía del Ministerio
de la Gobernación, lugares de erotismo
vergonzante, cafés de cierto renombre),
hasta verle morir en el quicio oscuro de su propia
casa”. |
Los necesarios cambios de escena
han sido resueltos hábilmente por la directora,
Helena Pimenta, al crear un escenario único,
a base de tablas que conforman una especie de gran jaula
que por medio de sencillos elementos (un sillón
o unos pequeños mostradores) nos llevan, por
ejemplo, desde el despacho del jefe de policía
al café modernista o a una calle.
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se tata de una escenografía naturalista,
sino sugerente, que se apoya en el vestuario y
las luces para crear la necesaria ambientación.
Son diversas las dificultades que entrañan
poner en pie este texto, originario de los “Esperpentos”
de Valle-Inclán: entre otras el numeroso
reparto y el que esté escrita en quince
escenas independientes que más podrán
ser secuencias cinematográficas, medio
éste en el que es más fácil
el cambio de escena. Quizá por este motivo
pocos directores o productores se arriesgan a
“ponerla en pie”, pero ello añade
más valor al montaje de Ur Teatro que ha
conseguido una función digna de verse y
de aplaudir. |
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Desde su estreno en Salamanca el 2
de octubre del pasado año ha recorrido los
principales teatro de ciudades españolas, pero
posiblemente en Madrid esté tenido un significado
especial ya que la acción se sitúa aquí
y de los lugares que se citan quedar recuerdos: el
café modernista se mantiene como la “Chocolatería
San Ginés”, lo que fue la taberna de
Pica Lagartos ahora es un banco, pero el lugar está
ahí, en plena Puerta del Sol; y los espejos
cóncavos, cuyas imágenes sugieren el
esperpento, están en la facha de una cervecería
en el llamado “Callejón del Gato”.
Para el dato histórico y curioso diremos que
el callejón, realmente, se llama de “Antonio
Gato” pero popularmente se le llama “del
gato” y se encuentra a unos metros de lo que
fue Ministerio de la Gobernación, cuyo edificio
se mantiene, en la Puerta del Sol, como sede del Gobierno
Autonómico.
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Todos estos lugares
valleinclanescos son recorridos anualmente, una
tarde / noche del mes de abril, por un numeroso
grupo de bohemios (autores, actores, actrices,
y aficionados al teatro en general) que homenajean
así al maestro Valle. Asimismo, el Día
Mundial del Teatro (el 27 de marzo), otro grupo
de gentes del teatro impone una bufanda blanca
a la estatua que se levanta al creador del esperpento
en el madrileño Paseo de Recoletos. Todo
esto, la relación del autor con la ciudad
y el que sus “Luces de Bohemia” sea
un trasunto de unos escenarios reales que están
al alcance de la mano (o de la vista) para sentimentales,
bohemos “modernistas” y curiosos,
hacen |
que el excelente trabajo de Helena
Pimenta y su equipo tengan en Madrid un sentido especial.
Su trabajo en el escenario del Albéniz está
siendo aplaudido con entusiasmo... ¡y bien que
se lo merecen todos!
Salvador
Enríquez
senriquez@worldonline.es
Colaboración desde Madrid (España)
para www.teatroenmiami.com
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